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Obama y Hollande se prodigan en elogios mutuos en brindis en cena de gala

por 12 febrero, 2014

Obama y Hollande se prodigan en elogios mutuos en brindis en cena de gala
"Nosotros amamos a Estados Unidos y ustedes aman a los franceses, a pesar de que a veces son demasiado tímidos para decirlo", bromeó el presidente francés en una breve intervención durante el brindis.
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Los presidentes de EE.UU., Barack Obama, y Francia, François Hollande, se prodigaron en elogios mutuos durante la cena de gala en la Casa Blanca a la que asistieron 350 invitados, entre ellos varias celebridades y destacados donantes del Partido Demócrata.

"Viva la France, Dios bendiga a Estados Unidos y larga vida a la alianza entre nuestras grandes naciones", proclamó Obama durante un alegre brindis.

Para suplir la ausencia de Valérie Trierwailer, expareja de Hollande, la Casa Blanca ubicó en la mesa principal a Hollande flanqueado por Obama y la primera dama de EE.UU., Michelle, quien tenía sentado a su otro lado al humorista Stephen Colbert.

"Nosotros amamos a Estados Unidos y ustedes aman a los franceses, a pesar de que a veces son demasiado tímidos para decirlo", bromeó Hollande en una breve intervención durante el brindis.

Entre los invitados sentados en esa mesa principal estaba también el líder sindical Eliseo Medina, reconocido activista que estuvo recientemente 22 días en huelga de hambre en favor de la reforma migratoria.

Celebridades no faltaron a la cita y se pudo ver a la actriz Julia Louis-Dreyfus sentada junto al vicepresidente estadounidense, Joseph Biden.

También estaba invitado el actor Bradley Cooper, quien estuvo charlando con el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y la activista por los derechos de los homosexuales Edith Windsor, así como la mayoría de los miembros del gabinete de Obama y de los altos funcionarios y asesores de la Casa Blanca.

El matrimonio Obama quiso que estuvieran además en la cena más de dos docenas de donantes del Partido Demócrata, a pocos meses de unas elecciones legislativas que se prevén muy reñidas.

La cena se sirvió en una carpa gigante en los jardines del ala sur de la Casa Blanca y para el primer plato se optó por caviar de Illinois, acompañado de huevos de Pensilvania y doce variedades de patatas procedentes de Nueva York, Idaho y California.

La ensalada, servida en un gran cuenco de vidrio, constaba de rábanos, pequeñas zanahorias y lechuga con una vinagreta de vino rojo, un "tributo" a los cultivos de este invierno en el huerto de la primera dama.

El plato principal fue carne de vacuno criado en una granja familiar de Greeley (Colorado), acompañada de queso azul de Vermont.

En cuanto al postre, los comensales disfrutaron de un pastel de chocolate hawaiano combinado con mandarinas de Florida y helado de vainilla. Hubo, además, dulces típicos estadounidenses como el algodón de azúcar.

La velada finalizará con una actuación de la cantante neoyorquina Mary J. Blige.

Para la decoración de las mesas, la jefa de diseño floral de la Casa Blanca, Laura Dowling, ha creado unos centros inspirados en el estilo francés gracias a sus estudios en París durante casi 15 años.

Michelle Obama volvió a confiar para la cena de gala en una de sus diseñadoras favoritas, la venezolano-estadounidense Carolina Herrera.

Del modelo destacó el gran vuelo de la falda, larga hasta los pies, en un tono que la diseñadora ha bautizado como "azul libertad", un añil claro.

La parte de arriba de la cintura presentaba una elegante transparencia con encaje negro de manga tres cuartos que cubría los hombros, una tendencia que ya siguió la primera dama con el modelo escogido para otra gran cita: el discurso sobre el Estado de la Unión en el Capitolio, el pasado 28 de enero.

Además de la cena de gala, Obama quiso agasajar este martes a Hollande con un regalo digno de una visita de Estado, una mesa que contiene madera de un roble de Mount Vernon, donde vivió el presidente estadounidense George Washington, y en su centro una réplica artesanal de la llave de la Bastilla.

El roble que contiene la mesa, "de diseño personalizado", fue plantado cuando todavía vivía el presidente Washington, de acuerdo con la Casa Blanca.

En el centro de la mesa hay, además, una réplica artesanal de la llave de la fortaleza parisina de la Bastilla que el marqués francés de Lafayette entregó a George Washington en 1790.

La réplica de la llave se forjó con hierro de la Estatua de la Libertad, que fue un regalo de los franceses a EE.UU., y la original continúa aún hoy guardada en Mount Vernon.

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