¿Por qué Nigeria no ha logrado vencer a Boko Haram? - El Mostrador

Miércoles, 28 de septiembre de 2016Actualizado a las 17:32

¿Por qué Nigeria no ha logrado vencer a Boko Haram?

por 16 mayo 2014

BBC Mundo
¿Por qué Nigeria no ha logrado vencer a Boko Haram?
Exactamente un año después de que el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, declarara un "estado de emergencia " en el noreste del país, esta medida pareciera haber tenido poco efecto en la reducción de la insurgencia islamista.

Los ataques perpetrados por el grupo Boko Haram, que incluyen un asalto a un cuartel militar, la detonación de una bomba en una estación de autobuses en la ciudad norteña de Kano y el secuestro de una familia francesa, entre ellos cuatro niños, atrajeron la atención del mundo.

La declaración del estado de emergencia traería "medidas extraordinarias" de apoyo contra los insurgentes, con el fin de "restablecer la normalidad" en la región, dijo el mandatario.

"Las tropas tienen órdenes de realizar todas las acciones necesarias, dentro del ámbito de sus reglas de combate, para poner en fin a la impunidad de los insurgentes y los terroristas", comentó Jonathan.

Durante las últimas semanas, casi 12 meses después de que el estado de emergencia entrara en vigencia, Boko Haram ha atacado varias bases militares, bombardeado -dos veces- una terminal de autobuses en la capital, Abuja, y secuestrado a más de 200 niñas de una escuela en Chibok, lo que lo puso en la mira del mundo.

"Cuando lo declararon pensé que había que verlo en marcha", dice Habeeb Pindiga, editor del diario Daily Trust de Nigeria, "pero la verdad es que no ha tenido éxito".

El año anterior a declarar la emergencia en los estados de Adamawa, Borno y Yobe, hubo 741 civiles muertos reportados, según los datos recogidos por la Universidad de Sussex en Reino Unido.

En los 12 meses transcurridos desde su declaración, la cifra de víctimas civiles se ha más que triplicado, alcanzando las 2.265.

Catch-22

Pindiga dice que los militares no han sabido ocuparse del grave problema que enfrentan.
Debido a su historial en derechos humanos, la gente no confía en los militares. Eso, sin contar su falta de equipamiento moderno, entrenamiento y motivación.

Un oficial de las fuerzas armadas de Reino Unido, que ha trabajado estrechamente con los nigerianos, dice que están atrapados en una situación Catch-22, es decir, una paradoja de la cual no se puede escapar debido a reglas contradictorias.

"El problema con el gobierno de Nigeria es que esperan tener un gran botón rojo, que al apretarlo se soluciona todo", dice James Hall, coronel retirado y exagregado militar de Reino Unido a Nigeria.

"Un comandante de alto rango me preguntó si podíamos venderle una máquina para detectar en la carretera si un automóvil era manejado por un terrorista", añadió.

"Traté de explicarle que esa máquina no existe, pero pensaron que se no se la queríamos vender".
Reino Unido es muy cuidadoso a la hora de darles entrenamiento. La venta de equipos más modernos también es problemática.

"Hemos reducido drásticamente los tipos de entrenamiento y el equipamiento que estamos dispuestos a ofrecer".

Human Rights Watch y Amnistía Internacional han criticado tanto a los militares nigerianos como sus tácticas.

Amnistía informó que unas 600 personas fueron asesinadas por militares tras el ataque al cuartel de Giwa de Maiduguri en marzo.
La venta de armas letales a Nigeria está prohibida por la legislación de Reino Unido.

"Sin el entrenamiento no van a ser capaces de conseguir el equipo y nosotros no les estamos dando el entrenamiento tampoco", dijo Hall.

El conflicto lleva al éxodo

Aunque el ejército de Nigeria goza de buena reputación a nivel internacional debido a su participación en varias misiones de mantenimiento de paz en África, no ha escapado de la sombra de su pasado.

"Lo que dicen del anterior régimen militar es cierto", acota Hall.

"Ellos paralizan sus fuerzas armadas, así no hay nuevos golpes de estado".

El ejército nigeriano rechaza esas críticas.

En declaraciones a la prensa el 7 de mayo en Abuja, el general de brigada Olajide Laleye le dijo a los periodistas que los militares estaban haciendo todo lo posible para detener la insurgencia.

"La realización de operaciones de contrainsurgencia a gran escala, así como numerosas operaciones en ayuda de la autoridad civil en casi todos los estados de la federación, han ejercido presión sobre el personal y los recursos del ejército", dijo.

En un intento por mejorar la moral, anunció que los sueldos de los soldados que se pagan a sus familias si estos mueren se alargarían en el tiempo.

Por lo general, los pagos se dan por tres meses luego de que un soldado es muerto.
Pero los observadores dicen que hay otros factores, más allá de la capacidad militar.

"Hay una falta de confianza en todo, políticamente hablando", dice Ledum Mitee , un exactivista del delta del Níger, rico en petróleo.

Jugando a la política

Mitee ha seguido de cerca la carrera del presidente Jonathan, quien también es del delta del Níger.
Por el momento, los dirigentes políticos de los tres estados en el noreste están alineados con la alianza opositora Congreso de Todos los Progresistas (APC, según sus siglas en inglés).

"Toda la gente del presidente, sus aliados más cercanos, le dicen que todo esto de Boko Haram es fabricado por los norteños para jugar a la política", dice Mitee.
"Esto hace que tome distancia de todo el asunto".

Y los comandantes militares en el terreno también tienen que jugar a la política, asegura.

"Si ellos dan la impresión de que la situación es muy mala, se arriesgan a ser tildados de incompetentes, por lo que dan una imagen menos mala a sus jefes".

Y luego, cuando la crisis estalla, nadie es capaz de enfrentarla con eficacia, porque todo es demasiado confuso, explica Mitee.

Pero la presión internacional por el secuestro de las adolescentes de Chibok obligó al gobierno a cambiar.

Éste ha permitido a los asesores de China, Francia, Israel, Reino Unido y EE.UU. que ayuden a sus fuerzas.

Sin embargo, es probable que su presencia se limite a ayudar a iniciar la búsqueda de las chicas secuestradas y no incluirá un papel general en la mejora de la capacidad de los militares nigerianos.

Incluso si pudieran, el trabajo sería demasiado amplio, cree Hall.

"Tomaría años de compromiso total, entrenando grupo tras grupo, para tener algún efecto", dice.

"Y nadie está realmente preparado como para comprometerse a eso".

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