Los pasos del Secretario General - El Mostrador

Miércoles, 22 de noviembre de 2017 Actualizado a las 22:32

Gira latinoamericana

Los pasos del Secretario General

por 7 noviembre, 2003

La gira del Secretario General de la ONU por varios países de América Latina, visitando entre otros Chile, Perú y Ecuador merece una reflexión. Más allá de los compromisos protocolares con jefes de Estado y las reuniones regionales del sistema internacional, la pregunta que debe responderse es: por qué realmente viajó Kofi Annan.

Al ser consultado un funcionario de alto rango de la ONU -que trabaja cerca de Kofi Annan- si nos podía decir a qué venía, me respondió con cordialidad: "No estoy vinculado a su gira y a su agenda". Después agregó "¿funcionan todavía esas reuniones regionales en América Latina?" En esa pregunta-respuesta se contiene toda la tensión que vive el organismo frente al tema que más pesa en la agenda del sistema internacional: la ocupación de Irak y la creciente resistencia generada a la misma, ahora con mayor caudal en los planos bélico y político.



El mensaje es claro. Annan no estaba donde debería estar. El Secretario General, en efecto, no ha visitado la zona en su conjunto y en forma asidua. Según un portavoz -cuando fue hecha la pregunta en una conferencia de prensa en Nueva York- no están dadas las condiciones para ello y el alto funcionario tiene sus representantes. La señal que se desea entregar es que su presencia, frecuente, en Irak, sería una forma de legitimar la ocupación.



Los motivos del Secretario General



Los motivos reales de la visita de Annan a América Latina son un secreto bien protegido, casi como si se regresara al torbellino de la Guerra Fría, cuando el secretismo de Gromyko y del Secretario de Estado de turno de los EEUU, hacía que notas, artículos y reportajes fueran meros ensayos especulativos. Hoy también los portavoces de la ONU nos obligan a remitirnos a las declaraciones públicas y las notas oficiales que se distribuyen para la ocasión. Los medios proclives a la homogeneidad de la noticia y la opinión tienen mayor acceso al Secretario General, porque son previsibles y, sobre todo, porque ofrecen seguridad.



El sistema de relaciones internacionales atraviesa su peor crisis de mandato y estructura mientras aumenta su enorme deuda de procedimientos y principios claros entre los países. La ocupación de Irak ha debilitado el Derecho Internacional. Antes de la visita de Annan, cuando todavía se planificaba su agenda, nos contactamos con su staff y recibimos una respuesta cordial y planificada con antelación. Pareciera que no hay nada diferente, ni más nuevo, de lo que ha aparecido en los medios.



El Secretario General no es un hombre ambiguo, pero sí reticente a planteamientos tajantes. Sin embargo logramos recoger con nuestras fuentes que el sello de la visita está marcado por la necesidad de encontrar una solución para los EE.UU. respecto del tema de la fuerza multinacional que se haría cargo de Irak, en caso de que la ONU finalmente asuma un rol en la pacificación y en la reconstrucción. En este sentido es una suerte de emisario de los compromisos del Consejo de Seguridad y, ¿por qué no?, de EE.UU. Por ello se espera que su gira de visitas cubra el globo.



Una vez más un Secretario General del organismo que agrupa los intereses de todas las naciones opera de función de una potencia. En este sentido, el clima y el modus operandi no se ha apartado un milímetro del contexto de la guerra fría -que ahora funciona en espíritu de globalización-. "Todo aparece más suavizado, pero la tensión es la misma. Hay una gran ilusión de que la guerra fría terminó y no es así" dice Prabhu Gathe, un analista indio, ex funcionario del Banco Mundial, que trabaja en Nueva Delhi.



Duros y blandos en América Latina



La situación planteada, buscar acuerdos entre países para contribuir en la reconstrucción de Irak, sin embargo nunca es tan reduccionista como para sólo poderr distinguir entre "duros y blandos". Con todo, lo concreto es que Irak ha polarizado las posiciones.



También el Secretario General pulsa los efectos de las promesas de la Conferencia de Madrid, en la que varios países ofrecieron ayuda técnica en áreas sociales, económicas y militares, para la reconstrucción de Irak. Ofertas que atraviesan una situación aun cristalizada, y que se refieren a un rol más explícito de la ONU en las fases actual y futura.



Por ahora lo cierto es que la ONU redujo su personal local -los funcionarios no iraquíes apenas llegan al centenar-. Las ONG han salido en su totalidad y el panorama que se abre ante la población iraquí es el de una catástrofe que requiere un esfuerzo global. Sin embargo, este esfuerzo global encuentra el escollo de la incapacidad de la administración Bush para encontrar una solución política en el interior de Irak. La persona que podría haber colaborado extensamente en este plano ya no está; era Sergio Vieira de Mello, asesinado en un atentado aún no se esclarece en su origen y mentores.



En el plano de encontrar apoyos en esta región uno de los dilemas del Secretario General lo constituye la postura más radical respecto a la ocupación y a la posible colaboración en ésta de países como Brasil y Argentina. Los presidentes Lula y Kirchner son críticos prominentes del modo en que se enfrenta el tema de la integridad territorial y las soberanía nacional.



En cierta medida ambos mandatarios aparecen como nostálgicos pre-globalización, para usar el término acuñado por los ultramodernistas en política y que apoyan a brazo partido la ocupación de Irak. "Hay escollos con Kirchner y Lula para obtener una forma rápida de colaboración en Irak", nos dice Carla Fehrer,consultora en seguridad que opera desde Río de Janeiro. La idea de la oficina de Annan es tener un acercamiento de posiciones con estos dos "monstruos" de América del Sur -y contar con su apoyo para formar una real fuerza multinacional de reconstrucción en el Irak-.



Como ambas naciones tienen compromisos ineludibles con las grandes entidades financieras -léase FMI y Banco Mundial- el trabajo de "ablandamiento" sobre Lula y Kirchner, para lograr su cooperación en la operación ONU en el Irak del futuro, podría ser viable. Kirchner, por otra parte, dispone de una carta bajo la manga que no tiene Lula: la situación de las Islas Malvinas.



Empero, no se debe dejar de lado el desprestigio que en el mundo árabe e islámico se generó respecto de los países que participan en la ocupación, como es el caso de las naciones centroamericanas, Polonia, Dinamarca y Filipinas, entre otras. "Se trata de juntar esfuerzos y desmitificar una visión del mundo árabe del continente latino, que se ve mal representado -con la participación de Centroamérica- en la ocupación actual. Ésta participación confirma en el mundo árabe e islámico que una parte de Latinoamérica es todavía Banana Republic a merced del gigante del norte" precisa Fehrer.



Entre los países "blandos" está Chile, prioritario en la agenda de la visita del Secretario General. La visión de Kofi Annan no difiere mucho, según analistas, de la de Bush. Chile es un modelo para exportar en varios sentidos. Por ejemplo, por sus programas socio-económicos para reducir la pobreza y por hacerlo funcionar todo en forma eficiente dentro de un ámbito de gobernabilidad de cara al mundo. Chile también es visto como puente en la región para persuadir a otros gobernantes de dar el paso al frente y colaborar con la ONU para que EE.UU. salga del hoyo negro en que se metió en Irak. Tal es el sentido en que deben entenderse las declaraciones del presidente Lagos las veces en que se refiere al tema.



Nunca antes EEUU y las Naciones Unidas habían estado en una situación de mayor interdependencia. Justamente cuando el sistema internacional ha dado muestras de su mayor fragilidad y vulnerabilidad.




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