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Observatorio del Cinismo General

por 6 noviembre, 2013

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Cuando el Mal es denominado Bien; cuando la Inmoralidad es llamada Ética; cuando la Mentira Flagrante es descrita como Verdad Judicial; cuando el Soborno determina la "Opinión Mayoritaria"; cuando el Engaño y la Traición a los más indefensos de la sociedad son premiados con alza en los Índices de Popularidad; cuando los Delincuentes Armados son dejados libres y quienes han cumplido la misión de enfrentarlos son mandados Presos; cuando los Medios son manipulados sistemáticamente para ocultar una parte de la Verdad; cuando la Ley no se aplica y se nos dice que eso es Estado de Derecho; y cuando ante todo ello se nos pretende convencer de que vivimos una situación de normalidad democrática, quiere decir que la sociedad está enferma.

Chile es hoy una sociedad enferma. No sé si terminal, pero al menos parcialmente terminal, de una época de la vida nacional. Esto no puede seguir y no va a seguir. Muchas veces he dicho que nos ha llegado el tiempo de darnos "un balazo en el pie". Ahora no sé si irá a ser sólo en el pie.

El espectáculo que se está brindando a raíz del episodio del propuesto "Observatorio Judicial" es un síntoma de esa enfermedad terminal.

¡Un Observatorio Judicial a raíz de que los jueces de izquierda dejan a los delincuentes libres! ¿Y qué Obervatorio han propuesto ante la sucesión de inconstitucionalidades, arbitrariedades e ilegalidades flagrantes cometidas por la justicia de izquierda contra los presos (decenas) y procesados (centenares) políticos que hay en el país, los ciudadanos más débiles e indefensos de todos, porque nadie significativo intercede por ellos y sólo alguien se dirige a ellos cuando necesita sus votos, pero sólo para engañarlos, prometiéndoles lo que sabe que no va a cumplir, para, después, añadir daño al insulto, agravándoles las condiciones de su encarcelamiento ilegal?

En mi ya no corta vida nunca había visto a hombres públicos ni al país caer tan bajo. Hablo de ética. Pero de la ética de verdad, la que consiste en ser honestos, en premiar a los que lo son y no, porque en un momento dado nos conviene, hasta al más pillo de los pillos del tres al cuarto.

¡Qué risible resulta, en este país moralmente canceroso, esta idea de un "Observatorio Judicial"! Sólo porque a los delincuentes los jueces de izquierda no les hacen nada, cuando durante décadas otros jueces de izquierda, un poco mayores, se han enseñado con total impunidad, mediante la prevaricación reiterada, la arbitrariedad, la parcialidad y la mentira, para poner entre rejas a los más débiles de nuestra sociedad, los uniformados "caídos tras las líneas enemigas". Los que tuvieron la ingenuidad de acudir al llamado de los líderes políticos democráticos y de sus cónyuges que les iban a lanzar granos de maíz a sus cuarteles, para derrotar por las armas, sufriendo centenares de víctimas, a quienes iban a usar sus propias armas soviéticas y cubanas para quitarles a esos líderes y a todos los civiles sus libertades, sus bienes y sus propiedades.

¿Cuántos de los que deben sus enormes fortunas de hoy a esa salvación van a visitar a los pobres presos políticos octogenarios que viven mendigando alimentos básicos y modestas frazadas para sobrevivir en el penal, ahora más hacinado, debido a que el multimillonario que hizo su fortuna bajo el Gobierno Militar y que la ha vuelto a multiplicar por dos y media veces, según Forbes, bajo el propio suyo, decidió incrementarles el castigo por salvar a Chile, trasladándolos a una cárcel peor? (Otro buen negocio, otra "pasada" típica suya, pues dicen que le permitió ganar tres puntos en las encuestas cancerosas de la sociedad cancerosa que así premia el engaño y la traición).

Risible "Observatorio Judicial", tan "observador" que ni siquiera se ha dado cuenta, a lo largo de los años, de que los "secuestrados permanentes", según los jueces de izquierda, supuestamente mantenidos privados de libertad por los secuestradores condenados por ellos que se han suicidado o muerto, pese a esto último no reaparecen liberados por ninguna parte. ¿Sería que esos jueces en sus sentencias no estaban diciendo la verdad? ¿Sería que la Verdad Judicial era, en realidad, Mentira Judicial, y los tales secuestrados no existían y, por tanto, tampoco había tal delito ni debería haber habido tal condena? ¿Cómo a nadie se le ocurrió nunca, ni se le ocurre ahora, "observar" esas cosas tan evidentes?

"Inobservada" hasta hoy continúa una fantástica jueza de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, digna de siquiera una mirada, que en una sentencia de hace pocos años dictaminó que el mirista Woodward, fallecido certificadamente en un hospital del Puerto y enterrado en el respectivo cementerio, también documentadamente, ¡permanecía secuestrado en recintos de la Armada! Lo dijo por escrito y tengo copia de su sentencia. ¿Cómo es que a nadie se le ocurrió, no digo "observar", sino dar apenas una mirada para ver semejantes prevaricaciones?

En estos días debe estar llegando a librerías una obra de gran peso, "Procesos sobre Violaciones a los Derechos Humanos: inconstitucionalidades, arbitrariedades, ilegalidades", del abogado Adolfo Paul Latorre. Medio millar de páginas acerca de los desvaríos de una mal llamada "justicia" que ha atropellado todos los derechos de los chilenos más indefensos de todos. Pues estoy cierto de que no hay ningún otro grupo en nuestra sociedad más desamparado, ninguno que no se alce, proteste ni encuentre defensa cuando se le priva del más elemental derecho ciudadano, que es el de que se le apliquen las leyes.

Aquí todos nos hemos "hecho los lesos" con las tropelías jurídicas cometidas contra los militares (r). Yo sólo he levantado la voz con porfía, pero tal vez debiendo haberme jugado mucho más. Otros han aportado un trabajo jurídico notable, como el jurista Adolfo Paul y su "Yo Acuso" de quinientas páginas. En la Francia finisecular de Emile Zola su "J'Accusse" fue capaz de cambiar el estado de cosas. Es que allá y entonces había una fibra moral sana en la sociedad, que hoy acá ya no existe. ¿Qué han dicho las Fuerzas Armadas frente al escándalo de la prevaricación contra sus camaradas? ¡Nada! Si algún militar activo ha levantado la voz ha sido para aportar un clavo adicional a esa crucifixión judicial. ¿Qué ha dicho el Colegio de Abogados al respecto? ¡Nada! Mi difunto amigo Álvaro Bardón me decía que los abogados debíamos ir a romper nuestros carnets ante los Tribunales. ¡Qué iluso era! ¡Como si a los jueces izquierdistas caraduras, capaces de limpiarse con todas las leyes, la Constitución y la Verdad, que ni siquiera cumplían con tomarles la declaración indagatoria a los reos injustamente condenados, les fuera a importar algo que rompiéramos nuestros carnets en el frontis de los Tribunales! Mucho más, para el caso, les importaba que el MIR o el FPMR les pusieran una bomba en sus departamentos, como lo hicieron cuando alguna vez cumplieron su rol judicial y aplicaron la Ley de Amnistía. Una funa comunista es mucho más efectiva que la rotura del carnet de un abogado legalista.

¡Observatorio Judicial! ¡No me embromen, por favor! Como solían decir las actas de sesiones del antiguo Senado, cuando algún padre conscripto ponía en evidencia algún absurdo extremo de la conducta parlamentaria o gubernamental: "RISAS EN TRIBUNAS Y GALERÍAS".

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