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Codelco: algo raro pasa ahí

por 4 mayo 2011

Codelco: algo raro pasa ahí
Solo dos razones pueden explicar esta considerable caída de los ingresos en las ventas de Codelco. O se deben a que una gran parte de la producción de cobre, oro, molibdeno, plata y ácido sulfúrico se vendieron a precios muy inferiores en el mercado. O, como ha ocurrido en otras ocasiones, se perdió una enorme cantidad de dinero en los mercados de futuros del cobre, lo que no ha sido publicitado.

Al presentar su primer año de gestión al frente de Codelco, Diego Hernández, presidente ejecutivo de la empresa habló de un gran éxito, señalando que las utilidades aumentaron en 2.020 millones de dólares, es decir  un 16,6% en relación al año 2009.

Sin embargo, el Sr. Hernández olvidó consignar los valores de referencia de sus cálculos. Por ejemplo señalar que el precio promedio del cobre que en el año 2010 fue de 3,42 dólares la libra, experimentó un aumento de 46,2% en relación a los 2,34 dólares la libra del año 2009. Y ello cambia radicalmente la situación.

Si se toman los ingresos de Codelco del año 2009, que fueron de 12.149 millones de dólares, y se proyectan al 2010 con un aumento de 46,15%, deberían llegar a los 17.700 millones de dólares y no los 14.168 millones de dólares que declara Hernández. Es decir en realidad se experimentó una caída de los ingresos de unos 3.600 millones de dólares.

La cuenta de Diego Hernández tampoco menciona un aumento de los costos de unos 1.230 millones de dólares, es decir, un 20,6% más que el año 2009.

Entre la disminución de las ventas y el aumento de los costos, el ejercicio 2010 fue peor que el 2009 en a lo menos 4.800 millones de dólares, y eso que el año 2009 ya fue uno de los peores resultados de Codelco desde el 2004, fecha en que el precio del cobre sobrepasó el dólar la libra, lo que no ocurría desde 1997.

Para ser benevolentes con el análisis de Hernández y los malos resultados del año 2010, se puede tomar un año de referencia como el 2006, en que el precio promedio del cobre fue de 3,05 dólares la libra, es decir 12,1 % menos que el 2010. Ese año,  los ingresos totales de Codelco fueron de 17.077 millones de dólares, es decir 2.909 millones de dólares más que el 2010 con similar producción.

Si los ingresos de 2006 se proyectaran con un aumento de precio de 12,1% (de 3,05 a 3,42 dólares la libra), los ingresos de Codelco deberían haber sobrepasado los 19 mil millones de dólares, es decir casi 5 mil millones de dólares más que los ingresos registrados el 2010.

Llama la atención que esta situación de eventuales pérdidas por mala gestión, y que implica sumas casi treinta veces superior a los 170 millones de dólares que perdió Juan Pablo Dávila en 1994 en los mercados de futuro, quede sin respuesta.

Nada de esos cálculos tiene que ver con aumento de costos que podrían justificarse, sino con una considerable caída de los ingresos producto de una mala gestión.

Solo dos razones pueden explicar esta considerable caída de los ingresos en las ventas de Codelco. O se deben a que una gran parte de la producción de cobre, oro, molibdeno, plata y ácido sulfúrico se vendieron a precios muy inferiores en el mercado. O, como ha ocurrido en otras ocasiones, se perdió una enorme cantidad de dinero en los mercados de futuros del cobre, lo que no ha sido publicitado.

Sobre este último aspecto, conviene poner atención. Diego Hernández es un experto en mercados de futuro del cobre, que es un mercado especulativo, donde no se transa cobre físico, y cuya estructura y funcionamiento permite perder para ganar.

