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Universidad del Centralismo: una oportunidad que surge de la propuesta de Bitran

por 8 abril, 2012

Creo que le falta el respeto a varias universidades regionales con un facilismo propio de alguien que quiere sumarse a un debate, cumpliendo en la opinión pública un rol más político que académico a la hora de referirse al futuro de Universidades fuera de Santiago.
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Leer la columna del ex ministro Bitrán y actual profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez titulada “Universidad de la Patagonia: una oportunidad que surge del conflicto de Aysén”, me produjo una profunda desazón por lo facilista de su propuesta, y porque a raíz de una legítima demanda de un territorio, anula el esfuerzo que hacen muchas universidades y hacemos muchos investigadores en regiones que él cataloga sin masa crítica. La desazón es más grande cuando se fortalecen sus palabras con aquella soberbia típica de un hijo del centralismo, ordenador, homogeneizador, altamente autoritario.

Entiendo que su intención no debe haber sido anular a las personas que algo de investigación desarrollamos en regiones, y que por cierto nos encontramos en la base de datos de Conicyt (donde eso se puede ratificar), pero igualmente quiero referirme a solo algunos de los aspectos de forma y fondo abordados por sus palabras.

Primero, creo que le falta el respeto a varias universidades regionales con un facilismo propio de alguien que quiere sumarse a un debate, cumpliendo en la opinión pública un rol más político que académico a la hora de referirse al futuro de Universidades fuera de Santiago. Al emitir el juicio de la fusión de universidades y de que “ni en Aysén, ni en Magallanes ni en Arica, existe la masa crítica para el desarrollo de universidades estatales regionales que cumplan con las expectativas de la gente de esas regiones”, me surge la pregunta ¿la presencia en esas regiones de investigadores con proyectos Fondecyt, Fondef, Innova CORFO, publicaciones ISI y SCIELO, presencia de postgrados acreditados, no representa entonces “masa crítica” para el ex ministro? Debo interpretar de sus palabras que la presencia o ausencia de aquella masa crítica en regiones a la cual hace referencia, entonces es de otra naturaleza, y si esa no existe, se debe promover la permanencia, anulación o fusión de universidades en el país.

Creo que le falta el respeto a varias universidades regionales con un facilismo propio de alguien que quiere sumarse a un debate, cumpliendo en la opinión pública un rol más político que académico a la hora de referirse al futuro de Universidades fuera de Santiago.

Segundo, la falta de prolijidad política con el que plantea el tema, lo único que hace es anular todo el esfuerzo que han desplegado Universidades Regionales por revertir algunas de las críticas que él hace, pero por sobre todo promover la investigación científica al interior de nuestros planteles con apoyo mínimo del Estado, para evitar que precisamente nuestra “buena masa crítica” —la que hace academia e investiga— se nos vaya donde están puestos los incentivos, en el centro. Con su propuesta nos estigmatiza frente a la comunidad nacional, y nos sitúa en el límite de la responsabilidad causal del problema de la educación superior en Aysén.

Tercero, es increíble la débil argumentación que demuestra al definir homogéneamente el aporte que “deben” realizar las universidades desde la Araucanía, pasando por los Ríos, Los Lagos hasta llegar a Puerto Williams. Recorre casi 1900 kilómetros y en 3 líneas señala que en ese territorio las problemáticas existentes deben y pueden ser abordados por solo dos universidades, entiendo estatales. Sus palabras anulan la inmensa diversidad territorial presente en todo este territorio y sólo se comparan con la visión de regionalización que se impuso en 1974, la única diferencia es que esta propuesta es una regionalización académica, pero aplicando los mismos criterios homogeneizadores, de mercado, de oferta y demanda, instrumentales y utilitarios, que dicho sea de paso, se cuestionaron profundamente el año pasado con la movilización estudiantil.

Si no existen universidades a la altura de contar con masa crítica pertinente, es porque precisamente el Estado no participa ni ha participado activamente de la educación superior de regiones, más bien su participación es ínfima y avaladora del mercado para competir bajo reglas que ya todos conocemos. Por supuesto que bajo esa lógica en regiones, donde no hay mercado poblacional suficiente para autofinanciar una universidad, se deben buscar formas de sobrevivencia y jamás se podrá contar con “masa crítica ni investigadores” a la altura y en la cantidad de lo que entiendo plantea Bitrán. Le aseguró que de los aproximadamente 6 mil investigadores científicos que hoy existen en Chile, efectivamente la mayoría de ellos deben estar en Santiago y sólo un porcentaje menor deben estar distribuidos en regiones.

Finalmente, como su propuesta seguramente encontrará eco en algunos liberales pro-mercado de la educación superior, y mi reacción será marginal e interpretada desde la culpa de ser un académico de regiones, igualmente me permito complementar su propuesta con una que en lo posible sea analizada por el grupo de investigadores pro-centralismo que deben simpatizar con su idea y concepción de “masa crítica” en regiones.

Propongo crear dos universidades UNCEN (Universidad del Centralismo) que abarquen desde Talca y hasta Valparaíso. Mi propuesta sería que la primera UNCEN fusione a todas las Universidades Estatales existentes en ese territorio con la Universidad de Chile. Por su parte, la segunda UNCEN debería fusionar a todas las Universidades Privadas (Laicas y Pontificias), incluyendo en la que trabaja Bitrán, con la Pontificia Universidad Católica. Esto se justifica, dada la profunda homogeneidad que desde regiones observamos desde la séptima a la quinta región incluida la metropolitana, y la profunda concentración de la masa crítica de esas regiones en la Universidad de Chile y en la Universidad Católica. Además como en ese grupo de regiones se concentra la mayor cantidad de población, seguramente el mercado regulará la oferta y la demanda y todo funcionará muy bien.

Asimismo, para el norte se pueden crear otras dos universidades, una puede ser la Universidad del Desierto Chico y la otra la Universidad del Desierto Grande, pero sólo si encontramos masa crítica. Se me olvidaba la octava región, pero ahí dejemos solo una. Respecto a la agenda de investigación que puedan desarrollar esas universidades, creo que eso se puede definir en una reunión amplia con los 3 o 4 “masas críticas” del norte que deben estar por ahí refugiados, bien escondidos, produciendo como condenados, en alguna casa de estudios universitaria.

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