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EEUU permite que pozo en el Golfo de México permanezca sellado

por 19 julio 2010

EEUU permite que pozo en el Golfo de México permanezca sellado
Cuando se cumplen 91 días del accidente en la plataforma de BP, la principal preocupación de la Casa Blanca es que la estructura subterránea del pozo esté dañada y que el crudo se filtre a través de las rocas y acabe fluyendo en múltiples puntos del suelo marino.

El Gobierno de EE.UU. permitió este lunes a BP mantener sellado el pozo Macondo en el Golfo de México y afirmó que las fugas detectadas cerca del manantial y en la campana de contención que lo mantiene cerrado no representan una amenaza.

"Autorizo a BP a continuar la prueba de integridad durante otras 24 horas", afirmó en un comunicado el almirante de la Guardia Costera Thad Allen, que dirige la respuesta del Gobierno al derrame y que tiene la última palabra en las decisiones que se toman.

Allen y BP protagonizaron ayer un tenso intercambio que culminó con una carta en la que el almirante exigía a la multinacional petrolera extremar las precauciones y la vigilancia tras haberse detectado una fuga a tres kilómetros de la cabeza del pozo.

El almirante descartó que la fuga situada a tres kilómetros de la cabeza del pozo Macondo tenga que ver con el manantial.

El almirante se refirió a otras dos fugas adicionales, una a unos cuantos metros de la cabeza del pozo y la tercera en el propio sistema de taponado, aunque dijo creer que ninguna de ellas representa una "amenaza" ni es sintomática de problemas serios.

BP ha indicado que el escape podría tratarse de nitrógeno, algo que asegura es "común".

Por lo demás, Allen insistió en que los ingenieros de BP y los científicos del Gobierno analizan de cerca los niveles de presión en el pozo, que son inferiores a lo previsto.

Allen mencionó que eso puede obedecer al relativo agotamiento del petróleo en el pozo, que empezó a escupir crudo al Golfo de México tras la explosión el 20 de abril de la plataforma operada por BP.

La segunda posibilidad es que exista una fuga bajo el suelo marino debido a problemas en la estructura del pozo a raíz de la explosión de la plataforma.

Cuando se cumplen 91 días del accidente en la plataforma de BP, la principal preocupación de la Casa Blanca es que la estructura subterránea del pozo esté dañada y que el crudo se filtre a través de las rocas y acabe fluyendo en múltiples puntos del suelo marino.

A pesar de esos temores, Allen dijo que la presión en el pozo "sigue aumentando de forma gradual cada hora".

El almirante mencionó que de detectarse algún problema grave, darían la orden inmediata de reabrir el obturador.

El petróleo fluiría en esa situación dentro de la campana contenedora, con capacidad para albergar hasta 80.000 barriles de crudo que se trasladarían a continuación a varios barcos en la superficie.

Desde el 20 de abril y hasta el jueves de la semana pasada el manantial ha expulsado entre 35.000 y 60.000 barriles de petróleo a las aguas del Golfo y provocado la mayor catástrofe ecológica en la historia del país.

Tras múltiples intentos fallidos y algunos semi-exitosos BP logró el jueves sellar el pozo con una campana gigante instalada sobre la cabeza del mismo que actúa en la actualidad como un tapón.

La opción de reabrir el pozo, a la que se recurriría de inmediato si se detectan problemas en el mismo, exigiría dejar que el crudo fluya a las aguas durante varios días para liberar la presión del manantial.

Carol Browner, principal asesora en temas energéticos de la Casa Blanca, reconoció hoy que esa opción no es la más deseable, pero afirmó que la posibilidad de que se produzcan múltiples fugas sería mucho peor.

"Claramente queremos que esto acabe pero no queremos adentrarnos en una situación en la que tenemos fugas incontrolables por todo el Golfo", dijo Browner a la cadena de televisión ABC.

BP sostiene que por el momento no está claro si la fuga detectada ayer procede del pozo Macondo. Según la petrolera, ese tipo de fugas son un fenómeno habitual en el Golfo.

Se espera que la construcción del pozo auxiliar desde el que se inyectará cemento y lodo pesado en el que ahora tiene problemas para sellarlo de forma definitiva acabe a finales de julio, aunque el proceso para cerrarlo podría prolongarse hasta mediados de agosto.

Está previsto, por lo demás, que el derrame del Golfo centre gran parte de la conversación que mañana tendrá el presidente de EE.UU., Barack Obama, con su homólogo británico, David Cameron.

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