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El discurso de la Nobel

por 10 diciembre 2009

"Puedes defenderte de un ataque, no de una calumnia" (¿entederán eso alguna vez los admninistradores de los blogs basura?) Esa frase es la que quedó flotando en el ambiente luego del discurso de la Premio Nobel rumana Herta Muller, que se dio en Estocolmo. Un pañuelo fue el objeto que le sirvió a Muller para hilvanar un discurso maravilloso contra todas las marginaciones del mundo. Hoy recibe la medalla. Una gran Nobel, señores. Dice la nota:

"¿Has cogido un pañuelo?", le preguntaba su madre cada mañana antes de salir de casa. "Era una muestra indirecta de afecto", decía, dentro de un entorno familiar tan opresivo como describió en su libro 'En tierras bajas', relatado precisamente desde una mirada infantil, y en el que las palabras más comunes, siempre en frases breves, levantaban una cotidianeidad irrespirable. Ese mismo pañuelo se convertía en su discurso en esa oficina de una planta de manufactura de la que fue despedida tras ser acusada de espía al no querer colaborar con la Securitate, el servicio secreto de Rumanía. "Puedes defenderte de un ataque, pero no puedes hacer nada contra la calumnia. Cada día me preparaba para cualquier cosa, incluida la muerte. Pero no puedes estar lista para esta perfidia. No hay entrenamiento para hacerla tolerable. Te llena de mugre", reconoció. Y ese pañuelo también aparecía en la foto de la muerte de su tío Matz, que había sucumbido a la ideología nacionalsocialista, o en la imagen de su amigo, colega y compatriota Oskar Pastior, quien estando en un campo de concentración ruso, lo recibió como regalo por parte de una mujer que esperaba a que su hijo volviera de la guerra. "¿Podemos decir que son precisamente los pequeños objetos los que conectan las cosas más disparatadas de la vida? ¿Que los objetos están en órbita y sus desviaciones revelan un patrón de repetición, un círculo vicioso o, como decimos en alemán, un círculo del infierno? Podemos creerlo, pero no decirlo. Pero lo que todavía no puede ser dicho, puede ser escrito", recitó. [...] Hoy finalizó su discurso haciendo mención explícita a las dictaduras. "Me gustaría poder pronunciar una frase para todas las dictaduras que privan de dignidad cada día, incluyendo las presentes. Una frase, quizá, que contenga la palabra pañuelo". "¿Puede ser", continuó, "que la pregunta sobre el pañuelo nunca fuera sobre el pañuelo en absoluto, sino sobre la profunda soledad del ser humano?".

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