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Innovación: dos pasos adelante, tres para atrás

por 3 mayo 2011

No hay que tener una bola de cristal para ver que seguiremos dependiendo del cobre más que nunca. Y su alto precio pareciera que tiende a relajar a cualquier autoridad para desarrollar un Plan B. Y cuidado, la amenaza del Grafeno está a la vuelta de la esquina. Ojalá que no se repita el traumático episodio que nuestra extinta industria del salitre viviera en los años ’30 del siglo pasado, la que sucumbió ante la invención del salitre sintético, en Alemania.

A raíz del profundo cambio que sufriese hace unos días la Secretaría de Desarrollo Digital, liderada hasta entonces por el Ministerio de Economía, no deja de sorprendernos cómo el país sigue dándose el lujo de perder día a día más terreno y oportunidades. El Estado de Chile tenía un CIO (máxima autoridad informática) a cargo de coordinar exclusivamente las materias digitales del Estado ¡Ahora no! ¿Qué pasó? Algo que parecía muy importante para nuestros gobernantes, quedó internalizado como una de las 50 iniciativas de la agenda de Modernización del Estado. O sea, se perdió inexplicablemente el carácter de política prioritaria y estratégica, pasando a ser una más entre medio centenar de medidas pro-desarrollo.

¿Qué pasó con los sueños de los “Servicios Globales”, donde Chile exportaría servicios a medio mundo? ¿Qué pasó con “Chile País Plataforma”? ¡Y qué decir del “Chile Polo de Desarrollo”!

Esto no parece que sea una mirada en pro del desarrollo. La medida tomada, sin el debate previo con la sociedad, estuvo lejos de serlo y parecerlo.

En el plano digital, llevamos 15 años de iniciativas, ideas y pequeños logros. El SII sigue siendo EL caso de  éxito en modernización y gobierno electrónico. El Registro Civil se quedó atrás producto de la imprudencia e incapacidad de sus directivos y técnicos. Cinco años atrás, se perdió la tremenda oportunidad de incorporar al país la validación online de la huella digital en el mundo privado. Cuántas estafas, suplantaciones y malos ratos se podría haber evitado Chile entero ¡Qué injusto que todos paguemos por la negligencia de unos pocos, que siempre salen inmaculados!

No hay que tener una bola de cristal para ver que seguiremos dependiendo del cobre más que nunca. Y su alto precio pareciera que tiende a relajar a cualquier autoridad para desarrollar un Plan B. Y cuidado, la amenaza del Grafeno está a la vuelta de la esquina. Ojalá que no se repita el traumático episodio que nuestra extinta industria del salitre viviera en los años ’30 del siglo pasado, la que sucumbió ante la invención del salitre sintético, en Alemania.

¿Seguiremos conformes con aparecer entre los lugares 30 y 40 del ranking del World Economic Forum? El punto es que día a día Facebook incorpora más de un millón de nuevos usuarios y su valorización sube otros 200 millones de dólares. Y como ésta, hay cientos de iniciativas más.

¿Qué negocio en Chile puede hacer eso? No hay que tener una bola de cristal para ver que seguiremos dependiendo del cobre más que nunca. Y su alto precio pareciera que tiende a relajar a cualquier autoridad para desarrollar un Plan B. Y cuidado, la amenaza del Grafeno está a la vuelta de la esquina. Ojalá que no se repita el traumático episodio que nuestra extinta industria del salitre viviera en los años ’30 del siglo pasado, la que sucumbió ante la invención del salitre sintético, en Alemania.

Tenemos profesionales tan competentes e inteligentes como Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) o Sergey Brin (fundador de Google). Pudimos haber sido perfectamente capaces de haber inventado Facebook o Google en Chile. La pregunta es si hubiese resultado aquí ¿Les habrían creído los inversionistas locales? ¿Habrían recibido nuestros Zuckerberg o Brin el aporte de Corfo? Obvio que no, pues ambas iniciativas no tenían componente de innovación… y total ya existían redes sociales como MySpace y hi5 o los buscadores Yahoo! y Altavista. Así es ¿Para qué otro más? ¿Cuál sería el aporte? Y en el eventual caso que hubiese traspasado todas esas barreras a las que se ven enfrentados los emprendimientos en Chile ¿Habría tenido el país las capacidades de infraestructura y servicios para soportar los monstruos que son hoy Facebook o Google? Y nos referimos a medios tan “commodities” como ancho de banda, miles de servidores, energía, refrigeración, recursos humanos.

Para que sepan nuestros grandes empresarios y líderes, técnicamente en Chile es imposible tener un Facebook o un Google. No existen las condiciones mínimas de infraestructura, técnicas, políticas ambientales, recursos humanos. Ya encontrar 200 ingenieros o técnicos que hablen inglés fluido sería enormemente complicado. Y qué decir con proporcionar servicios a USA o Europa. Es imposible con las limitadas redes que tenemos ¿Culpables? La miopía, ceguera e ignorancia de quienes han tenido responsabilidades en estas áreas.

