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Golborne es mi candidato

por 15 octubre 2010

Golborne es mi candidato
Porque la épica necesita de figuras para hacerse más creíble, en Golborne encontró la persona indicada. Otro problema del gobierno era precisamente aquello, la credibilidad de sus líderes. Generaba toda la lejanía y la ausencia que genera el exceso de marketing, que puede gustar un instante, pero uno sabe que no es verdadero. Faltaba autenticidad y transparencia. Una frase puede ser hecha, pero si se dice con genuina convicción, pasa por cierta. Al gobierno le faltaba todo eso, y lo encontró en Golborne.

Porque lo hizo bien, fue cercano, creíble y sobrio. Porque fue eficiente cuando más se requería eficiencia. Porque supo armar un equipo de lujo y hacerlo trabajar de maravilla. Porque supo cuándo echar discretamente un paso atrás ante otras autoridades. Porque nunca acaparó el micrófono y dejó que se lucieran sus subalternos. Pero sobre todo, porque mostró auténtico respeto por los mineros y sus familias en todo momento. Porque entendió que esto se trataba, antes que nada, de un drama humano, subordinando el cálculo político y comunicacional a la genuina preocupación por las personas.

Por todo eso, Golborne es mi candidato.

Candidato a Ministro del Interior, por supuesto, ¿o qué estaban pensando? ¿Alguien cree que yo alguna vez podría apoyar a otro candidato que no fuera el candidato de la centroizquierda?

Al gobierno le haría bien más Golborne. Ha quedado demostrado que cuando trabaja de buena fe, sin tanto cálculo, sin tanta astucia, sino que sencillamente haciendo bien lo que hay que hacer, la gente lo reconoce y aplaude. No es la nueva forma de gobernar, es la única forma de gobernar. Todo eso lo representa mejor que nadie el Ministro Golborne y por eso, es mi principal candidato para un upgrade ministerial.

Con Golborne en ese cargo, se consolidaría a nivel político lo que hasta hoy es una mezcla de instinto presidencial con epopeya ingenieril. El Presidente tuvo un instinto acertado –y hay que reconocerlo, muy valiente—al apostarlo todo por el rescate con vida de los mineros. Golborne le colocó el equipo de CODELCO y toda la tecnología. Pero en ese proceso, en esa tarea, emergió un nuevo sub-producto que la derecha no debiera desechar: la genuina cercanía.

Por eso la importancia del Ministro de Minería, como quien mejor encarna esta nueva-nueva forma de gobernar. Veremos si el gobierno lo aprovecha. Porque dilapidar este capital político sí que sería un verdadero “auto-golborne”.

Porque el problema de este gobierno era ser un gobierno sin épica. Convengamos en que el management será justo y necesario, pero épico no es. Y por errores propios, sobregiros e hiperactuaciones, el gobierno terminó desaprovechando la reconstrucción post terremoto como elemento de unidad. La fiesta del Bicentenario fue una celebración bonita, unitaria, que nos lega una gran bandera en la Alameda, pero es sólo eso, una fiesta. Aquí lo que faltaba era un relato épico del gobierno y el rescate de los mineros le da, en parte, base para ese relato. La buena gestión sirve, ni más ni menos, que para salvar vidas.

Pero hay más que eso. Porque la épica necesita de figuras para hacerse más creíble, en Golborne encontró la persona indicada. Otro problema del gobierno era precisamente aquello, la credibilidad de sus líderes. Generaba toda la lejanía y la ausencia que genera el exceso de marketing, que puede gustar un instante, pero uno sabe que no es verdadero. Faltaba autenticidad y transparencia. Una frase puede ser hecha, pero si se dice con genuina convicción, pasa por cierta. Al gobierno le faltaba todo eso, y lo encontró en Golborne, allá arriba en la mina.

Lo encontró en el Ministro que guitarrea y toma mate lejos de las cámaras –como relatan los testigos del campamento. En el Ministro que no transó su agnosticismo ante la efusividad teocrática de estos días en la mina.

Es difícil pronosticar el futuro político de Golborne, básicamente porque nadie sabe bien si a él le gusta la política. Me refiero a la política cruda, la del poder rudo, la de las máquinas, la de las negociaciones. No sabemos si Golborne estará dispuesto a lidiar con partidos y parlamentarios. Sólo sabemos que en un momento determinado estuvo dispuesto a ser Ministro de Estado.

Pero si realmente le gusta la política y tiene el espíritu animal que requiere esta actividad, Golborne debe saber a estas alturas que hoy tiene más poder que ayer.

Sin caer en la deslealtad al Presidente –mal que mal, a él le debe el nombramiento y el apoyo—lo cierto es que la relación entre ambos hoy cambia. Aunque el Ministro hoy se encabrite, Piñera sencillamente no puede removerlo. Sería una completa insensatez política remover a esta estrella que creció de manera tan autónoma. Por lo mismo, pensar en grande deja de ser un sueño y puede pasar a ser un propósito. Puede haber un plan para ese propósito. Y ese plan pasa, sin lugar a dudas, por un mejor Ministerio.

El gobierno tiene una oportunidad inmejorable para reordenar la carga y emprender buen rumbo. Pero las oportunidades a veces se pierden. En este caso, se puede leer mal el premio merecido que está recibiendo de la ciudadanía. No se premia la astucia, se premia la convicción. No se premia la apuesta acertada, se premia el compromiso. No se premia lo que se venía haciendo, se premia lo que ahora se hizo. Porque si así no fuera, no sería éste un punto de inflexión, como todos reconocen.

Por eso la importancia del Ministro de Minería, como quien mejor encarna esta nueva-nueva forma de gobernar. Veremos si el gobierno lo aprovecha. Porque dilapidar este capital político sí que sería un verdadero “auto-golborne”.

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