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Discusión sobre el aborto: Cobardes y trogloditas

por 12 julio 2010

Discusión sobre el aborto: Cobardes y trogloditas
Tengo claro que el aborto es un tema opinable y quedará librado a la conciencia de cada cual. Pero resulta chocante ver en el listado de los diputados que condenaron la modificación de a la ley de aborto en España, a algunos de la Concertación. Más aún es totalmente antiético abandonar la sala para no pronunciarse sobre cuestiones que tienen que ver con los principios. En este sentido, me parece particularmente delicada la situación del diputado Osvaldo Andrade, que aspira a presidir los destinos del socialismo chileno.

El 7 de julio recién pasado  la Cámara de Diputados protagonizó, sin que la opinión pública tenga  mucha información, un espectáculo que me parece vergonzoso. A las 24 horas de haber entrado en vigencia en España la modificación a la ley de aborto, la Cámara de Diputados de Chile, intentando intervenir groseramente en los asuntos internos que de manera soberana se resolvieron en dicho país, aprobó un proyecto de acuerdo que condena lo democráticamente obrado por el gobierno y las Cortes españolas, esgrimiendo entre sus argumentos lo establecido en la Constitución  de 1980, impuesta a sangre y a fuego –en las condiciones que se conocen- por Augusto Pinochet Ugarte.

No puede llamar la atención que la abrumadora mayoría de los parlamentarios de la derecha haya aprobado este proyecto de acuerdo. Ellos desde hace mucho tiempo y casi sin excepciones  se han instalado  en la intolerancia y  la falta de respeto a la diversidad.  Todo lo que tiene que ver con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres es como chino para ellos Son unos trogloditas, y todo indica que seguirán siéndolo.

Resulta en todo caso, a estas alturas algo chocante aunque tampoco demasiado, ver en el listado de los diputados firmantes a algunos de la Concertación, como Matías Walker y Eduardo Cerda. Pero, por último, como éste es un tema de conciencia, se agradece finalmente una cierta franqueza a la hora de votar. Lo que resulta inaceptable, es que frente a un pronunciamiento de este tipo, la  mayoría de los parlamentarios de la Concertación haya abandonado la sala. La responsabilidad parlamentaria, y puedo hablar en propiedad de eso,  tiene que ver con votar las leyes y también los proyectos de acuerdo que se someten a  su consideración.

Si Osvaldo Andrade aspira conducir al Partido Socialista sobre la base de abstenerse en los temas difíciles, pobre Partido Socialista. Más negro aún se ve su futuro.

Pienso que es totalmente antiético abandonar la sala para no pronunciarse sobre cuestiones que tienen que ver con los principios. El proyecto de acuerdo se entromete en asuntos que son soberanos del Estado Español; en segundo lugar, lo hace amparándose en una Constitución, cuyas reformas de los últimos años no la expurgan de su sello congénitamente pinochetista.

Probablemente algunos disputados y diputadas incluso feministas, esgrimirán desconocimiento. Eso no los excusa. Es una obligación elemental de los disputados estar informados de lo que se votará en la sala y pronunciarse al respecto.

Es además una vergüenza que muchos de los que han buscado, en distintos ámbitos, establecer relaciones con el progresismo y el socialismo español, en el momento en que la derecha en Chile se suma a una campaña  internacional de desprestigio del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y sus principales iniciativas, estos mismos parlamentarios se retiren sin librar ningún combate.

En este sentido, me parece particularmente delicada la situación del diputado Osvaldo Andrade, que aspira a presidir los destinos del socialismo chileno. Al diputado Andrade, con todo respeto le digo, que si él aspira conducir al Partido Socialista sobre la base de abstenerse en los temas difíciles, pobre Partido Socialista. Más negro aún se ve su futuro.

Tengo claro que el aborto es un tema opinable y quedará librado a la conciencia de cada cual. Por eso mismo, me parece que referirse, como lo hace el proyecto de acuerdo, al aborto como un "crimen amparado por el Estado", es un despropósito evidente, particularmente para alguien, que busca tener algún tipo de protagonismo en las filas del progresismo.

Ahora bien, para terminar y ser justos, valoremos la valentía de los siete diputados que votaron en contra: las diputadas Denise Pascal Allende y Cristina Girardi, y los diputados Lautaro Carmona, Alfonso De Urresti, Marcelo Díaz, Fidel Espinoza y Luis Lemus.

….pobre Parlamento.

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