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Critican problemas de participación, diseño institucional y definiciones

Cultura - El Mostrador

Premios nacionales y gestores de la industria cultural demuelen proyecto de ley de Ministerio de Cultura

por 1 abril 2014

Premios nacionales y gestores de la industria cultural demuelen proyecto de ley de Ministerio de Cultura
Carta pública está firmada por varios premios nacionales, colegios profesionales y la Anfudibam, que acogen la idea pero piden más debate de una propuesta que data del gobierno anterior por reflejar “un concepto de cultura hegemónico”. Pero no todos están de acuerdo. Opinan un académico, una observadora y un gestor de industrias creativas.

cultura

Una carta pública que pide el retiro del proyecto de ley que crea el Ministerio de la Cultura comenzó a circular la semana pasada, criticando la falta de participación, problemas de diseño institucional y definiciones de la propuesta.

Titulada “Por un Ministerio de Culturas y Patrimonios democrático y participativo”, la misiva del 27 de marzo acoge la idea de elevar la labor estatal en el ámbito de rango ministerial.

Sin embargo, también estima que el proyecto en curso en el Congreso, una iniciativa de 2013 presentada por el gobierno anterior, “refleja un concepto de cultura unívoco, homogéneo, hegemónico, asociado a las prácticas artísticas y a lo que se entiende como las bellas artes, obviando que la noción de cultura alude a la diversidad de prácticas y costumbres sociales que dan cuenta de múltiples y heterogéneas identidades nacionales y locales”.

El petición está firmada, entre otros, por Sonia Montecinos, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2013, Jorge Hidalgo, Premio Nacional de Historia 2004, y Luis Cornejo, consejero de Monumentos Nacionales, así como los colegios de Antropólogos, Arqueólogos, Arquitectos y Sociólogos, y la Asociación Nacional de Funcionarios de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (ANFUDIBAM), en otros.  Puede leerla completo aquí (https://docs.google.com/forms/d/1kCW7nqzsmiOioAZ6l7FR8RJn4c5kcYdaGxXJD40N2_w/viewform).

Ya en septiembre pasado, varias organizaciones sociales –entre otros la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales y la ANEF- también pidieron el retiro del proyecto, entre otros por reforzar “la idea de la industria cultural y el modelo de negocio” y dar “un rol protagónico al privado en desmedro de la responsabilidad del Estado” (http://elmostrador2015.mzzo.com/cultura/2013/09/04/ong-politicos-y-artistas-piden-retiro-de-proyecto-de-ley-que-crea-el-ministerio-de-cultura/).

“Profundo desconocimiento”

“En las condiciones actuales, tengo serias dudas que basten menos de 100 días para despachar un proyecto de ley responsable y riguroso”, comenta Giorgio Varas, músico, gestor de industrias creativas y director de la productora Artemedios. “Es tan vergonzoso como el ante proyecto de la Ley del Libro: ambos de una falta de densidad intelectual y desconocimiento profundo del sistema cultural”, dice.

Héctor Morales

Héctor Morales. Antropólogo U. de Chile

Para Héctor Morales, del Programa Bicentenario de Patrimonio e Identidad Cultural de la Universidad de Chile, el proyecto actual, en lugar de contribuir a fortalecer la identidad cultural del país lo que es hace mantener el actual de estado de abandono.

“La raquítica institucionalidad cultural y patrimonial no es capaz de salvaguardar el patrimonio prehispánico, histórico y étnico. Chile con su Constitución, es hoy uno de los pocos países latinoamericanos con una carencia absoluta de reconocimiento de su condición multicultural, pluriétnica o multinacional”, señala. “De ahí que este proyecto de un Ministerio de Cultura, consolida una propuesta mono-cultural, racista y anti-democrática”.

Los problemas de la institucionalidad actual también están denunciado en la carta pública, donde se denuncia que “presenta niveles críticos de déficit presupuestario, dispersión orgánica y funcional”. “A fin de superar dicha situación, la ley que crea el Ministerio de Cultura y Patrimonio debería contemplar un diseño institucional que incluya, al menos, dos subsecretarías, una de Artes y Cultura y otra de Patrimonio, las que se encarguen de coordinar estos ámbitos de acción del Ministerio”, indica.

