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Presidenta Ejecutiva de PROhumana: "A las empresas chilenas les ha costado asumir el rol de empresas sustentables"

por 17 septiembre, 2013

Presidenta Ejecutiva de PROhumana:
Por primera vez en 9 años su organización distinguió a una empresa —Gerdau— con el máximo galardón en su ranking anual RSE. Teixidó dice que es un gran logro que haya alcanzado ese nivel. También tiene palabras especiales también para lo que está haciendo el BCI: "Es una empresa puntera con su modelo de transparencia, su desempeño avanzado".
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La Responsabilidad Social Empresarial es un tema de que Soledad Teixidó, Presidenta Ejecutiva de PROhumana, ha estado en una constante lucha por convencer a los empresarios y políticos en Chile que es más que una herramienta de marketing.

El mes pasado publicó su noveno ranking nacional de RSE y por primera vez en sus nueve años distinguió a una empresa —Gerdau— con el máximo galardón: sello de Platino. En la categoría Oro fueron reconocidas Chilectra y el BCI.

Entre las principales conclusiones a resaltar del ranking están las siguientes cifras: el 85 % de las empresas cuenta con una Política de Transparencia,  lo que significa que ha aumentado en un 19 % respecto a los resultados del año 2012; el 100 % de las participantes cuenta con una Política de RSE explícita y se observa un alto nivel de formalización, implementación y comunicación de la misma. Igualmente es destacable que ya más de la mitad de las empresas participantes (57 %) cuenta con estrategias para abordar la inequidad social, lo que de acuerdo a los parámetros del ranking, representa un nivel medio de gestión integral.

Pero el informe también apunta a varios temas en los cuales a las empresas chilenas aún les falta mucho por hacer, entre ellos el hecho que existe una falta de visión respecto al aporte que pueden realizar para superar la inequidad social de nuestro país, ya que tan sólo un 33 % de las empresas participantes en el ranking cuentan con un miembro del directorio a cargo de velar por la estrategia de RSE de la compañía.

En una entrevista con El Mostrador Mercados, Teixidó dice que a pesar del enorme progreso que han hecho en los últimos años, "a las empresas chilenas les ha costado asumir el rol de empresas sustentables, por que si uno se va a países desarrollados como en Europa, los países nórdicos, o Francia o España (con los problemas que tienen) uno ve ya líderes empresariales que tienen una visión mucho más allá de generar empleos, sino con el tipo de empleo que están generando y el desarrollo que están generan dentro del país".

-¿Cuál es la mayor conclusión que se puede sacar de la encuesta de este año?
-A mi me gustaría destacar que en los nueve años de aplicación del ranking existió una evolución en cómo se han ido internalizando la formalización de las políticas de responsabilidad social. Y eso es un avance. Las fortalezas de nuestra labor se encuentran en el establecimiento de la política, de forma escrita, ya sea para colaboradores o proveedores de las distintas áreas. La segunda fortaleza, y que hemos visto que ha aumentado en los últimos años es la implementación, esto quiere decir, cómo una determinada política que se establece desde la empresa se establece un modo de implementarse. Esa labor no corresponde a la decisión del gerente de turno sino a un modo de acción determinado que arrojan resultados e indicadores.

La debilidad de nuestro sistema se encuentra en la evolución de resultado de la política, eses análisis pos aplicación de la política. Y es importante por que uno necesita determinar el nivel de desempeño, y el éxito y no éxito que tiene.

Otra de las fortalezas en la que sí se ha avanzado es la forma en la que se han comunicado las políticas de responsabilidad social de forma interna en las empresas; lo que se demostró además con una mejor evaluación, en algunas empresas, en torno a su público interno, es una de las cosas que yo destacaría del ranking en comparación con otros ranking de medición de responsabilidad social. Es el único ranking que permite y usa como instrumento de medición el que los colaboradores puedan medir el nivel de desempeño y responsabilidad social. También miden el grado de conocimiento de la política que se está implementando y la evaluación que hacen de la práctica de esta política, lo cual le otorga objetividad a toda la evaluación.

Este año hemos visto cómo en las empresas se han mantenido o incrementado (platino y oro) las evaluaciones en la implementación en relación a las políticas que practican. Creemos que eso es debido a la política integrada y de responsabilidad social.

