En Chile hace falta un nuevo partido - El Mostrador

lunes, 23 de abril de 2018 Actualizado a las 01:40

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En Chile hace falta un nuevo partido

por 20 junio, 2007

En el centro de una nueva propuesta progresista y de izquierda, debe estar el cambio del actual modelo de desarrollo neoliberal en todas sus expresiones.



Hasta ahora la Concertación, en la cual parecieran convivir dos almas, ha sido eficaz administrador de un modelo coherente con la derecha política y económica, el imperio, las transnacionales y el gran capital.



Tenemos la convicción que los actuales problemas del país y de la inmensa mayoría de los chilenos requieren un nuevo gran acuerdo democrático, político y social que aísle, enfrente y derrote al gran capital internacional y nacional y que proponga un proyecto democrático de desarrollo sustentable y efectiva justicia social. Es imprescindible para ello romper desde la acción política y social, el pacto tácito que ha dirigido el país en los últimos 17 años.



Un proyecto político nuevo e independiente, significa trabajar con la base social hacia los sectores y grupos de la Concertación que hoy muestran igual desencanto del accionar de la coalición de gobierno, como de la acción sectaria y resueltamente hegemónica que caracteriza a algunos sectores de la izquierda extraparlamentaria.



Convengamos que la Concertación no es un todo único ni homogéneo. Coexisten en su interior sectores medios, populares, progresistas y de izquierda histórica, a quienes es perfectamente posible sumarlos a una iniciativa diferente, sin estrechez ni sectarismo.



Para un nuevo partido debe considerarse también la disputa de los sectores populares cuya conciencia ha sido ganada por el engaño, la demagogia y el clientelismo derechista.



La construcción de una alternativa real que enfrente el actual estado de cosas necesita una amplia convergencia que vaya más allá de la izquierda e integre a sectores democráticos y progresistas. Requiere de un esfuerzo igualmente amplio para un programa alternativo y un proceso basado en el ejercicio de la democracia y la participación, de transparencia y respeto a la diversidad. Este gran acuerdo debe considerar la integración sud y latinoamericanas, para lo cual hoy existen condiciones propicias.



Plantearse por alianzas sólo de izquierda, aislados de las fuerzas progresistas, sin comprender las características del momento histórico, ni los profundos cambios culturales y sociales que ha sufrido la sociedad, es un error y ha sido y es uno de los problemas principales en la generación de alternativas.



En ese camino, es imprescindible avanzar en la construcción de una nueva fuerza política que asuma el cambio democrático como cuestión central, que exprese el sentir de la izquierda y lo progresista de sus componentes, como también sea capaz de integrar a los millones de chilenos que expresan un profundo desencanto de la política y los partidos políticos.



Necesitamos un instrumento de masas comprometido en reforzar el quehacer político desde lo social, articulando los actores sociales desde la actual sociedad fragmentada.



Simultáneamente debe recrear la política haciéndola una actividad colectiva, de muchas personas comunes que se asuman con la conciencia, mística y convicción de que es posible cambiar de raíz los actuales destinos del país.



Hasta ahora, la participación ciudadana se reduce a una votación periódica, en la cual renuncia a su porción de poder, delegándolo en quienes no se exponen al control ciudadano.



El concepto de democracia se ha reducido a participar en elecciones en las cuales la derecha está sobrerrepresentada por un sistema binominal que tuerce la voluntad de las personas y mantiene a la ciudadanía como rehén de quienes han abusado de esta trampa electoral. En esta repartición antidemocrática del poder, tanto la Concertación como la Derecha, han hecho lo que han querido al no existir mecanismos reales de control ciudadano.



Hasta ahora, mediante la aplicación de leyes que no consideran la participación ciudadana, se mantiene en una condición pasiva a la mayoría, siendo mínimo el porcentaje de militantes reales de los partidos políticos.



Postulamos que la representación política permita la re-apropiación por parte del pueblo y la ciudadanía, de la política y lo político, como sujetos plenamente capacitados y con derecho a decidir sobre su destino y construirlo.



Queremos una modalidad de representación que no suplante a sus representados sino que busque la participación integral del protagonismo colectivo, en otras palabras, queremos un partido político que luche por la democracia, pero que a su vez en su accionar concreto, sea plenamente coherente con la democracia que dice defender.



Las personas, mucho más que ejecutores de ideas, deben ser protagonistas plenos de su historia con capacidad para pensar, decidir y actuar según sus anhelos y decisiones.



Necesitamos un partido que manifieste claramente la coherencia que debe haber entre medios y fines en la construcción de un poder y democracia distintos. Chile requiere una organización democrática para la construcción de un país democrático.



En definitiva, en este proceso silencioso pero productivo que impulsan el Movimiento Surda, Nueva Izquierda y Fuerza Social, propiciamos la construcción de un movimiento socio político autónomo de carácter programático, con vocación de poder, capaz de proponer una alternativa válida y confiable que permita la construcción de un país con igualdad, justicia, fraternidad y real democracia.



Concebimos una organización democrática que sea portadora y gestadora de una nueva ética y que se proponga construir una sociedad con los mismos atributos.



Un partido, que más que oponerse a todo, proponga caminos de solución a todos los problemas que sufren los chilenos ya por demasiado tiempo.



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Jorge Pavez. Fuerza Social y Democrática

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