martes, 25 de septiembre de 2018 Actualizado a las 12:48

Un heterogéneo frente electora

El Partido de Izquierda, el nuevo actor 'tabú' de la política alemana

por 23 octubre, 2005

Con su 8,7%, ''Die Linke'' pudo inclinar fácilmente la balanza hacia la socialdemocracia, el SPD, luego de su virtual empate con la CDU-CSU (democracia cristiana) en las últimas elecciones parlamentarias. Pero el SPD se encargó desde muy temprano de aclarar que nunca haría una alianza con esta coalición de ex comunistas y disidentes de su propio partido.
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La Izquierda (Die Linke) alemana todavía no es un partido como tal sino una coalición de dos formaciones, el PDS (Partido del Socialismo Democrático) y la WASG (Alternativa Electoral Justicia Social, que agrupa a disidentes del Partido Social Demócrata, SPD). Ambos se unieron para este rótulo para estar juntos en las recientes elecciones de octubre de 2005. Lo cierto es que ganaron un 8,7 por ciento de los votos y adelantaron al partido Verde, que obtuvo sólo 8,3%.



El 4,9% de la gente de Alemania occidental votó por esta nueva opción electoral, mientras que en Alemania oriental (la ex RDA) se alzó con más de un cuarto de los votos (25%3). Sobre todo los desempleados eligieron a este partido por su insistencia en el tema de la justicia social. Lo interesante es que casi un millón de sus votos vinieron de ex adherentes al SPD, 290.000 de ex votantes del CDU y 240.000 de los verdes.



El PDS desde del caída del muro hasta las elecciones 2005



Para responder a la pregunta: ¿qué es La Izquierda? hay que hablar primero de los dos partidos que la integran, el PDS y WASG. El primero es el sucesor del SED (Partido Socialista Unificado), que gobernaba la ex República Democrática Alemana (RDA). En el otoño de 1989 -con el cambio suscitado por el derrumbe del muro- la dirección del SED tuvo que dimitir y los delegados decidieron en un congreso de dicho partido seguir con un nuevo programa. Pidieron disculpas al pueblo de la RDA por las cosas malas que se habían hecho en el pasado, se despidieron de la tradición stalinista y declararon su adhesión al socialismo democrático. De los 2,3 millones de antiguos miembros de SED ingresó a este nuevo partido sólo el 5 por ciento de ellos.



Varios funcionarios escribieron sus memorias para reflexionar sobre su vida laboral y privada en la RDA. Como, por ejemplo: Karl Heinz Blaurock, autor de "Planeado, Planificado mal? ("Geplant, Verplant?, 2003). Y durante mucho tiempo estuvieron buscando un nuevo status y un nuevo programa. Lo encontraron en la promoción de la tolerancia activa, la solidaridad práctica y la diversidad de opiniones. Por eso hoy coexisten dentro de hoy diferentes grupos de trabajos como las feministas (LISA), los cristianos del PDS, el forum comunista y el forum marxista.



Muchos medios de comunicación ya declararon a menudo el fin del partido y calificaron a éste como un "fenómeno transitorio", sobre todo después de la elecciones federales en 2002, cuando fracasaron al intentar obtener el piso de un 5 por ciento, que se necesita para entrar en el congreso alemán (Bundestag), y solo lograron dos diputados directos (dos mujeres).



De nuevo empezaron los discusiones sobre el programa y la dirección de PDS y en el interior había bastante polémicas, centradas en particular en si acaso se justificaba la existencia de este partido. Pero siempre éste tuvo una gran influencia en Alemania oriental. Por ejemplo, tienen fracciones parlamentarias fuertes en los estados federales (Bundesländer) de Sajonia.



El WASG, nuevo movimiento en el oeste de Alemania



En la primavera de 2004 militantes del SPD y de sindicatos se unieron para constituir una alternativa socialdemócrata de izquierda, descontentos sobre todo con la política laboral del gobierno de Gerhard Schroeder. A fines de enero de 2005 se formó el partido WASG (Alternativa Electoral Justicia Social). En las elecciones para el congreso de estado federal de NRW ya recibieron el 2,2 por ciento de los sufragios.



Justo algunos días después Oskar Lafontaine, ex ministro de Economía de Schroeder, declaró su disposición a integrarse a la WASG si ésta iba en alianza con el PDS. Su clientela viene sobre todo del espectro de la inteligentsia y la clase media -un espectro tradicional y socialdemócrata, en tanto el PDS es un partido más popular en su extracción social.



Por eso los medios ya están declarando el fin de esta nueva coalición. Porque muchos de los socialdemócratas descontentos no querían formar coalición con el PDS. Es que este partido tiene miembros en el oeste, desde verdes desilusionados hasta comunistas, y no tiene nada que ver con el ambiente del WASG.



