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Gobierno o cómo sumar adversarios políticos

por 3 noviembre 2011

Cada vez más complejo se observa el panorama del Gobierno. Se han convertido en una máquina para crear adversarios o enemigos políticos. Una vez más está quedando claro que la “conservación” del Poder no está dentro de sus objetivos, pero lo que es más complejo aún es constatar, estas últimas horas, que las contradicciones discursivas no son producto del azar, sino que parecen corresponder, más bien, a un fenómeno estructural: no se aprecia un liderazgo único, sino que una multiplicidad de ellos en el seno de La Moneda.

Observamos que se cristalizó un nuevo adversario: el Poder Judicial. Pocas veces, en las últimas décadas, habíamos sido testigos de un encontrón tan fuerte y directo entre dos Poderes del Estado: Judicial y Ejecutivo. Hoy, Milton Mujica, Presidente de la Corte Suprema, acusa al Gobierno de Sebastián Piñera de haber instalado una “devoción politica” con el objetivo final de “desbordar el equilibrio de las tareas que hay dentro del Poder Judicial”. Se asoma una denuncia velada en contra de La Moneda en orden a que lo que realmente está buscando es “desequilibrar” el complejo y delicado balance de poder entre ambas instituciones. Se percibe, desde el Poder Judicial, un temor velado frente a posibles intenciones  de invadir la autonomía e independencia de este Poder de Estado.

Otro flanco que se está abriendo es aquel de la imagen internacional del país, en particular, del Gobierno en cuanto al resguardo y promoción de libertades políticas básicas pero fundamentales a todo orden que se quiere democrático, como la de protesta, de reunión y de circulación. El Gobierno mantiene y parece reforzar la imagen de un poder político que observa y entiende el orden público como un fin y no un medio, y no el resultado de una condición social. La denuncia de entidades asociadas a los DD.HH, y de los mismos dirigentes estudiantiles, ante organismos internacionales complica al Gobierno, al salpicarlo de dudas respecto de su compromiso con derechos fundamentales de expresión ciudadana. La imagen de un país cuyas instituciones funcionan, en especial aquellas capaces y creadas para canalizar las necesidades sociales está en juego. Otro adversario, esta vez internacional, suma el Gobierno de la Alianza.

Se hace necesario que La Moneda sea capaz de “desideologizar” su agenda social, politica y económica. Ha quedado claro, con la masividad del movimiento estudiantil, el apoyo popular al mismo y la desaprobación en la misma línea hacia la reacción del Gobierno, que el problema no es tiene un sesgo ideológico, sino que social. El movimiento no es contra el Gobierno de Piñera, sino que de toda la clase politica. En este sentido, el mandatario Piñera tiene la oportunidad histórica de operacionalizar un cambio mayor en un aspecto que, incluso la OCDE, señala como vital para que el país de una vez por todas cristalice y materialice su transformación en un Estado en vías de desarrollo en otro plenamente desarrollado.

Ya la juventud se declaró, en los hechos, un adversario de peso para la continuidad de la Alianza en el Poder, segmentos importantes de la sociedad nacional también, hoy el Poder Judicial y la Opinión Publica Internacional está en camino…el Gobierno se está aislando en momentos en que necesitamos generar condiciones para un trabajo conjunto en pos de hacer frente a dilemas mayores. Los inquilinos de La Moneda necesitan repensar su estrategia y dar un golpe de timón.

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