Nosotros creemos que las encuestas dieron la vuelta también en cuestiones de objetividad, porque hemos trabajado en esa meta, tanto en las preguntas que se les hacen a los empleados como a las empresas. Es una de las diferencias con otros ranking en cuanto a términos metodológicos. Todo lo que intentamos certificar es siempre en relación a verificadores, concretos y medibles. Yo creo que esto se vincula con la propuesta que quiere hacer PROhumana desde su aporte con la promoción de las prácticas de responsabilidad social, y como vamos viendo que las empresas van evolucionando en ese sentido.

-¿Qué es lo que más le cuesta al empresariado chileno para poder dar un salto y asumir un rol más proactivo con respecto a políticas sustentables?
-Yo diría que por un lado, está la visión de que el mundo empresarial es un mundo concreto, esto, en relación a determinar desempeño. En eso se ha centrado el mundo empresarial. Por otro lado creernos, que si queremos determinar el nivel de desarrollo en la prácticas e implementación de las políticas de responsabilidad social, es importante la medición. No sólo valen las buenas intenciones. Si quieres que tus colaboradores sean felices, hay que ver en qué modo implementas medidas para que tus colaboradores sean felices. Yo creo proveedores fidelizados con la empresa, ¿cómo se hace eso? Desde PROhumana, nos parece importante que existan esas buenas intenciones, eso responde a valores de la empresa.  ¿Y cómo se implementa eso? Ahí es donde PROhumana dice la forma para hacerlo y la metodología a seguir. Esto es: primero, establece una política; segundo, una forma de implementarla; tercero, una forma de evaluarlo; cuarto, un modo de comunicarlo; y quinto, un modo de retroalimentación y de innovación.

-¿No cree que muchas empresas lo ven como un costo de 'marketing' y no como una inversión?
-Yo creo que es un costo y una inversión. Es un costo porque requiere gestión, gente que administre una política de responsabilidad social. Por eso decimos que no nos valen las buenas intenciones, sino que tiene que haber una propuesta de modelo de gestionar y eso tiene un costo.

Desde hace años está internalizado desde diferentes perspectivas, lo que significa gestionarse bajo el paradigma de la responsabilidad social. Para algunos es una obligación que no pueden eludir y para otros es una oportunidad de valorar este tipo de prácticas y lo que pueden contribuir desde un punto de vista social, económico, y ambiental a sus empresas. Y ahí es donde se habla de las habilidades blandas, o de las tendencias "soft". Yo no veía la relación pero me di cuenta que si yo soy un actor social, dentro de una institución, que es la empresa, y junto con la sociedad civil hemos aprendido que entre todos hemos construido una comunidad que es la sociedad. Y todos los actores se relacionan. Antes funcionábamos como entes separados y no articulados.

Cuando yo estaba en EE.UU se dio el fenómeno que el gobierno detectó que tenía un índice de analfabetismo grande, entorno a los años 90. Y no lo detectó gracias a las encuestas sino gracias a las empresas que cuando tenían accidentes laborales y subieron las exigencias, donde los empleados tenían que leer instrucciones, se dieron cuenta de que había un déficit en su comprensión lectora. Por ello, la empresa puede contribuir en el aporte de las políticas públicas en su país.

-¿Cómo ven la relación entre empresa y Gobierno en desarrollar políticas de sustentabilidad?
-Yo creo que en Chile, las empresas han sido más proactivas y han sabido entender el rol que cumplen en nuestra sociedad y son los gobiernos que no han sabido ir parejo de estas en la implantación de las prácticas de responsabilidad social. Los gobiernos deben entender que están obligados a dialogar con los demás actores, entiéndase éstos como la empresa privada sociedad civil. Y eso lo vemos en las evaluaciones que se están haciendo entorno al mundo político.

-¿Cómo se compara lo que están haciendo las empresas chilenas con el resto del mundo desarrollado?
-A nivel global no existe ningún ranking que integre la forma de medición que nosotros usamos con las empresas. Existe el índice de sustentabilidad de Dow Jones como la única de medición global. Pero en Chile, el BCI es una empresa puntera con su modelo de transparencia, su desempeño avanzado. Ojalá llegue al primer banco sustentable de Chile. Este país tiene como problema que el estado no habilita los espacios no toma las decisiones adecuadas para que las empresas puedan poner en desarrollo la sustentabilidad, que tal vez, desde el punto de vista de la competencia con el exterior podría afectar entorno a condiciones de rentabilidad. No existen incentivos estatales para darse estas iniciativas.

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