En 1995 Minera Mantos Blancos (hoy Anglo American Norte), dirigida entonces por Diego Hernández, perdió el 25% de sus ingresos operacionales en los mercados de futuro del cobre. Sin embargo, perder tanto dinero, no trajo ninguna consecuencia a la posición de Hernández en su empresa. La razón es que fue una empresa relacionada la que percibió las ganancias que perdió Mantos Blancos,  la  que –además- no pagó impuesto a la renta en Chile por haber perdido  sus utilidades en los mercados de futuro.

La misma magia podría estar ocurriendo en Codelco, puesto que no se explica que con el precio del cobre observado el 2010, Codelco haya tenido una caída tan considerable en sus ingresos por venta en relación a los años 2006, 2007 o 2009.

Esta inexplicada caída de las ventas, que supera los 5 mil millones de dólares en relación a los años 2006 y 2007, podría explicarse por pérdidas en los mercados de futuro del cobre, que en Chile son descontadas de una manera “extracontable”, lo que permite que no aparezcan reflejadas en los Estados de Resultado de la empresa.

Si fuera así como se perdieron esos miles de millones de dólares en la gestión de Codelco, faltaría conocer cuáles empresas ganaron o se vieron favorecidas con las pérdidas  de Codelco.

Por otro lado, si estas pérdidas, o técnicamente disminución de los ingresos por ventas, no se produjeron en los mercados de futuros,  entonces se perdieron en la venta de cobre físico y otros subproductos. Es decir Codelco habría vendido varios barcos cargados con barras de cobre a precios muy inferiores a los del  mercado.

Nuevamente cabe la pregunta sobre quiénes serían los beneficiados con estas ventas a menor precio.

De ahí que es natural que llame la atención que estos datos no figuren en la cuenta que entrega Diego Hernández, y que el muy profesional directorio de Codelco tampoco diga nada, considerando que tiene miembros como Fernando Porcile, alto ex ejecutivo de varias transnacionales mineras, a quien cosas de esta naturaleza no le pasan desapercibidas.

Fuera del Directorio, quien también debiera sacar conclusiones sobre este tema es el ente fiscalizador de Codelco, Cochilco, cuyo Consejo es presidido por Laurence Golborne, biministro de Minería y Energía, quien al parecer no se ha dado cuenta o no tiene nada que decir sobre las pérdidas de Codelco.

En defensa del interés del Estado de Chile, la Contraloría General de la República podría fiscalizar a través de Cochilco esta situación, incluso de oficio, es decir sin necesidad de que medie queja o solicitud de parte alguna.

También lo podría hacer el Servicio de Impuestos Internos, pues estas enormes eventuales pérdidas implican una menor recaudación tributaria de a lo menos 2.000 millones de dólares.

Llama la atención que esta situación de eventuales pérdidas por mala gestión, y que implica sumas casi treinta veces superior a los 170 millones de dólares que perdió Juan Pablo Dávila en 1994 en los mercados de futuro, quede sin respuesta.

Cuando Diego Hernández fue designado como Presidente Ejecutivo de Codelco, las autoridades de gobierno y el directorio de la empresa se felicitaron de su elección por su indudable capacidad técnica y experiencia de alto ejecutivo en transnacionales mineras. También lo hicieron con la designación de Thomas Keller, ex Presidente Ejecutivo de Minera Collahuasi  como Vicepresidente de Administración y Finanzas de Codelco.

Si a ello se suma que el año 2010 se registró el precio promedio del cobre más alto de su historia, con 3,42 dólares la libra, y un directorio más independiente y técnico  gracias a la nueva ley de gobierno corporativo, los resultados de Codelco el año 2010, debieran haber sido los mejores de su historia y no los peores de los últimos años.

Si no fue así, y dados los nombres de su Directorio, los malos resultados no pueden deberse a la inexperiencia o incapacidad técnica de sus directivos,  y una situación tan extraordinaria debiera tener una explicación plausible que es necesario conocer.

Un poco de transparencia acerca del llamado “sueldo de Chile” no le haría mal a nadie, y mucho menos al Gobierno que brega cada día por obtener la confianza ciudadana.

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