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Balance de un año en la Comisión de RR.EE.

por 4 abril 2009

me extraña y no comparto las declaraciones que personeros de la Alianza hicieron hace pocos días atrás. Solicitar que el subsecretario tenga dedicación exclusiva al litigio internacional es poner el asunto en el centro de nuestras relaciones.

Por Jaime Gazmuri* 

El martes 10 de marzo recibí, como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, al entonces Ministro Alejandro Foxley, quien fue invitado para compartir impresiones sobre nuestras relaciones internacionales con Cuba y con Perú.

En recientes artículos y entrevistas, he dejado clara mi posición con respecto al viaje de la presidenta de la República a Cuba. Sólo quisiera reiterar que en mi opinión la gira presidencial fue positiva, cumplió con el objetivo central de refrendar la normalidad, el respeto y el buen estado en el que se encuentran nuestras relaciones bilaterales, restablecidas en la década de los '90 tras el retorno de nuestro país a la democracia. La presencia de la presidenta Bachelet en la isla tenía, además, una dimensión simbólica muy importante por tratarse de la primera visita oficial que se realizaba a Cuba desde el gobierno del presidente Allende.

En cuanto a Perú, soy de la firme opinión que nuestras relaciones van mucho más allá del diferendo sobre delimitación marítima que actualmente conocemos. Haciendo uso de la institucionalidad internacional, nuestros vecinos han presentado una reclamación ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya y Chile deberá estudiar todos los argumentos contenidos en su Memoria y responder con la solidez y el estudio que la situación amerita. Tengo confianza en la experiencia y la capacidad de los funcionarios de la Cancillería, dirigidos por el subsecretario Alberto Van Klaveren, para asumir estas delicadas tareas.

Sin embargo, me extraña y no comparto las declaraciones que personeros de la Alianza hicieron hace pocos días atrás. Solicitar que el subsecretario tenga dedicación exclusiva al litigio internacional es poner el asunto en el centro de nuestras relaciones. Hay que entender y decir con claridad que el proceso que se está iniciando en La Haya puede prolongarse por largos años y que en el futuro, sin descuidar nuestra defensa en esta alta jurisdicción internacional, seguiremos relacionándonos con Perú en los ámbitos del comercio, la inmigración, la defensa, la cultura y otros tantos. Entre naciones limítrofes, la respuesta de una política exterior moderna y sólida debe ser asumir los diferendos pero continuar avanzando en los otros puntos de la agenda bilateral.

Ese mismo martes entregué la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores a mi colega el senador Jorge Pizarro, en función de los acuerdos políticos suscritos en 2006. El año en el que tuve el honor de presidirla, despachamos alrededor de treinta acuerdos internacionales en los ámbitos más diversos. Además, me tocó encabezar la delegación chilena a reuniones parlamentarias bilaterales en Bolivia y en Brasil, las que no sólo permiten profundizar los vínculos existentes, sino también abordar desde la diplomacia parlamentaria, los desafíos de la integración regional. El balance que tengo del período es muy positivo.

Cuando asumí la presidencia de la Comisión, me fijé como hoja de ruta para mi trabajo el concentrarme en cuatro grandes temas:

En primer lugar, quise hacer avanzar en mi período los acuerdos pendientes en materia de derechos humanos  y derechos de los pueblos originarios, en especial la  resolución 169 de la OIT. Aprobamos el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos destinado a abolir la pena de muerte, adoptado por la Asamblea General de la ONU, el 15 de diciembre de 1989; el Protocolo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la abolición de la pena de muerte, adoptado en Asunción el 8 de junio de 1990, por la Asamblea General de la OEA; el Protocolo facultativo de la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 18 de diciembre de 2002.

Además de estos importantes avances, hay que destacar el compromiso al que llegamos con parlamentarios de oposición en orden a aprobar el Tribunal Internacional Penal una vez que se hayan traspasado y tipificado en nuestro derecho interno los crímenes de lesa humanidad, lo que esperamos ocurra prontamente

Una segunda línea de trabajo, tuvo que ver con la defensa y la seguridad internacionales. Durante 2008, la Comisión aprobó la continuación de la presencia de nuestras tropas que participan en operaciones de paz en Haití y en Bosnia y Herzegovina, sin olvidar que seguimos analizando la propuesta enviada por el gobierno al Parlamento para normar de un modo permanente las condiciones en las que nuestras tropas contribuirán en las operaciones de paz en las cuales se solicite apoyo del país. En seguridad regional, se aprobó el acuerdo marco de cooperación entre los países miembros del MERCOSUR, más Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela, y el Acuerdo de asistencia jurídica mutua en asuntos penales, lo que significa contar con instrumentos internacionales eficientes para mantener la seguridad y luchar contra los delitos.

En tercer lugar, sacar adelante los acuerdos internacionales que dicen relación con el trabajo y la seguridad social. En esta línea, aprobamos instrumentos en el ámbito de la seguridad social con Brasil y Paraguay, los que permitirán a los chilenos que hayan residido y trabajado en esas naciones hacer efectivos sus ahorros previsionales y, si fuera el caso, poder consolidarlos con los montos que tuvieran ahorrados en nuestro país. Asimismo, se aprobaron acuerdos bilaterales para permitir el trabajo de familiares dependientes de nuestro personal diplomático.

Mi cuarta orientación de trabajo tuvo que ver con las medidas de inclusión hacia las personas afectadas por alguna discapacidad. En tal sentido, podemos considerar como un gran avance la aprobación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y su protocolo facultativo, de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

Me mantendré como miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores y en las próximas semanas asumiré la presidencia por la parte chilena de la Comisión Parlamentaria Mixta Chile-Unión Europea. Hoy podemos decir que en los veinte últimos años nuestro país ha consolidado sus vínculos internacionales. Generalmente retenemos y destacamos las ventajas que ha traído nuestra política exterior en materias económicas y comerciales. Sin restar importancia a la inserción económica del país en todo el mundo, recordando que Chile es también hoy un actor que promueve la paz y la estabilidad internacionales, que fomenta el respeto universal de los derechos humanos, que entiende las nuevas realidades que trae la globalización al mundo del trabajo.

 

*Jaime Gazmuri es senador PS

 

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