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Tohá y Auth: las diferencias en la elección del PPD

por 30 abril 2010

Tohá y Auth: las diferencias en la elección del PPD
El equipo de Auth interpreta a las bases PPD y concertacionistas que saben, por experiencia propia que, para convocar al pueblo con ideas, instalar el programa adecuado y ganar las elecciones municipales del 2012 y presidenciales y parlamentarias del 2013, es necesario ampliar la Concertación hacia los lados.

Cuando después de la elección presidencial, alguien comenzó a diagnosticar que perdimos por causa del desorden e indisciplina en los partidos de la Concertación, algunos pensamos que se trataba sólo  de una superficial interpretación autoritaria. No imaginábamos que con ella invitarían a Carolina Toha a presidir el PPD para “poner orden”, como si las malas prácticas políticas fuesen culpa de algunos y no de todos.

Nos parecía pasajeramente comprensible ahora que, como en todas las derrotas, algunos liderazgos buscaran fuerza replegándose en el pasado victorioso, con un natural miedo al futuro, y convocaran a ordenarnos en torno al orgullo que tenemos por los 20 años de realizaciones. Pero esa tesis, carente de autocrítica, siendo psicológicamente aceptable por unos días, no sirve para dirigir los partidos y  menos para ganar la Presidencia de Chile el 2013.

La causal autoritaria se desplegó condenatoria culpándonos de la derrota, por nuestra  supuesta  incapacidad para defender la obra de los gobiernos de la Concertación. Como si alguna vez en la historia de la humanidad  los éxitos del pasado consiguieran más votos que las propuestas para el futuro. Churchill, Temístocles, Frei Montalva, Jospin, Bachelet, son ejemplos con 2.500 años de rango donde el pasado exitoso no se proyectó a un resultado electoral de futuro.

La causal autoritaria se desplegó condenatoria culpándonos de la derrota, por nuestra  supuesta  incapacidad para defender la obra de los gobiernos de la Concertación.

La complacencia con  nuestros grandes éxitos no constituye una propuesta de futuro para ganar la elección del cercano 2013. Por eso, cuando el orgullo nostálgico comienza ahora a ofrecerse como tesis de conducción del PPD y los partidos de la Concertación, vimos el peligro de otra derrota. Al contrario, muchos decidimos profundizar la crítica de nuestra reconexión con la base social, sus demandas y el incumplimiento de algunas promesas. Entonces le pedimos a Auth que encabezara el giro histórico que se requiere.

Así,  a diferencia del equipo de Carolina, reabrimos el debate, acallado, sobre las desigualdades no resueltas, las promesa incumplidas de fortalecer  la educación pública, los cambios constitucionales pendientes, el royalty decorativo garantizándole a los empresarios 15 años sin aumento de impuestos, los impuestos a la renta recién aumentados por la caricatura de Piñera, los DD.HH. siempre pendientes, el medioambiente postergado, el agua privada.

Abordar los temas de ese programa evitará condenarnos a repetir las palabras y los números del resultado electoral de Diciembre: la Concertación obtuvo el 29% de los votos.

Algunos se olvidan que el casi 50% de Enero no lo logramos solos. Por eso cuando escuchamos que nuestra política de alianzas debe conservar las fronteras de la minoría que obtuvimos, comprobamos una gran diferencia que nos motiva a conducir el PPD: crecer y no conservar.

Ganar la elección  del PPD con Pepe, es pensar  cómo construir la nueva alianza política que se requiere para el futuro de Chile, y no por descalificación de la persona de Carolina. Tenemos diferencias políticas con  el diagnóstico  conservador de su equipo. Lo grave, en lo político, es que ella misma ha planteado, en estos días hasta  por escrito, que políticamente la Concertación, los cuatro partidos  que obtuvimos apenas un 29%, nos bastaríamos a nosotros mismos. Es  análogo a lo que un sector de la DC levanta, en estos mismos días, como fórmula que cierra el paso a la apertura política hacia la izquierda y hacia el centro.

El equipo de Auth interpreta a las bases PPD y concertacionistas que saben, por experiencia propia que, para convocar al pueblo con ideas, instalar el programa adecuado y ganar las elecciones municipales del 2012 y presidenciales y parlamentarias del 2013, es necesario ampliar la Concertación hacia los lados definiendo el programa y las fuerzas motrices. Ese es el salto histórico al que  convocamos con  Pepe Auth. Si la Concertación se cierra en sí misma será un cadáver insepulto.

Mirarnos el ombligo y  refugiarnos  hacia adentro no convocará a esa  mayoría del pueblo que no votó por la Concertación en Diciembre. Reducirnos a las medallas de las glorias pasadas nos permite ser  una minoría orgullosa, pero minoría al fin.

Hay que romper el ciclo y eso requiere voluntad política. Congelamiento de liderazgos, conservadurismo, miedo a las nuevas alianzas, temor a nuevos programas, nostalgia, autoritarismo, han transformado la palabra autocrítica en un adorno del discurso de los que  se han propuesto ganar las elecciones internas en los partidos de la Concertación para conducirlos por el camino de la repetición de la reglas  de la derrota presidencial del 2009.

La buena conducta  partidaria, el orden en las vocerías, en las conductas y en los debates públicos se disciplinarán en torno a  ideas claras y convocadoras de mayoría, como siempre ha sido en la historia política. Un programa claro, doctrina firme, ideario entusiasta, renovación en las alianzas políticas son las bases desde la que se construye la disciplina. Al revés, querer imponer disciplina cuando la doctrina no se sostiene y el programa no convoca a las mayorías, cuando la autocrítica se considera traición y las alianzas políticas son minoritarias, el desorden avasalla como lo hacían los que saltaban el  muro del socialismo hasta hacerlo caer en la cara del autoritarismo político más disciplinado.

Presidir el PPD para decirle al país que nuestra autocrítica consiste en reconocer falta de disciplina y  ofrecerle que conservaremos congelados los límites de la Concertación, es convocarlo a la nueva derrota. Eso es lo está en juego en la  elección del PPD.

En el diagnóstico de  la derrota y en  la política de alianzas para ganar en el futuro, es donde las diferencias son nítidas.

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