"Creo que el proyecto tiene muchos aspectos que hay que debatir, sobre todo respecto de la estructura interna que tendrá el futuro Ministerio y la figura que se le dará a nivel regional", coincide Bárbara Negrón, directora del Observatorio de Políticas Culturales (OPC).

"También es necesario procurar que estén contemplados conceptos y temas importantes como la Diversidad Cultural. Pero en general creo que el proyecto enfrenta la mayor falencia que tiene la institucionalidad cultural hoy: la brecha entre las definiciones de política cultural y los instrumentos con los que cuenta para implementarse. Por ejemplo, que sea el Consejo del Libro (CNCA) el que por ley defina la políticas hacia ese sector, pero que no tenga injerencia en las bibliotecas públicas porque estas dependen de otra institución (Mineduc)".

Bárbara Negrón

Bárbara Negrón. Directora del Observatorio de Políticas Culturales

De hecho, Negrón rechaza la idea de retirar el proyecto. "Hay que darle continuidad al debate, ya se votó la idea de legislar y la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados ya ha estado trabajando en el articulado y se han mejorado varios aspectos", dice. "Los proyectos de cultura, en general, se demoran un promedio de cinco años en el Congreso, por lo que temo que retirarlo implique un retraso innecesario. Me parece que todos estos aspectos se puedan mejorar en la discusión en Parlamento".

Falta de participación

Otra de las falencias, según la misiva, es la ausencia de participación que consagra la ley. Ésta, entre otros, “es vital a la hora de definir lo que se entiende por patrimonio y de aprehender su dinamismo. A objeto de lograr dicha participación la ley que cree el Ministerio de Cultura debería contemplar la existencia, a nivel nacional y regional, de órganos colegiados con atribuciones relevantes a la hora de definir y resguardar el patrimonio”.

Estos órganos debieran incluir a los premios nacionales de “Artes, Educación, Historia y Humanidades y Ciencias Sociales, a representantes de los Pueblos Indígenas, de los migrantes, afrodescendientes y de organizaciones de la sociedad civil de base vinculadas a las áreas de la cultura y el patrimonio en sus más diversas expresiones”, según la carta.

“La actual institucionalidad cultural y la nueva propuesta con las indicaciones sustitutivas, no da el ancho a la participación de los distintos actores comprometidos; comunidades locales, comunidades indígenas, gremios profesionales, universidades y centros de investigación, entre otros”, complementa Morales.

El académico además denuncia el rasgo elitista del proyecto. “La comprensión de la cultura como artes nos muestra la desidia y apatía por lo popular y lo indígena, y un fuerte acercamiento a las industrias mercantilizadas de la cultura y la identidad”, señala.

Por la industria cultural

Giorgio Varas, gestor de industrias culturales

Giorgio Varas, gestor de industrias culturales

“El ministerio debe ser “una plataforma dinámica, ágil, que sea una cama fértil para el emprendimiento cultural y creativo, un verdadero estimulo a la creación y su  cadena de valor. De nada nos sirven los protocolos excesivamente formalistas, rígidos y anquilosados como el Fondart, la perversión misma, una anti-política regresiva que -aunque baluarte de otros tiempos- es completamente insuficiente ”, asegura Varas.

“Un ministerio que se ocupe del patrimonio histórico material e inmaterial a las industrias culturales y creativas, pero en todas sus facetas, teóricas y prácticas, bajo criterios de humanismo y progreso a partir de la combinación de teoría crítica y experiencia de praxis real, del mayor rigor dialéctico-científico posible”, agrega.

“Para entender la cultura como factor estratégico del siglo XXI se requiere de radical independencia”, remata Varas. “Reconozco que la actual presidenta del CNCA y futura secretaria de Estado, Claudia Barattini, goza de ese expediente, ya veremos cómo logra capitalizarlo. Es clave dotar al futuro ministerio de instrumentos potentes y  no mandarla  a destornillar con un martillo”.

Varas propone adoptar iniciativas como el “1% cultural”, porcentaje que exigen países como España en los contratos y licitaciones públicas y que destina obligatoriamente al fomento de la creatividad artística o acción en patrimonio cultural, según dice. “Falta plata, mucha más plata para la cultura”, dice.

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