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Directorios y ejecutivos: hipotecando su licencia para operar

por 14 abril, 2018

Directorios y ejecutivos: hipotecando su licencia para operar
Hace unos días, Scott Stringer, responsable de los fondos de pensiones de la ciudad de Nueva York, entidad que controla una participación millonaria en Facebook, pidió públicamente que Zuckerberg, el fundador y niño prodigio de la red social, renunciara y cediera su lugar a tres directores independientes. Pidió , además, perfiles bien especiíficos para estos directores, como el hecho de que tengan conocimientos de data analytics y ética. Todo, en un marco y propósito de hacer que las compañías, en las que invierten, cumplan con los más altos estándares éticos. Situaciones como ésta se están dando cada vez más.
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En el sinnúmero de noticias, que han constituido el preámbulo de de la comparecencia de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ante el Congreso de los Estados Unidos, hay una declaración que ha pasado desapercibida en Chile, pero que merece ser mencionada.

Hace unos días, Scott Stringer, responsable de los fondos de pensiones de la ciudad de Nueva York, entidad que controla una participación millonaria en Facebook, pidió públicamente que Zuckerberg, el fundador y niño prodigio de la red social, renunciara y cediera su lugar a tres directores independientes.

“Los datos se están utilizando sin permiso de la gente, y eso va a afectar a la marca. Y a una marca en la que he invertido cerca de U$1bn en dinero de los fondos pensiones”. dijo Stringer. Y este temor es del todo fundado, pues al ejecutivo, cuyo cargo es New York City Comptroller, le preocupa de sobremanera el impacto que podría tener sobre Facebook, la reciente crisis en la que se ha visto envuelto, en el archireporteado, y sobreescrito, tema de Cambridge Analytica.

Stringer pidió , además, perfiles bien específicos para estos directores, como el hecho de que tengan conocimientos de data analytics y ética. Todo, en un marco y propósito de hacer que las compañías, en las que invierten, cumplan con los más altos estándares éticos.

Situaciones como ésta se están dando cada vez más. Sin ir más lejos, hace unos meses, fue Larry Fink, Presidente y CEO de BlackRock, el que manifestó, en una comentada carta a los accionistas bajo el título “Sentido de Propósito”, que había que escuchar a los stakeholders, entre ellos a los activistas, pues algunos ofrecen ideas valiosas. Además, instó a las empresas a iniciar ya sus conversaciones sobre el futuro, a involucrarse con otros accionistas y a traer a sus stakeholders críticos a la mesa.

¿Y para qué esto? Según Fink, el escenario en el que las corporaciones se desenvuelven ha cambiado mucho y hoy la sociedad les exige otras cosas. Como el hecho de que las empresas, tanto públicas como privadas, tengan un propósito social. Lo que se entiende, en un nuevo concepto de entidades que no sólo persigan un rendimiento financiero, sino que sean capaces de mostrar cómo hacen una contribución positiva a la sociedad, beneficiando a todas sus stakeholders, incluidos los accionistas, los empleados, los clientes y las comunidades en las que operan.

“Sin un sentido de propósito, ninguna empresa, ya sea pública o privada, puede alcanzar su máximo potencial. En última instancia, perderá de sus stakeholders claves la licencia para operar”, remata el Presidente y CEO de BlackRock en una de sus notables citas en la carta.

Por ello, pese a lo nefasto de la situación en la que se ha visto involucrada Facebook, son situaciones como éstas, el ímpetu de actores como Fink y la brutalidad de situaciones como las ocurridas en Chile, tales como las recientes Dominga y el muelle Barón, las que están sensibilizando a las compañías, sus directores y máximos ejecutivos.

En esa misma lìnea, este mismo lunes, Alfonso Mujica líder para América Latina de la consultora de headhunting Spencer Stuart, señalaba en un diario de negocios que existen nuevos requerimientos para directores, como es el caso de “algún grado de conocimiento en temas digitales, sobre todo en los sectores de retail, consumo masivo y telecomunicaciones”, en una tendencia que se ha ido incorporando de a poco.

Pese a ello,el ejecutivo señala que hoy es muy difícil encontrar este clase de expertos , pues muchos de ellos no tienen las habilidades sociales necesarias. Lo anterior, me lleva a plantear que más que expertos en una u otra área, lo que necesitamos son directores y gerentes generales con una visión holística, es decir integral y conectada. Que conozcan de otros actores, de sus realidades y que puedan interactuar con ellos.

Hoy, entender lo corporativo y manejarlo está bien, pero no es suficiente. De hecho, se ha transformado en un “desde”.

Así, han surgido iniciativas, locales y loables, que buscan reducir este gap, como lo fueron los encuentros 3Xi que desarrolló exitosamente el actual Ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, al mando de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Mismo trabajo que ya ha iniciado el nuevo presidente de la multigremial, Alfonso Swett, con un esperable éxito.

Por ello, emprendimientos gremiales, como el mencionado, son necesarios y fundamentales. Con un ambiente que cerró el 2107 demasiado crispado . Y en donde conflictos locales, como los ya mencionados, están obligando a los directores y gerentes generales a reaccionar. Es de esperar que el “baño de realidad” y la “evangelización de este pensamiento más holístico” , que promueven iniciativas como 3Xi, logre trasuntar al mundo corporativo y lo empuje a tener un rol más activo en su propio devenir.

¿Y cómo hacerlo? Teniendo a nivel interno las necesarias discusiones sobre el futuro, por áridas y duras que puedan ser. Participando de la conversación, proponiendo nuevos puentes, siendo empático y reconociendo al otro como un igual. Invitando a la mesa a sus detractores y stakeholders críticos, por difícil que sea. Pero siempre entendiendo estas acciones desde un propósito social. De lo contrario, se encontrarán, sin lugar a dudas, con los guiones que ya conocemos, con temas estallándoles en la cara y llegando muy tarde.

Tarde para ser escuchado, con dificultad para convocar e imposibilidad de dialogar. Y donde se hará realidad el peor de sus miedos. Sus stakeholders ya no les creerán, pues les habrán perdido la confianza, y lo que es peor , ya no serán sujetos aptos para hacer efectiva su licencia para operar.

Claudio Ramírez
Socio CONSIGLIERI

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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