El cierre de Rocinante - El Mostrador

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El cierre de Rocinante

por 8 octubre, 2005

Al cumplirse cuatro siglos de la publicación de la obra cumbre de las letras hispanoamericanas, el caballo de quien llevó en sus ancas el sueño del ilustre caballero don Quijote, en ésta- su modesta versión chilensis- deja de cabalgar.



Luego de siete años de existencia y en este número especial de aniversario, Revista ROCINANTE circula por última vez en kioscos y librerías del país.



Las razones son múltiples. Podríamos decir que nunca logramos consolidar una cartera de avisadores que diera consistencia a este proyecto periodístico que nació para contribuir al debate cultural del país. Pese a que lo intentamos.



Habría que agregar que nuestros cientos de suscriptores fueron veleidosos a la hora de renovar su compromiso, y que nuestros lectores se dividieron entre los incondicionales y los intermitentes.



Más aún, a este recuento adverso se podría sumar la incapacidad de consolidar una gerencia comercial que pese a varios esfuerzos nunca logró penetrar las intrincadas reglas de las agencias de publicidad, las que sistemáticamente nos dejaron fuera por ser una revista "demasiado densa", "poco comercial", "muy crítica" o "poco masiva".



Y, pese a que en su momento fuimos distinguidos como "la mejor revista cultural" por el Círculo de Críticos de Arte de Chile; o la "más destacada por su contribución a cultura y la difusión de los libros" del país, según la Sociedad de Escritores de Chile; o bien la revista más leída en el Gran Santiago, de acuerdo con una encuesta de Ipso Search Marketing-con 4.5 lectores por ejemplar-, pese a todo aquello, nuestra situación económica no nos permite continuar.



Nos hacemos cargo de todo y también de los portazos y silencios de las empresas del Estado que invierten anualmente cerca de 500 millones de dólares en publicidad, y que salvo excepciones optaron por dejarnos fuera de sus circuitos y "favores" entregando el grueso de su inversión publicitaria en la prensa escrita para la cadena de El Mercurio (ver Plaza Pública)



Con cinco mil ejemplares distribuidos en todo el país, quizás deberíamos haber sido menos críticos, más cautos, no tan intransigentes ni categóricos en nuestros debates y puntos de vistas.



Como nos señalaban nuestros consejeros y reiteraban nuestros detractores, un medio en Chile no puede sostenerse si no tiene algo de farándula, una cuota de escándalo, y esa "bendita" liviandad que permite llegar a todos de manera más alegre, amable, sin tanto "rechinar" a todos los vientos.



Todo aquello puede ser cierto, Ä„sólo que nuestro proyecto es y fue otroÄ„



Desde el inicio, en octubre de 1998, cuando éramos el único medio independiente luego de la última debacle que acabó con el diario La Época y otras revistas- y antes de que aparecieran The Clinic, Le Monde Diplomatique, o El Periodista-, trazamos nuestra línea editorial y convocamos en torno a ella a un grupo de destacados colaboradores, asumiendo que era este y no otro el periodismo que queríamos hacer.



Y sin duda lo logramos. Quien quiera saber de los principales debates políticos y culturales que se dieron en esta etapa de la transición, necesariamente deberán recurrir a las páginas de ROCINANTE.



Nos enorgullece no haber sido nunca desmentidos, ni haber usado fuentes no identificadas. Estamos satisfechos de haber enriquecido el debate con nuevos temas, así como de nuestra innegable contribución a un país más democrático, pluralista y tolerante.



Cerramos en este número aniversario porque nuestras deudas nos impiden continuar y porque los avisos logrados en esta edición- sólo por una, lamentablemente- nos permiten saldar una parte de ellas , particularmente con periodistas y colaboradores que por años dieron lo mejor de cada uno para enriquecer este medio cultural.



El cierre de ROCINANTE, una revista que también circula en el exterior y cuyos artículos han sido reproducidos o citados en América Latina, Europa y Estados Unidos, no es una derrota de quienes la hicimos posible: periodistas, académicos, escritores, artistas e intelectuales.



La derrota es para el país y sus autoridades, particularmente aquellos que deben velar por el pluralismo informativo y la libertad de expresión garantizando toda la riqueza y diversidad de nuestra sociedad.



Porque más allá de las declaraciones o actos rimbombantes acerca del fin de la transición, mientras en Chile existan las actuales limitaciones para que circulen todas las ideas, y el derecho a la información siga estando acotado por las reglas de un mercado sesgado, conservador y altamente concentrado, la democracia plena seguirá siendo una quimera.



Podríamos decir hasta nunca. Pero en el periodismo independiente, aquél que no depende de los grandes consorcios empresariales ni se arrima a los poderes; el que se plantea con talante disidente. Para ese periodismo que por 15 años ha vivido la extinción, o la precariedad, no existe el hasta nunca, sino un hasta pronto.



Que a veces puede ser un paréntesis, y en otros sólo un breve suspiro...



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Faride Zerán es periodista y fue directora de la revista Rocinante. Esta columna fue el editorial de la última edición de la publicación.

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