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Escalona y su lobby pro matanza de lobos marinos

por 8 septiembre 2010

La otra cara de la propuesta de matanza de lobos marinos es que ella es una “moneda de cambio” en la cual el senador Escalona espera intermediar entre los dirigentes pesqueros y el Ministerio de Economía y el Subsecretario de Pesca.

Décadas de sobre explotación pesquera asociada a la devastadora crisis sanitaria de la industria salmonera en Puerto Montt, el archipiélago de Chiloé y Palena, han abierto la caja de Pandora ambiental y social en el sur de Chile. Esta crisis, calificada por los propios pescadores artesanales como la “peor en años”, se agudiza progresivamente por efecto de las políticas privatizadoras del borde costero y de las pesquerías nacionales, unidas a una insustentable administración de los recursos marinos y la expoliación económica que sufren los pescadores a manos del monopolio que controla la comercialización de sus producciones en el mercado europeo.

Ello explica en parte el descontento y las actuales movilizaciones de los pescadores artesanales de Calbuco, Ayacara, Puntilla de Tenglo o Pichi-Pelluco, exigiendo aumento de cuotas de pesca y la extensión del periodo de captura de merluza austral (Merluccius australis).

Intentando sacar dividendos políticos de esta dramática situación y desviar la atención pública sobre las reales causas y responsables de la destrucción marina y exclusión social, el senador por la Región de Los Lagos, Camilo Escalona, está promoviendo junto a la entrega de bonos familiares y de subsidios gubernamentales a los pescadores, el establecimiento de cuotas de matanza de lobos marinos comunes (Otaria flavescens). Ello con el fin de controlar una supuesta “sobrepoblación” de estos mamíferos marinos que actualmente se encuentran protegidos por la legislación chilena.

Para ello Escalona ha iniciado una orquestada campaña comunicacional y lobby político, acusando a los lobos marinos chilotes de ser los responsables de la deplorable situación económica y social que afecta a los pescadores artesanales regionales.

La otra cara de la propuesta de matanza de lobos marinos es que ella es una “moneda de cambio” en la cual el senador Escalona espera intermediar entre los dirigentes pesqueros y el Ministerio de Economía y el Subsecretario de Pesca.

La propuesta de establecer cuotas de  matanza local de esta especie como “solución” a los problemas de los pescadores artesanales, constituye una medida política de corte populista y cortoplacista, sin asidero científico ni racionalidad técnica. Coincidentemente, la iniciativa del senador socialista es complementaria con la reciente denuncia efectuada por SalmonChile, que estima en 140 millones de dólares anuales las pérdidas provocadas por la acción de los lobos marinos en centros salmoneros.

No hay que olvidar que el actual Intendente de la Región de Los Lagos -donde existe mayor presión para eliminar lobos marinos y calmar el temporal de descontento social-, es Juan Montes, ex gerente de las compañías salmoneras AquaChile y Salmofood.

Precediendo la llegada de las fiestas patrias, el senador Escalona ha emitido un comunicado donde justifica su proyecto. “Hemos estado en contacto con dirigentes de la pesca artesanal de Puerto Montt y diferentes lugares de la región, donde nos han manifestado el problema de desequilibrio ecológico, producido por la costumbre (sic) de los lobos marinos de alimentarse de lo producido por la pesca artesanal”. Luego enfatiza que “Cada día que pasa, el perjuicio hacia los sectores productivos que son afectados por la sobrepoblación de lobos marinos es mayor. Así que esperamos que la autoridad cumpla con lo que es elemental de la autoridad, es decir, asumir la responsabilidad que significa garantizar el bien común”.

La iniciativa de Escalona choca con la experiencia de casi un siglo en aguas chilenas, y los numerosos estudios internacionales, los cuales indican que la eliminación selectiva o masiva de ejemplares es una medida absolutamente inefectiva para solucionar la interacción entre las pesquerías y los mamíferos marinos. A menos que el senador y el gobierno intenten suprimir a toda la población de esta especie nativa.

Importante es llamar la atención sobre la inconsistente y contradictoria información que entregan los promotores de la matanza de lobos marinos en aguas chilenas. Con ello se refleja el escaso conocimiento existente sobre la biología, parámetros poblacionales, comportamiento reproductivo y hábitos alimentarios de estos mamíferos marinos. Mientras las denuncias señalan  el consumo y la destrucción del 70 y 80 por ciento de las capturas artesanales, científicos indican que dichas interacciones serian estacionales y que afectarían solo hasta un 3,3 por ciento de las capturas (De la Torriente y colaboradores, 2010).

También sorprende la disparidad de cifras existentes sobre el tamaño poblacional de los lobos marinos comunes en aguas chilenas, el cual según los especialistas variaría entre 100 mil a 150 mil ejemplares. Por su parte quienes denuncian una sobrepoblación de esta especie que aventuran cifras de hasta 2 millones de ejemplares, tal como lo señaló públicamente  Francisco Fernández, director de Sernapesca en la región de Los Lagos.

A su vez la consultora Pupelde, contratada por Subpesca, indica que habría existido un incremento del 50 por ciento de la población de lobos marinos entre 1998 y 2008. Ello se contradice con los resultados del Proyecto del Fondo de Investigación Pesquero  Nº 2006-49, realizado entre Valparaíso y La Araucanía, el que concluye que la tasa intrínseca de crecimiento en el área de estudio sugiere que esta población se encuentra estable, y que “las proyecciones poblacionales en 10 años evidencian una tendencia a la disminución de la abundancia poblacional para las próximas décadas”.

