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El premiado autor de "El desierto" advierte un desaliento general en la población

Cultura - El Mostrador

Carlos Franz, escritor: “Con la crisis (política) arriesgamos que se frustre el sueño de que Chile llegue a ser un país desarrollado”

por 15 marzo 2016

Carlos Franz, escritor: “Con la crisis (política) arriesgamos que se frustre el sueño de que Chile llegue a ser un país desarrollado”
A diez años de ganar un prestigioso premio internacional, acaban de reeditar su libro “El desierto”, donde el escritor aborda el tema de la memoria histórica, y que fue elogiado por Mario Vargas Llosa. En este libro, “los hechos históricos, las violaciones a los derechos humanos, sirven para reflexionar sobre cuestiones eternas como las relaciones entre la justicia y el poder”, asegura.

Han pasado diez años desde que la novela El desierto, del escritor Carlos Franz (Ginebra, 1959) ganara el Premio Internacional de Novela del diario La Nación de Argentina en 2005. Un aniversario que ha dado origen a una nueva edición, revisada por el autor, por la editorial Alfaguara.

En la obra, Franz cuenta la historia de Laura Larco, una ex jueza que regresa a una localidad del norte de Chile –“Pampa Hundida”- donde se reencontrará con un ex militar que comandó un campo de prisioneros en el lugar.

Vargas Llosa escribió que se trataba de “una historia fascinante que es, al mismo tiempo, un buceo en las profundidades de la crueldad y la compasión humanas, y en la violencia histórica”, mientras el sitio Memoria Chilena destaca que se trata de “una revisión del período de transición a la democracia despojada del tono testimonial que tiñe muchas obras con similar temática”.

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La muerte de Arellano Stark

“¿Dónde estabas tú, mamá, cuando ocurrieron todas esas cosas horribles en la ciudad?”, es una de las primeras frases del libro con las que se topa el lector. Es la pregunta que le hace Claudia a la ex jueza, en un libro lleno de grises y alejado de los maniqueísmos, donde los muertos del terrorismo de Estado aparecen una y otra vez.

Una muerte que Larco vio pasar de cerca. Por algo el ex militar le dice que “si los ejecuté fue después de Consejos de Guerra, cumpliendo órdenes. Tú lo sabes bien, Laura, debes saberlo, porque yo me preocupé de que asistieras, ¿no?”.

Unos Consejos de Guerra muy similares a los que realizó en su momento el recientemente fallecido Sergio Arellano Stark, ex general de Ejército, condenado por delitos de lesa humanidad, quien no pasó un solo día en la prisión por una supuesta demencia.

“Me parece mal que Arellano Stark, cuya caravana de la muerte –muy transformada– aparece en mi novela, no haya ido a la cárcel”, comenta Franz. “Sin embargo, de hecho sí fue condenado por los tribunales por algunos de esos crímenes. Y por tanto en la memoria histórica de Chile aparecerá esa condena. Eso es lo más importante”.

Poder y justicia

Hechos como la muerte de Arellano Stark son un recordatorio de la actualidad de obras como El desierto, una actualidad que Franz quisiera “permanente”.

“Para eso yo evité hacer un libro de denuncia política o un testimonio histórico” explica. Y en cambio escogió modelos literarios muy antiguos como las tragedias griegas, agrega. Por eso esta ficción ocurre en un pueblo imaginario –Pampa Hundida– que a la vez es una ciudad santuario donde se celebra anualmente una gran fiesta religiosa (la “Diablada”), y convergen elementos paganos y cristianos con viejas tradiciones indígenas que influyen en los acontecimientos políticos, en palabras del autor.

“En El desierto los hechos históricos, las violaciones a los derechos humanos, sirven para reflexionar sobre cuestiones eternas como las relaciones entre la justicia y el poder”, asegura.

El oscuro corazón humano

A cuatro décadas del golpe militar y 25 años del retorno de la democracia, para Franz la memoria histórica no es un tema cualquiera, sino “fundamental si queremos llegar a ser un país civilizado y no meramente desarrollado”.

“Instituciones como el Museo de la Memoria, por ejemplo, son esenciales”, dice. “Por otra parte, la imaginación de los creadores artísticos seguirá nutriéndose de esos hechos durante muchas décadas”.

El autor pide no confundir a la memoria histórica con la ficción literaria. “Ésta tiene el derecho y hasta la obligación de transformar esa memoria”, dice. “Los escritores no somos historiadores. Nuestra tarea es imaginar lo que no fue y aquello que la historia no registra: el oscuro corazón humano donde lo bueno y lo malo se mezclan”.

Cómo nos cambia la vida

Para Franz, El desierto, junto con Santiago cero (1998) y Almuerzo de vampiros (2007) forman una trilogía de novelas de trasfondo político. En la primera de ellos cuenta la historia de un grupo de estudiantes de Derecho en la Universidad de Chile en plena dictadura; en la segunda, dos amigos comentan el destino de un maestro literario que ha vuelto a aparecer tras haber sido supuestamente asesinado por los torturadores de la dictadura.

“En esta trilogía intenté reflejar la experiencia de individuos que sueñan con un destino personal, libre de ataduras colectivas o sociales”, dice Franz, “pero ese destino es torcido por las circunstancias históricas y la brutalidad política, que someten a esos individuos obligándolos a transformarse, incluso, en lo contrario de lo que soñaron”.

Unas transformaciones que no sólo han afectado a sus personajes, sino a más de algún político actual, como dejan al descubierto los casos Caval y SQM.

“Me parece que Chile vive una crisis importante, y no sólo por esos casos”, comenta Franz.  “También advierto un desaliento general. Como si hubiéramos perdido el entusiasmo que nos movió durante veinte años al menos. Los autoflagelantes de los noventa autocumplieron su profecía. Ahora creo que arriesgamos que se frustre el sueño de que Chile llegue a ser un país desarrollado, y más civilizado”.

“Ojalá que no sea así. No quisiera que se cumpliera la fantasía apocalíptica de El desierto. Al final de ella el oasis de Pampa Hundida –que antes vivía una extraordinaria prosperidad– se seca. Entonces los jóvenes emigran y la arena del desierto empieza a cubrirlo. El sueño se convierte en espejismo”.

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