Mucha gente de base del PDS se pregunta, sobre todo en la ex RDA, en algunos regiones donde tienen más del 20 por ciento de los votos, ¿para que necesitamos este pequeño grupo que está mucho más atrás en contenidos programáticos que nosotros? Lo cierto es que el PDS ha pasado ya el proceso de debates por el que atraviesa hoy la WASG, ofrece más temas que sólo el desempleo y tiene un modo consolidado de verse a sí mismo como socialista.



El programa de La Izquierda



Entre otras cosas, quieren introducir un contrato social que proteja las necesidades básicas de la población. Además tienen la intención de poner un sueldo mínimo y minimizar la pobreza infantil como un primer paso del Sozialen Grundsicherung (contrato social). Piden además que los militares alemanes regresen del extranjero (Afganistán, Bosnia) y la eliminación de las armas nucleares de Estados Unidos en suelo alemán. Reclaman más democracia y quieren apoyar los estructuras civiles. Piden a su vez para todo el pueblo alemán la igualdad de educación y las mismas posibilidades para todos. Por último, están presentando un nuevo sistema de impuestos, a su juicio, más justo y más simplificado.



La fracción del partido en el nuevo Parlamento Federal es muy heterogénea. De los 54 diputados, 26 son mujeres y solo 24 personas son de este de Alemania. En ella, trabajan juntos un cerrajero al lado de una ex corresponsal en el extranjero, algunas estudiantes con una filóloga, también periodistas, juristas, un ex profesor de marxismo-leninismo y bastantes miembros de sindicatos.



Algunas ya tiene experiencia con el parlamento, otros todavía no. Los nuevos lideres son: Gregor Gysi y Oskar Lafontaine, como presidentes de fracción; Lothar Bisky, como presidente de PDS y ahora también de la coalición de La Izquierda; y Klaus Ernst, como miembro fundador de WASG, que tiene mucha influencia.



La oportunidad para Alemania



Los programas de los partidos ya cambiaron bastante. Muchos miembros salieron del SPD porque perdió su perfil socialdemócrata en los últimos años. Tomó una dirección más neoliberal y se acercaba al partido CDU, con el que ahora formó una llamada "Gran Coalición" de gobierno. Entonces mucha gente descontenta buscó otra solución.



Con La Izquierda, en Alemania empieza otra vez a gestarse una debate sobre el tema de los ideologías, y sobre el sistema en general. Con 8,7 por ciento La Izquierda tiene una voz bastante fuerte en el nuevo Parlamento Federal. Tendrán influencia, por ejemplo, en los reformas económicas relacionadas con el mercado del trabajo planteadas por Schroeder, con la anuencia de los socialcristianos, que se llama "Hartz IV", y un punto de su programa es cambiar este ley que ellos consideran neoliberal.



En los próximos años el SPD deberá situarse de nuevo entre La Izquierda y el CDU en este proceso y debido a su coalición con el CDU todavía va a perder algunos miembros. No es claro que esta gente se vaya justamente a La Izquierda, pero por lo menos significará una desangramiento del SPD. Así el SPD tiene que buscar un nuevo programa o reencontrar sus raíces. Pero lo más seguro es que no saldrá con éxito de este gobierno rojinegro (el SPD es representado por el color rojo y la CDU-CSU por el negro). Y La Izquierda, a su vez, sólo puede crecer si se saben mantener juntos en tiempos difíciles como los de ahora.



Trabas para su aceptación en el nuevo Parlamento Federal



Actualmente La Izquierda tiene un gran problema en el congreso de Alemania. Como partido tiene derecho a una de las cuatro vicepresidencias del Parlamento Federal. Pero su candidato, el presidente de "Die Linke" Lothar Bisky, ya se presentó tres veces al parlamento, aunque los legisladores, a través del voto secreto, no le dieron su confianza. Entonces ha empezado una debate sobre la democracia y su cultura. Tal vez los demás querían castigar a La Iquierda por su éxito, pero puede ser también que algunos tengan dudas del pasado de Bisky.



Todavía hay reproches contra él por su presunta colaboración con la Stasi (ministerio para la Seguridad del Estado, servicio de inteligencia interno de la ex RDA). Bisky quiere presentarse una vez más como candidato a vicepresidente del Bundestag, pero si fracasa otra vez habrá que buscar otras soluciones para encontrar a un nuevo representante de La Izquierda -porque el veto es para él como persona y no para su partido (al menos eso es lo que se supone)-, pues el Parlamento tiene que empezar con su trabajo.



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