¿Y los sueños de “Exportar Servicios”? Lo que nos muestra CORFO en offshoring en los últimos 6 años, es prácticamente un juego de números. Si fuese en serio y estratégico, el país ya debería estar exportando entre 10 y 20 mil millones de dólares por año. Chile no está en condiciones de soportar a ninguna gran empresa internacional que quiera instalarse aquí para dar servicios al resto del mundo. Ni menos crear una propia. Lamentablemente, no tenemos condiciones de entrada a las ligas mayores. Ninguna empresa local lo tiene. Y eso es tremendamente peligroso y riesgoso.

El tema más grave de todo es que esto parece que no le importa a ninguno de nuestros grandes líderes políticos, empresariales y de la academia. No está ni siquiera en el debate y menos en la sobremesa. Es cosa de ver la prensa, las discusiones en el parlamento, la ley de presupuesto y dónde están concentradas las grandes inversiones del país.

Debiésemos estar totalmente preocupados. Así como estamos expectantes por la falta de una política creíble en el plano energético, tememos que el aislamiento del país a nivel mundial sea cada día mayor por la falta de rigurosidad y seriedad entre el discurso, el diseño y la acción ¿Cuántas empresas en Chile están pensando o evaluando nuevos negocios para crecer y escalar en volúmenes y latitudes? ¿Qué están ellas demandándole a la infraestructura técnica del país? Si ya por la provisión de energía no damos abasto para el propio consumo local. Nuestro ecosistema de infraestructura tecnológica juega absolutamente en contra para tener un apropiado ambiente para negocios globales.

Uno podría re citar al SII, como caso caballito de batalla ¡Sí, pero ya es viejo! Ya se hizo el esfuerzo. Se perfecciona año a año. Tiene una ley. Nos llena de orgullo citarlo. El interés era aumentar la recaudación y disminuir la evasión. Y tuvo el apoyo requerido del Estado y diversos  sectores ¡Que levante la mano quien haya hecho algo del nivel del SII en los últimos 10 años! ¡Cuesta pensar en uno siquiera! ¡La banca! Gritarían algunos. Sí, pero cuál es la innovación que aporta si debe continuar siendo igualmente selectiva. Y hace lo mismo desde siempre. Salvo que ahora lo ofrece por Internet.

Hay una experiencia notable, curiosamente también del mundo de los impuestos. Es una iniciativa que aplica todo lo requiere un emprendimiento: estrategia, coraje, sentido del negocio, codicia (la versión sana), conocimiento, alta innovación y desarrollo. El sistema de Permisos de Circulación por Internet de la Municipalidad Peñalolén es un ejemplo impactante. Resolvió en forma integral algo que el Estado se ha encargado de desintegrar y recargar en los ciudadanos con la villana burocracia. Allí exactamente reside una enorme innovación. Desde el año 2005 Peñalolén viene duplicando sistemáticamente sus ingresos en la venta por el canal Internet. Ese año, los ingresos por Internet representaron menos del 5% de la recaudación total ¡Hoy supera el 30%!

¿A qué empresa chilena o de cualquier país no le gustaría estar duplicando las ventas de su negocio año a año? A eso se le llama técnicamente un crecimiento exponencial. Ya con más de 5 años, no existe otra iniciativa del estilo que le llegue ni a los talones. Y eso que compite con municipios muchísimo más poderosos. Yo inversionista, sería socio de Peñalolén a ojos cerrados. Lástima que no es privado.

Las lecciones de liderazgo y visión que nos entrega este popular y diverso municipio, son notables ¿Qué pasaría si Peñalolén decidiera extender su negocio y dar servicios globales a los otros 350 municipios? Lo más probable es que fracasaría tal empresa, pues no existirían las capacidades técnicas en la industria para soportar un peak de 350 municipios trabajando a total capacidad el 31 de marzo de cada año. Todo estaría colapsado.

Recientemente, ahora por el lado privado, tuvimos el agrado de conocer al joven emprendedor chileno Alejandro Woywood, CEO de Amnesia Games, quien se ha dedicado con su empresa de 10 personas a los videojuegos en celulares. Está duplicando sus ventas sostenidamente. Para 2015 ya debería estar vendiendo varios millones de dólares. Alejandro ha tenido destacados premios y reconocimientos internacionales. Es ingeniero civil. Tiene un master en videojuegos ¿Seremos capaces de retenerlo proveyéndole el ecosistema de negocios que requiere para escalar aquí en Chile su empresa? En caso contrario ¿Qué ocurrirá con él y su emprendimiento? ¿Dejaremos que otro talento se nos escape y siga engrosando el PIB y la empleabilidad de otro país?

Como Colegio de Ingenieros de Chile, hacemos un alarmante llamado a nuestros líderes políticos, gubernamentales, empresariales y de la academia, para que vean a Chile más allá del limitado presente, que es insuficiente para llegar a lo prometido. Los convocamos a profundizar el Proyecto País, en un marco de mayor entendimiento y comprensión real de lo que efectivamente se requiere para dar el salto ya por décadas prometido. Mientras esperamos, otros países avanzan sin descanso.

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