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Percepción ciudadana sobre HidroAysén: el fracaso de Daniel Fernández

por 25 abril 2011

A la hora de la toma de decisiones, será muy relevante el rol que jueguen los Seremis integrantes de la Comisión de Evaluación Ambiental regional, que no deberían ser sólo personeros públicos que reciben órdenes de La Moneda o el Ministerio para aprobar o rechazar un proyecto. Su rol es asegurar lo mejor para la región y el país.

La última encuesta Ipsos sobre percepción ciudadana respecto a temas de contingencia arrojó un 61,1% de rechazo a la idea de instalar cinco megarepresas en la Patagonia chilena. El dato más significativo, sin embargo, es que este rechazo ha ido creciendo de manera sostenida desde 2008, cuando la empresa HidroAysén -una fusión entre la trasnacional ENDESA y la chilena Colbún- ingresó a  Evaluación de Impacto Ambiental el proyecto. La reciente encuesta muestra cómo se ha consolidando una tendencia que se ha mantenido pese a todos los intentos de la empresa por presentar el proyecto como inofensivo e incluso amigable con el medio ambiente, incluyendo engañosas campañas publicitarias multimillonarias y la contratación de ejecutivos y lobbystas del más alto nivel.

Este creciente rechazo se registró incluso a pesar de la designación, hace 12 meses, de Daniel Fernández como vicepresidente ejecutivo de HidroAysén, quien llegó con el aval de su trayectoria de militante destacado en el PPD y sus múltiples contactos y redes tanto con el mundo empresarial como político, además de una gestión exitosa como Director Ejecutivo de TVN. El rechazo popular a HidroAysén aumentó más de 10 puntos desde octubre de 2009 (alcanzó entonces un 50,6%), cuando se realizó la última medición y Fernández llevaba aún pocos meses en el cargo.

A la hora de la toma de decisiones, será muy relevante el rol que jueguen los  Seremis integrantes de la Comisión de Evaluación Ambiental regional, que no deberían ser sólo personeros públicos que reciben órdenes de La Moneda o el Ministerio para aprobar o rechazar un proyecto. Su rol es asegurar lo mejor para la región y el país.

Fernández inició su trabajo dando entrevistas y haciendo gala de su historia y seriedad, para con esto ir avalando al sector que lo contrató. Pero esto fue cambiando en el tiempo y ahora ha insistido, especialmente durante las últimas semanas, en desprestigiar a los colectivos de ciudadanos que se oponen a las megarepresas, especialmente al Consejo de Defensa de la Patagonia, apuntando a supuestas financiaciones internacionales millonarias. Lo cierto es que estos dichos, repetidos hasta la majadería, no parecen más que un recurso desesperado frente al fracaso de un Goliat que se ve derrotado por el David-ciudadano, que se enfrenta a los verdaderamente millonarios recursos gastados por el consorcio Endesa-Colbún (dos de las más grandes empresas energéticas que operan en Chile) en publicidad en todos los medios de comunicación masivos, incluidos avisos diarios en el horario de mayor audiencia en la televisión. Sin embargo, los ciudadanos han sabido diferenciar entre un gran negocio y las necesidades reales del país, por eso una campaña notablemente más modesta a través principalmente de la prensa escrita y soportes callejeros, con argumentos de fondo, ha logrado calar hondo en la conciencia de los chilenos.

Poco a poco, la ciudadanía ha ido conociendo e informándose de los detalles, alcances y potenciales consecuencias de un proyecto como HidroAysén, y comprendiendo que lo que pretende no es solucionar el problema energético del país, sino que instalar un lucrativo negocio a beneficio de bolsillos privados, a costa de destruir paisajes y ecosistemas prístinos y únicos en el mundo, que pertenecen a todos los chilenos y constituyen un verdadero tesoro que es necesario preservar para las generaciones futuras. Así, los actuales niveles de rechazo representan un fuerte contraste en comparación con las cifras registradas cuando la iniciativa fue recién presentada en 2008, cuando sólo 37% rechazaba el proyecto, probablemente debido a la escasa información que se manejaba sobre el tema.

Hoy la situación ha cambiado, y el fracaso de la campaña comunicacional de Endesa-Colbún, encabezada en el último año por Daniel Fernández, es claro e irrebatible. Más allá de todos los argumentos técnicos verdaderos o falsos que pueda esgrimir el señor Fernández, lo cierto es que no ha podido posicionar en la opinión pública la aprobación a este mega proyecto, lo que representa un claro fracaso.

Por ahora, el proyecto se encuentra en la fase final de su evaluación ambiental, y en poco tiempo debería conocerse la decisión de la autoridad ambiental que apruebe o rechace la construcción de HidroAysén, por lo que es esperable que la campaña mediática de la empresa se intensifique. Lo más probable es que con la ayuda del gobierno, sigan tratando de convencernos que este es un proyecto necesario para el país, pese a que sólo se trata de un negocio privado.

A la hora de la toma de decisiones, será muy relevante el rol que jueguen los  Seremis integrantes de la Comisión de Evaluación Ambiental regional, que no deberían ser sólo personeros públicos que reciben órdenes de La Moneda o el Ministerio para aprobar o rechazar un proyecto. Su rol es asegurar lo mejor para la región y el país, y no para una empresa, por lo que no deben olvidar las numerosas observaciones efectuadas al proyecto durante el proceso de calificación, y debieran hacerse eco de la opinión de una mayoría significativa de chilenos, que desean conservar una Patagonia sin represas.

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