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Estados Parias

por 13 abril, 2012

Las crisis económicas y políticas, en los Países Desarrollados, han contribuido a evitar una participación más activa y preventiva en nacientes conflictos internos con potencial de proliferar hacia crisis regionales: el electorado, agobiado en sus bolsillos, no ve con buenos ojos “invertir” en conflictos externos, extraños a sus intereses mas cotidianos. También la doble “moral” de los países de la Comunidad de Potencias: son los mayores exportadores y productores de armas y simultáneamente, evitan, hoy hacerse parte en su neutralización política.
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La década de los 90s se caracterizó por dos fenómenos que impactaron el escenario internacional, y que marcan, hasta hoy en día, el destino de todos aquellos acontecimientos de naturaleza política que  sacuden el sistema internacional: una difusión de la potencia y una fragmentación de las amenazas. Solo grandes actores se enfrentaban, ambos se reconocían como tal, y el resto del mundo también. La naturaleza de la amenaza era ideológica, de poder. Uno la contenía, el otro buscaba expandirse. Todo el resto del sistema de Estados orbitaba en torno a ellos. En otras palabras, pasamos de un sistema de interacciones estatales y nacionales considerado como “estables”, léase que se podía prever la evolución de las crisis, su desarrollo y final por qué estaban sometidas al control de una lucha mundial mayor, la de las Grandes Potencias de la época, la URSS y los EE.UU.

Cuando esa “camisa de fuerza” este-oeste cae, los regímenes de control político, militar y económicos también se ven sacudidos y terminan por desmoronarse. El llamado “orden internacional” deja de ser garantizado por lo que se denominaba la “seguridad estratégica”: evitar un enfrentamiento directo entre dichas dos superpotencias mundiales por medio del freno de crisis entre otros Estados, crisis con el potencial de arrastrar, a los Grandes, a un conflicto de tipo nuclear. Este escenario se transformó. Ya no existe. Fue remplazado, en cuestión de meses, por uno en donde la única superpotencia mundial ha decidido trasferir responsabilidades a otras, dejando con ello amplios espacios vacíos para que, determinados Estados y grupos subnacionales, se desarrollen y proyecten intereses que poseen el potencial de desestabilizar, aun más, un sistema internacional sumido en una crisis cíclica y permanente.

Estos actores son los llamados Estados Parias. Hoy Corea del Norte, Siria e Irán concentran la atención mediática, política, diplomática y militar de las potencias mundiales, en este caso del G 8. Es así como mientras Siria, y su régimen dictatorial-dinástico, usan sistemáticamente la fuerza militar en contra de civiles, generando las condiciones para una cruenta guerra civil, Irán está empecinado en desarrollar armas nucleares a fin de cristalizar y acrecentar su proyecto de expansión político-religiosa en el Medio Oriente. Finalmente, Pyongyang, mantiene y refuerza una política internacional destinada a generar amenazas militares en forma permanente a fin de obtener réditos económicos. Una característica propia a cada uno de ellos es que las crisis que generan no son solo “nacionales” sino que tienen todo el potencia de escalar y de desbordar a otros países de su entorno.

Las crisis económicas y políticas, en los Países Desarrollados, han contribuido a evitar una participación más activa y preventiva en nacientes conflictos internos con potencial de proliferar hacia crisis regionales: el electorado, agobiado en sus bolsillos, no ve con buenos ojos “invertir” en conflictos externos, extraños a sus intereses mas cotidianos. También la doble “moral” de los países de la Comunidad de Potencias: son los mayores exportadores y productores de armas y simultáneamente, evitan, hoy hacerse parte en su neutralización política.

He aquí la pregunta que surge, ¿Es del interés real de la Comunidad de Potencias Mundiales –G8, por ejemplo- erradicar de manera directa, definitiva y por todos los medios, incluida la fuerza, regímenes que, por sus actos internos y externos, amenazan con la paz mundial y la seguridad de sus propios ciudadanos? ¿Desempeñan los Estados Parias un papel vital para le funcionamiento de un sistema internacional que necesita, a quien duda le cabe, de amenazas externas?

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