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Las dos fotos de Bachelet

por Sebastián Claro 14 agosto, 2013

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Sr. Director: 

En el año 2002, siendo Ministra de Defensa, Michelle Bachelet se subió a un tanque, en medio de las inundaciones, comandando la ayuda del ejército. Muchos sostienen que su imagen sobre el Mowag favoreció espectacularmente su popularidad, dando inicio al “fenómeno Bachelet”. Datos relevantes: primera mujer latinoamericana a cargo de un Ministerio de Defensa e hija de un general de la FACH asesinado por las fuerzas armadas.

Once años después, el 8 de agosto, ahora siendo candidata a un segundo período presidencial, se saca una foto con cerca de 100 ex dirigentes estudiantiles, tras un encuentro en el Museo de Arte Contemporáneo. En la sesión fotográfica se le ve relajada, sonriente, contando con humor que algunos de estos dirigentes, siete años atrás, marchaban por las calles, seguramente, lanzando improperios hacia su persona.

Bachelet demuestra con esto una capacidad excepcional para reconciliarse con quienes, simbólicamente o en persona, representando ella el papel de víctima o victimaria (valga decir, que Bachelet es victimaria de un modo muy distinto a quienes asesinaron a su padre; fue cabeza de un gobierno que traicionó las expectativas de los estudiantes), estuvieron en la trinchera opuesta. No le pasa la cuenta a quienes ejercen en la actualidad cargos de poder en la institución responsable del asesinato de su padre y es capaz de liderar el ministerio a cargo de esta institución, sin mayores conflictos. Por otro lado, logra convencer a numerosos ex dirigentes estudiantiles, quienes han criticado duramente su gobierno en materia educacional, a que se saquen una foto con ella. Sólo le faltó que se tomaran las manos y las levantaran, recordando la foto que selló el acuerdo en educación alcanzado en su gobierno, ampliamente calificado como una burla ante lo demandado.

Teniendo similitudes, estas dos fotos le plantean desafíos excepcionalmente distintos. La primera, sólo le exigía mantener una correcta coherencia con sus juicios sobre el pasado y cómo ella se hacía cargo de sus juicios de responsabilidad hacia las personas y las instituciones involucradas en el asesinato de su padre. Cuando se sacó la foto, parece ser que esto ya lo tenía resuelto y, siendo ella la víctima, eso bastaba para que el futuro no la sorprendiera. La segunda foto, le plantea algo muy distinto.

Hemos escuchado a varios dirigentes estudiantiles, algunos presentes en la segunda foto, sostener que el acuerdo alcanzado en el gobierno de Bachelet no aportó en la mejora de la educación, en el sentido que se demanda. Es más, se ha criticado una y otra vez la estrategia llevada a cabo a través de la concurrida comisión, siendo que, lo sobrado en representatividad (lo que puede ser cuestionado), le faltó en decisión para lograr que se aprobaran leyes adecuadas. Ante esto, se le podrá criticar señalando que ella ya gobernó y poco se logró en su mandato. Pero, me parece legítimo que, ante esta crítica, se diga que las personas pueden cambiar y, además, que lo imposible entonces, ahora sí resulta posible; siendo la política el arte de lo posible, cuánta importancia no tiene esto (aunque, lo “posible” sea una construcción basada en un 90% de “arbitrariedad” y 10% de “realidad”).

El problema es el siguiente: si Michelle Bachelet cambió, lo debe mostrar en los hechos. Entonces, nos encontramos con dos elementos que, definitivamente, están en las antípodas de lo que ha exigido el movimiento estudiantil (quienes han realizado una lucha consecuente hasta el momento) y aprovecharon la foto, para insistir en sus demandas, desplegando carteles que decían: “Fin al lucro – Educación de calidad – Gratuita”). El primero, se trata de quienes conforman su equipo económico, los que poco y nada se diferencian de quienes la acompañaron en su primer gobierno; es más, algunos han explicitado su total desacuerdo respecto de algunas de las demandas más sensibles de los estudiantes. El segundo, es la banalidad y populismo, muy bien expresado por parte de uno de los dirigentes políticos que la acompañan, señalando que Bachelet “…es como Wikipedia, es un constructo de la ciudadanía y la ciudadanía le ha ido entregando a ella misiones y atribuyendo desafíos“. El valor de Wikipedia es innegable.

Tampoco podría discutir, el valor de escuchar a los ciudadanos y construir un programa de gobierno, atendiendo las demandas sociales. Pero, sostener que un candidato a presidente es como Wikipedia, resulta ser una “lúcida” definición del más banal de los populismos… condenado a un imposible, siendo que el arte de gobernar es lo ya señalado: el arte de lo posible y, el arte de las manifestaciones y de la calle, fue, es y será, lo que se escucha en esa famosa proclama de los ´60: seamos realistas, soñemos lo imposible. Si Bachelet es como Wikipedia, tendrá que hacerse cargo de materializar un oxímoron: ejercer el arte de lo posible, siendo representante de demandas imposibles.

A diferencia de la primera foto, en la más reciente, Bachelet no es la víctima. Y, cuando el victimario hace gestos hacia las víctimas, no debe olvidar que son las segundas, quienes tienen la última palabra. Siendo así y, como las fotos permanecen en la retina y en las conciencias, los desafíos que esta foto le plantean a Bachelet (y la perseguirán), están lejos de poder ser cumplidos, vista la conformación de su equipo y sus manifestaciones.

Se nos pide votar a los candidatos de la Nueva Mayoría para que, ahora sí, estén las condiciones dadas para reformas fundamentales al “modelo”. En la dirección tomada por Bachelet, más allá de sus fotos, ese cambio no se alcanzará. Además, mientras las elecciones estén intervenidas por recursos privados y desplegándose como ventas de retail, aún peor que el sistema binominal, las elecciones no son legítimas; los candidatos elegidos mantendrán compromisos con sus financistas, la mayoría de los cuales no están de acuerdo con el sentido y radicalidad de las demandas estudiantiles.

Bachelet-víctima realizó un gesto que, para muchos, fue un acto de grandeza y símbolo de la reconciliación (mucho se podrá decir de esto, pero eso es harina de otro costal). Bachelet-victimaria realizó un gesto temerario… difícil calificar, por ahora, los alcances y consecuencias de este acto.

Sebastián Claro

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