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Ciencia chilena: podemos ser más sexy

por 10 septiembre 2010

Este es un gran descubrimiento que fue estudiado en Chile. Sí, en Chile. Universidades de nuestro país se encuentran en el ranking "top ten" de producción científica luego de centros académicos de Brasil y Argentina, pero nuestro país posee una mayor cantidad de publicaciones al año que estos países.

En febrero de este año la revista "Human Reproduction", perteneciente a la división de difusión de la Universidad de Oxford (Inglaterra), publicó un artículo chileno. Este  trata sobre un antiinflamatorio común, que muchos incluso han tomado: el meloxicam. Dicho medicamento es comúnmente utilizado para la artritis, pero además sería un potencial contraceptivo de emergencia según el estudio del grupo de investigadores del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva, encabezado por el Dr. Horacio Croxatto, quien además es académico de la Universidad de Santiago.

Así, esta sería ni más ni menos que la primera “píldora del día después” descubierta en Chile, la que además no sería abortiva.

El meloxicam también se ha utilizado como analgésico para aliviar el dolor. Lo que se sabía hasta ahora, es que este fármaco actúa inhibiendo una enzima que genera compuestos que promueven la inflamación y dolor, llamada COX-2. Además de su rol antiinflamatorio, este medicamento puede prevenir o retrasar la ruptura del folículo dentro del cual se encuentra el óvulo en el ciclo menstrual. De este modo, se evita la liberación del óvulo y por lo tanto no ocurre la fecundación y mucho menos el aborto, generando una verdadera alternativa al uso del actual levonorgestrel, más comúnmente llamada “píldora del día después”.

Este es un gran descubrimiento que fue estudiado en Chile. Sí, en Chile. Universidades de nuestro país se encuentran en el ranking "top ten" de producción científica luego de centros académicos de Brasil y Argentina, pero nuestro país posee una mayor cantidad de publicaciones al año que estos países.

Si lo analizamos, este es un gran descubrimiento que fue estudiado en Chile. Sí, en Chile. Universidades de nuestro país se encuentran en el ranking "top ten" de producción científica luego de centros académicos de Brasil y Argentina, pero nuestro país posee una mayor cantidad de publicaciones al año que estos países (en relación a nuestra población total), a pesar de que nuestra inversión en ciencia es mucho menor. Por otra parte, según datos publicados en el portal web de investigadores en postgrado, Chile es el país número 20 en calidad científica, superando a países tan desarrollados tecnológicamente como Japón. Sí, como Japón. ¿Pero cómo es esto posible?, ¿Por qué ellos son potencias tecnológicas y nosotros no a pesar de que nuestro número y calidad de publicaciones es mayor? Simple. ¿De que nos sirve tener científicos de una calidad tremenda, que publican sus trabajos, si estos no llegan a la comunidad ni a las autoridades que deciden sobre el capital que se invierte en ciencia en Chile? ¿Cómo llegar al tan ansiado desarrollo en Innovación y Desarrollo o como le dicen algunos: I+D? Quizás esa fue una de las razones que me motivaron a escribir esto: difundir la ciencia en relación a temas de interés general, como por ejemplo, el de la “píldora del día después”, que ha estado en la palestra desde hace mucho no tan sólo a nivel nacional sino que internacional y en el que nosotros como país estamos contribuyendo.

Creo que la comunidad científica debe salir y exponer sus trabajos porque son importantes. Si uno busca en google la palabra "científico" sale gente sola, con pelos parados frente a un matraz o a un microscopio.  Si no se conquista a la opinión pública, porque a esta altura eso es lo que hay que hacer, conquistarla… ¿Cuál será el futuro de nuestros proyectos? ¿De nuestros investigadores? ¿Por qué existe ese éxodo de estudiantes de doctorado hacia el extranjero? Son muchas preguntas y la verdad es que todas convergen en una misma respuesta: la poca difusión ha llevado al desinterés de la comunidad hacia nuestra ciencia, lo cual repercute en la distribución de recursos y por ende en el éxodo de investigadores al exterior, a países desarrollados tecnológicamente. Definitivamente hay que hacer algo.

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