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Castro, la CNI y la Concertación

por 3 febrero 2011

Castro, la CNI y la Concertación
La estrategia de la Concertación de apoyar la idea de realizar la “justicia en la medida de lo posible” y hacer referencia permanente en los 20 años de construcción de la democracia al pasado dictatorial, terminó por colocar el estándar de la calidad democrática no en la democracia sino en lo que no tenía de dictadura.

Es sintomático que mientras los tribunales de justicia han decidido generar la “verdad jurídica” sobre la muerte del ex Presidente Allende, haya estallado el caso de los miembros de las FF.AA., vinculados a la DINA-CNI, que reciben remuneraciones de todos los chilenos.

La estrategia de la Concertación de apoyar la idea de realizar la “justicia en la medida de lo posible” y hacer referencia permanente en los 20 años de construcción de la democracia al pasado dictatorial, terminó por colocar el estándar de la calidad democrática no en la democracia sino en lo que no tenía de dictadura.

La Concertación fue derivando en ayudar a construir  una nueva imagen de las FF.AA., respetuosas de los derechos humanos, con convicciones profundas sobre la democracia y bastión de la unidad nacional en las tragedias. Esta “política de la representación” sufrió las estocadas como la tragedia de Antuco que puso al desnudo el desprecio de algunos altos mandos por la vida de los reclutas jóvenes de extracción popular; o como la corrupción, cuyos indicios vienen del caso de los “muebles de ratán” de la FACH y la compra de armas, que ahora se expresan en la casa del millón de dólares o los servicios de mantención a la flota área del Ejército; o como la confusa respuesta en las horas posteriores al terremoto-maremoto para establecer comunicaciones fiables a pesar de los presupuestos multimillonarios que poseen. Sin embargo, son los Derechos Humanos la línea que sostiene esta incapacidad para haber convencido a la población que contamos con unas FF.AA. de claros estándares democráticos a 21 años del gobierno de Aylwin.

No aplican la misma vara para el caso del Jefe del Estado Mayor –y en esto coinciden con el ex Ministro de Defensa Francisco Vidal- pues se trata del segundo hombre del Ejército, que no llegó allí de sorpresa sino avalado –como dice Hinzpeter- por Frei, Lagos y Bachelet.

Allí están los resultados mentirosos de la Mesa de Diálogo sin que tuviera ninguna consecuencia en el Alto Mando, que protegió las informaciones distorsionadas, que no llevaron ni siquiera a la verdad sobre los cuerpos de los detenidos desaparecidos.

La derecha por su parte, en su estrategia de resistir y defender las acciones pasadas de las FFAA -que mal que mal habían hecho el trabajo sucio para implantar el modelo económico- le generó un cuadro de ilegitimidad para poder gobernar por vía democrática. Ese fue su precio.

Como sabemos, las cosas cambiaron, pues Piñera es el Presidente del país. Pero para el caso de los Derechos Humanos parece que hay una cierta continuidad: Allamand sanciona a militares de segundo orden de la DINA-CNI, y los saca del sector público. Pero no aplican la misma vara para el caso del Jefe del Estado Mayor –y en esto coinciden con el ex Ministro de Defensa Francisco Vidal- pues se trata del segundo hombre del Ejército, que no llegó allí de sorpresa sino avalado –como dice Hinzpeter- por Frei, Lagos y Bachelet. Aunque no debiera olvidarse que también fue un honorable legislador de la Junta Militar, cuestión importante en su Curriculum de la Inteligencia aprendida en la Escuela de Las Américas, esa dónde formaron a los que luego torturarían en Villa Grimaldi a las compañeras y compañeros de la ex Presidenta.

La vana ilusión de enterrar el pasado sólo ha conseguido prolongar la memoria sobre lo ocurrido. Las estrategias para construir impunidad han hecho más opaca la democracia y la justicia sigue en deuda, pero han impedido el olvido porque pervive una memoria colectiva que se recrea permanentemente por ser intergeneracional –transmitida en la convivencialidad familiar o barrial- ayudando en la tarea de construir un proyecto democratizador para el país.

La conducta sobre los Derechos Humanos permanecerá como referente básico para medir a los políticos de cualquier color, a pesar de las imágenes que se quieran imponer. Esto debiera entenderse a la hora del balance de los 20 años de gobiernos de la Concertación y del primero de la Derecha.

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