Música chilena en Nueva York - El Mostrador

Domingo, 19 de noviembre de 2017 Actualizado a las 11:31

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Música chilena en Nueva York

por 2 noviembre, 2003

Por tres días durante el reciente mes de octubre se realizó -y estuvimos alli- una conferencia sobre Chile en la capital de Nueva York, la ciudad de Albany (http://www.albany.edu/democracy/). Es cierto que muchas conferencias y actos públicos se realizaron para recordar los 30 años del golpe militar en distintas partes del mundo y lo que significó esa fecha. Esos encuentros y conferencias se preocuparon específicamente en analizar la política o la economía antes y después de Salvador Allende, o los derechos humanos, o la reconciliación y el perdón, o los nuevos juicios al ex-dictador entre otros asuntos.



En Albany, a diferencia de otros congresos que conmemoraron los 30 años del golpe militar, se trataron casi todos los temas arriba mencionados en un sola Conferencia, que duro tres días. Pero se agregó también la literatura escrita en Chile o en el exilio desde 1973, la literatura etnocultural, los talleres literarios durante la dictadura, Chile en los tiempos de globalización, el cine fuera y dentro de Chile así como el desarrollo que adquirió el genero documental.



También hubo nuevos análisis del género testimonio, principalmente los de Luz Arce y de Marcia Alejandra Merino (La Flaca Alejandra), de la nueva canción chilena, la literatura escrita por mujeres durante la dictadura (Diamela Eltit preferentemente), de las jóvenes escritoras chilenas que comenzaron a publicar en el 2000, es decir, las que nacen en los años 70. También hubo lecturas de poetas y narradores tanto aquellos y aquellas que vivieron el golpe militar o partieron al exilio, como los que nacieron durante los años de la dictadura.



El final con el que se cerró la conferencia en Albany fue un impresionante discurso de Fabiola Letelier y un repaso en vivo de la entonces "Nueva Canción Chilena". Es decir, por un lado Fabiola Letelier nos impelía a seguir luchando por los Derechos Humanos en Chile y decir NO a la impunidad. Por otro, la música allí, en Albany, nos traía la memoria del pasado a través de sus letras. Esto último lo hizo un magnifico grupo musical de chilenos radicados en Pennsylvania llamado Páramo (integrados por Marco Antonio Velis, Patricio Acevedo y Roberto Castillo Sandoval) al que se agregó ese mismo día otro chileno, Freddy Vilches, estudiante en la Universidad de Oregon.



Páramo nos trajo el recuerdo, pero no como una nostalgia congelada en el tiempo, sino la vigencia exacta de que la música y las letras de Violeta Parra, Víctor Jara, Sergio Ortega, Patricio Manns, entre muchos más, aún son necesarias. Pero no para recuperar el gobierno de Salvador Allende ni las décadas de los 60 los 70, sino para crear una conciencia nueva en estos tiempos globales. Una conciencia mucho más dentro de una "sociedad civil" (según nos decía Fabiola Leltelier), más solidaria y constituya una puerta (como agenda política y musical) para no perder la memoria histórica de América Latina.



Todos corearon de pie, allí, el himno de la Unidad Popular que escribiera Sergio Ortega recientemente fallecido: De pie, cantar que vamos a triunfar./Avanzan ya banderas de unidad./Y tú vendrás marchando junto a mí/y así verás/tu canto y tu bandera florecer./La luz de un rojo amanecer/anuncia ya/ la vida que vendrá. Para algunos puede ser un recuerdo absurdo o patético cantar algo que no funcionó (la posible sociedad más justa a partir del 11 de septiembre de 1970 en Chile). Para otros, como la mayoría de los que allí estábamos cantando con vigor, es que ciertas utopías nunca podrán ser descartadas. Ellas aún constituyen una necesidad humana para quizás construir un mundo mejor entre los desposeídos que en este momento son cerca de 230 millones en America Latina y un total de 4 mil millones de personas en todo el planeta.



Es cierto, como allí también se discutía, ahora no estamos en los 60 o 70, sino en una etapa donde "el socialismo real" desapareció casi en su totalidad. Solo Cuba, en América Latina, insiste como si nada hubiera cambiado en el mundo. En cambio China o Viet Nam, en la otra parte del planeta, han tenido ambos que adaptar sus "socialismos reales" a los tiempos globales. El proyecto del gobierno de Lula en Brasil, por ejemplo, no puede implementar su agenta desantendiendo las politicas globales. O Chile que en 2004 comienza a participar en el Tratado de Libre Comercio.



En los 60-70, los que entonces éramos jóvenes de izquierda, los que pensábamos que o "socialismo o nada", o "socialismo o capitalismo", hoy aquellas consignas son viejas frases que quedaron en afiches (sólo se conservan en el Internet o en algún museo). Las que el tiempo borró para siempre de murallas donde fueron pintadas en tantas cuidades de Chile y América Latina. Hoy las consignas son otras, que deben adaptarse -querámoslo o no- de alguna manera crítica y exigente a las políticas neoliberales y a la globalización que domina nuestro planeta.



Aún así, si los discursos de la otrora izquierda latinoamericana o mundial del pasado levantantaron multitudes, y que ahora no tiene la eficacia de entonces, lo único que queda son las canciones y la poesía que una vez se escribieron y que si bien ya no van a hacer ninguna revolución nueva (ni tampoco en ese entonces ninguna canción de La Nueva Canción Latinoamericana la hizo), sin embargo continúan alimentando nuestras utopías.



Desde milenios se han tejido y construido quimeras para que el ser humano pueda alcanzar alguna plena felicidad. Aquellas canciones que se escribieron, que en Albany recuperó emotivamente el grupo Páramo, sobre esa posible felicidad humana en una soñada sociedad mejor, semejantes a olvidadas hojas del otoño en estos tiempos, no han muerto realmente. De esa manera, la música del pasado no canta (ni está cantando) en vano.



Las letras de aquellas canciones aún ayudan a la solidaridad humana (aun cuando estemos en otro contexto). Aquella solidaridad tan necesaria en estos momentos como dijo Fabiola Letelier cuando presentó, antes de que tocara el grupo Páramo, su discurso final como invitada principal al congreso mencionado: "Creo que hoy día es más importante que nunca coordinar las organizaciones sociales -o lo que llamamos la sociedad civil- en nuestros países de América Latina. Esto es un requisito importante para transformar este presente tan injusto y de estructuras tan antidemocráticas. De esa manera podremos establecer una sociedad donde prevalezca la paz, la verdad, la justicia y la solidaridad ."



* Escritor y académico chileno en EE.UU.


























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