Ni una palabra ha emitido el senador Escalona sobre las responsabilidades que tienen en la actual crisis las “medidas de parche” implementadas en su región por el Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea. Entre ellas destacan la reciente apertura de las capturas de merluza austral en plena veda reproductiva de esta especie, cuyo único resultado fue aumentar el endeudamiento de los pescadores locales. A ello se suman la populista entrega de una discrecional “pesca de investigación” de 3 mil toneladas de sardina, especie clave para la estabilidad del ecosistema marino regional, así como el anuncio de la repartición de 400 millones de pesos del  Fondo de Administración Pesquera para “fomento de desarrollo productivos” en el sector artesanal.

Estos hechos demuestran la existencia de una administración pesquera irresponsable, insustentable y poco transparente, la cual hace uso del resquicio legal denominado “pesca de investigación”, que posibilita que las autoridades de turno entreguen altos volúmenes extractivos para pagar favores políticos o negociar la desactivación de los conflictos sociales.

Llama la atención que el senador Escalona no señale como responsable del actual colapso de las pesquerías regionales, los destructivos efectos que ha tenido la sobrepesca industrial sobre la cadena alimentaria de la merluza austral. Esta fue autorizada en años anteriores mediante sucesivas “pescas de investigación” en las áreas de desove de merluza común y merluza de cola.

Ni una palabra sobre la información del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) que fue presentada ante las comisiones de pesca de la Cámara de Diputados y del Senado durante el gobierno anterior. En ellas se establecía claramente los destructivos impactos provocados por la pesca ilegal y los sub-reportes de las capturas sobre la biomasa disponible de la merluza austral. A pesar que ello significó un fallido intento de la Cámara de Diputados para investigar el escandaloso ingreso de merluza austral proveniente Chile a Mercamadrid, España, cuyos volúmenes superaban ampliamente las cuotas de captura establecidas por la institucionalidad pesquera nacional.

Como organizaciones ciudadanas nos sorprende que el Senador Escalona no haya mostrado durante los últimos 10 años la misma premura y voluntad política para controlar la otra “sobrepoblación” que destruye a la pesca artesanal y a los operadores de turismo regional: la de los centros de cultivo de salmón. A su vez es inexplicable su inacción frente a los millones de salmones y truchas -especies carnívoras introducidas en aguas chilenas-, que escapan anualmente y depredan la valiosa y frágil biodiversidad marina, dañando al medio ambiente y los intereses de la pesca artesanal, o frente a la evidente contaminación química y orgánica proveniente de la industria salmonera que afecta tanto a los valiosos ejemplares de ballena azul y al borde costero, columna de agua y fondo marino del archipiélago de Chiloé.


La otra cara de la propuesta de matanza de lobos marinos es que ella es una “moneda de cambio” en la cual el senador Escalona espera intermediar entre los dirigentes pesqueros y el Ministerio de Economía y el Subsecretario de Pesca, para negociar el respaldo a la dictación de 15 reglamentos contenidos en la nueva normativa de la modificada Ley General de Pesca y Acuicultura, de la cual el senador fue uno de sus principales impulsores.

Este proceso que se encuentra muy retrasado constituye un paso clave para hacer operativa la entrega de certeza jurídica a los bancos acreedores de la industria salmonera, permitiendo la hipoteca de bienes nacionales de uso público y la consolidación de la privatización del litoral austral. A su vez los dirigentes pesqueros están colocando sobre la mesa demandas por “pesca libre”, nuevas “pescas de investigación”, la entrega de subsidios y compensaciones económicas por parte del Estado, para paliar temporalmente los impactos de la supuesta sobrepoblación de lobos marinos en la pesca regional.

El senador Escalona indica en su comunicado que “han aparecido nuevos aparatos ecológicos (…), en este caso sonoros, que permiten ahuyentar (sic) a los lobos. Obviamente los pescadores artesanales no están en condiciones de financiar. Lo que debiese ocurrir es que estos aparatos sean entregados por la autoridad, que tiene la posibilidad de hacerlo, a través de Sercotec, la Subsecretaría de Pesca o de las gobernaciones, etc.”.

Luego el ex presidente del Partido Socialista agrega que “el gobierno tiene los recursos, porque independientemente de que este aparato, que según nuestra información cuesta cerca de 5 millones de pesos y para una familia que vive de la pesca artesanal resulta inalcanzable, para el gobierno que ha tenido un gran año económico, producto de la reactivación para la cual se echaron las bases en el gobierno de Bachelet, pero que efectivamente ahora está ocurriendo, con más tributos, más recaudación, mejores precios del cobre y ahorros en el exterior, el gobierno perfectamente podría entregar a cada embarcación estos aparatos por embarcación, que les permita pescar sin estar rodeados de lobos que le arrebaten sus productos”.

Como los negocios avanzan rápido, especialmente cuando hay dinero de los contribuyentes chilenos de por medio, ya se anuncia la instalación de un sofisticado equipo de ultrasonido en Caleta Anahuac, Puerto Montt. Lo paradojal de esta situación es que en el hemisferio norte hace más de una década se descartó el empleo del ultrasonido como medida disuasiva en el medio marino, dada su absoluta ineficacia y al hecho que afecta solo a ballenas y pequeños cetáceos adyacentes al área.

Lo paradojal de la propuesta de “matanza bicentenario”, es que una vez que los lobos marinos hayan sido eliminados de las áreas costeras, le seguirán los propios pescadores artesanales, quienes son los otros “disfuncionales” del actual sistema pesquero basado en la privatización, concentración económica y transnacionalización de nuestro mar y sus recursos. Entonces, ¿quiénes son los verdaderos predadores que amenazan a la pesquería artesanal chilena?

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