Sábado, 3 de diciembre de 2016Actualizado a las 13:02

Autor Imagen

Por qué ganó Roberto Nahum las elecciones en Derecho

por 15 junio 2010

El accionar de los opositores radicales impidió que prosperara, a pesar de que se intentó, una alternativa de consenso que obligara a bajar la candidatura de Nahum y de Medina. Pudo más la lógica política del amigo-enemigo y la apuesta por el poder total.

Es un hecho que la elección para el cargo de Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile admite diversas lecturas. Creo posible identificar un conjunto de factores que permiten entender por qué ganó Roberto Nahum, a pesar de la sostenida y sistemática campaña de desprestigio de que ha sido objeto (dentro de la cual ha habido incluso discriminación social y racial).

1.- En el cuerpo de profesores Roberto Nahum tiene opositores moderados y también opositores radicales: la irracionalidad de éstos superó las buenas y educadas formas de los moderados.

Con su insensata y arbitraria actuación los opositores radicales han generado lealtades en torno al profesor Nahum que van más allá de toda racionalidad académica: el ataque de que fue objeto y el apoyo explícito a las acciones de fuerza desplegadas por la minoría estudiantil que impulsó la toma, victimizó al profesor Nahum y a su familia –su padre falleció en medio del conflicto- y generó una fuerte respuesta de adhesión, fundada en sentimientos, de otra parte del profesorado.

El predominio de la visión de los radicales provocó un fraccionamiento entre los opositores. Algunos que fueron dañados con decisiones arbitrarias de su propio entorno dejaron de prestar su apoyo a la intervención, e incluso terminaron votando en estas elecciones por Nahum.

El accionar de los opositores radicales impidió que prosperara, a pesar de que se intentó, una alternativa de consenso que obligara a bajar la candidatura de Nahum y de Medina. Pudo más la lógica política del amigo-enemigo y la apuesta por el poder total.

2. Una vez que la toma triunfó los moderados no lograron controlar el cómo debía ejercerse el poder en la Facultad. El Decano subrogante, profesor Luis Ortiz Quiroga, enfrentado a la generación joven (profesores entre 30 y 50 años) en la cual se concentra el pequeño pero eficiente grupo de los radicales, uno de cuyos líderes es el profesor Mauricio Tapia, no logró imponer sus términos en materias tan sensibles como la resolución de los concursos, que ellos mismos convocaron, y la actuación de la Comisión de PDI (Plan de Desarrollo Institucional) que ellos también formaron.

Dicha Comisión tiene por objeto redactar y proponer un Plan de Desarrollo Institucional, principal demanda académica levantada como una de las excusas de la toma.  A pesar de que fue electa no se convocó porque en las elecciones de sus miembros obtuvo la mayoría el grupo de profesores contrario a la toma. Ha sesionado sólo una vez, recién en mayo de 2010, y luego que los radicales lograron alcanzar la presidencia y los moderados la vicepresidencia (ello a pesar que no tuvieron la mayoría en la urnas).

3. Habiendo ejercido estos grupos el poder de manera absoluta, es decir, sin ningún mecanismo de control, porque todos fallaron, incluso la Contraloría General de la Republica que todavía no resuelve las reclamaciones efectuadas, su discurso del interés superior de la Facultad y de contar con los mejores hombres y mujeres para generar los cambios quedó vacío y perdió toda legitimidad: no hicieron nada significativo en materia de investigación, extensión y plan de desarrollo entre junio de 2009 y junio de 2010.

4. El apoyo de los estudiantes a la gestión de la Dirección de Escuela, que estuvo dominada por el análisis y decisiones de los radicales, así como su total adormecimiento frente a la falta de resultados significativos por parte de la gestión del Decanato, significó que la crítica estudiantil dejó de tener el efecto vivificador que tuvo en medio de la crisis.

El silencio de los estudiantes ante su inacción e ineptitud jugó en contra de ellos mismos: al no escuchar las críticas de los partidarios de Nahum  a la gestión que realizaban, perdieron de vista que controlaban absolutamente la Facultad para transformarla en función de metas significativas y no para asegurar para sí mismos posiciones de poder.

5. El afán de sacar partido personal de la nueva situación fue más fuerte que la atención a los intereses generales que invocaron al avalar la toma y aceptar la intervención de la Facultad: a junio de 2010 varios profesores jóvenes del grupo de los radicales, careciendo de los méritos académicos que exige el PDI de la Universidad de Chile, dado que no son doctores y no tienen suficiente producción intelectual en términos de investigación y extensión, pasaron de jornada parcial a jornada de 44 horas. A propósito de los concursos que ellos convocaron en el 2009, incluso se dio el caso que licenciados en Derecho fueron elegidos en vez de los Doctores que postularon al cargo. De esta manera, por ejemplo, el departamento de Derecho Civil que dirige el profesor Mauricio Tapia, que tampoco es Doctor, quedó integrado luego de los concursos con varios profesores de jornada completa y jornada parcial que no son doctores, algunos ni siquiera magíster, no obstante que postularon al concurso profesores con grado de doctor y/o de magíster.

6. Su accionar durante un año deslegitimó y desprestigió su propio discurso del cambio. No se pasó de la decadencia que implicaba Nahum –imagen que ellos construyeron con su campaña de desprestigio- a la excelencia que decían representar.

7. El accionar de los opositores radicales impidió que prosperara, a pesar de que se intentó, una alternativa de consenso que obligara a bajar la candidatura de Nahum y de Medina. Pudo más la lógica política del amigo-enemigo y la apuesta por el poder total. Finalmente el grupo que intentó copar el centro se sumó a la candidatura de Nahum.

8. No hubo una relación exacta entre el desafío teórico y práctico que ellos presentaron a la comunidad académica en la toma y en los meses posteriores, y la candidatura que levantaron: el debate Medina-Nahum tuvo un claro vencedor. Enfrentado el decano recién electo a sus opositores los derrotó a todos en toda la línea, llegando incluso a hacerse cargo de las acusaciones por el supuesto plagio. Del silencio inicial ante sus intervenciones, y luego de explicar sus metas para los próximos cuatro años, terminó arrancando el ruidoso aplauso de los estudiantes.

9. Presentó el candidato Roberto Nahum un programa de Gobierno que recogió las demandas que se levantaron durante el conflicto y en que había un alto grado de consenso entre los profesores. Llamó a la unidad, al restablecimiento de la amistad cívica y a superar las diferencias en aras de los intereses de la Facultad: el profesorado creyó mayoritariamente en su propuesta y lo entendió capacitado para  llevarla a cabo (en este sentido hoy están dadas las condiciones para que el decano Nahum y su equipo avancen rápidamente en establecer los consensos que permitan recuperar el tiempo perdido).

10. Sin lugar a dudas el mayor error cometido por quienes derrocaron a Nahum fue haber creído en la imagen que ellos mismos construyeron: en política la falta de realismo y el desconocimiento de los factores de racionalidad así como de los afectos que operan en los electores, se paga con la derrota. Ello a pesar que en el papel la candidatura que se apoya supere al candidato desprestigiado en la plaza pública.

Podían participar en esta elección un total de 184 electores. Participó casi el 90% del profesorado, de los cuales, la profesora Medina obtuvo 67 preferencias y su contendor 92: Pasado un año desde su derrocamiento el nombre del profesor Nahum, y con él, el de su familia, ha sido vindicado.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes