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Republicanos cambian estrategia para debate por preocupación sobre Palin

por 29 septiembre, 2008

La idea es permitir que se relaje y pueda intentar ser "ella misma", según han indicado funcionarios de la campaña, ya preocupados por la ventaja que los demócratas han logrado en los últimos diez días en las encuestas.

La campaña republicana ha cambiado su estrategia para preparar desde este lunes a su candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, con vistas al debate con su rival demócrata, Joe Biden, en medio de una creciente preocupación por sus últimas declaraciones públicas.



Palin, que participó este lunes en un mitin en Ohio junto a su cabeza de lista, John McCain, tenía previsto preparar el debate en San Luis (Misuri), donde este jueves tendrá lugar su único cara a cara con Biden.



Sin embargo, y a sugerencia del propio candidato presidencial, se trasladará al rancho propiedad de McCain en Sedona (Arizona), donde preparará el debate junto a algunos de los principales pesos pesados de la campaña republicana, como el propio director, Rick Davis, o el principal estratega, Steven Schmidt.



La idea es permitir que se relaje y pueda intentar ser "ella misma", según han indicado funcionarios de la campaña, ya preocupados por la ventaja que los demócratas han logrado en los últimos diez días en las encuestas.



El cambio se ha producido ante la preocupación, expresada en algunos casos públicamente, de diversos representantes del ala conservadora republicana sobre la preparación de la candidata.



Desde el anuncio de su candidatura, hace un mes, la gobernadora de Alaska se ha mantenido muy alejada de la prensa, no ha hecho prácticamente declaraciones y sólo ha concedido tres entrevistas.



La última de ellas, concedida a la presentadora Katie Couric y emitida en la cadena CBS la semana pasada, ha sido considerada de modo casi unánime como un desastre.



En ella, Palin perdió el hilo de lo que decía en varias ocasiones y en otras contestó de manera incoherente, como si hubiera juntado palabras sueltas de algunos de los lemas de su campaña.



A la mala imagen que dio entonces se atribuye que, la semana pasada, una tercera parte de los votantes afirmaran en una encuesta que no se sienten "en absoluto" cómodos con la idea de que Palin llegue a la Casa Blanca, un aumento del cinco por ciento con respecto a principios de septiembre.



Lo más chocante es que algunas de las críticas más duras vienen del ala conservadora republicana, que acogió a la gobernadora de Alaska con los brazos abiertos en la Convención de principios de mes en St Paul (Minesota).



La columnista conservadora Kathleen Parker, que había declarado su apoyo a la aspirante republicana, ha pedido a Palin que utilice la excusa de que su familia la necesita -tiene un bebé de cinco meses con síndrome de Down- y presente su renuncia.



Otra columnista, Kathryn Jean Lopez, de la revista conservadora National Review, apunta que esa sugerencia "no es descabellada" y que "algo tiene que cambiar".



El propio McCain se vio obligado a defender su elección el fin de semana pasado en una entrevista al programa "This Week", de la cadena ABC, donde declaró que Palin ha "aportado una nueva energía a la campaña".



El ex rival de McCain en las primarias republicanas Mitt Romney reconoció este lunes que las expectativas para Palin de cara al debate con Biden "son bajas".



Eso, sin embargo, no es algo malo: si las expectativas son bajas pero la candidata no lo hace mal, las críticas afirmarán que superó lo que se esperaba de ella.



Romney sí se mostró crítico con la actitud que ha mostrado la campaña republicana hacia la gobernadora, ya que considera que ha sido demasiado protectora y puede haberle restado confianza en sí misma.



"Es una persona con mucha confianza, que habla bien, es considerada y creo que lo hará muy bien", declaró Romney.



Pase lo que pase, el debate del próximo jueves es uno de los más esperados de los últimos tiempos.



Para Palin, puede marcar la diferencia entre continuar como una candidata viable o convertirse en una caricatura, como le ocurrió hace veinte años a Dan Quayle, el compañero de fórmula de George Bush y que también era un perfecto desconocido cuando fue seleccionado para la vicepresidencia.



Según George Stephanopoulos, de la cadena ABC News, "una de las peores cosas que pueden pasar en política es convertirse en un chiste y eso es lo que le está ocurriendo ahora mismo a Sarah Palin".



Pero la gobernadora también puede recuperarse y responder mejor que como lo hizo en la entrevista de la semana pasada.



En ese caso, volverá a dar una nueva energía a sus bases y, posiblemente, un impulso a los republicanos en las encuestas.



EFE

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