domingo, 21 de octubre de 2018 Actualizado a las 16:57

Autor Imagen

Protección de datos: captura de datos de niños en clínicas de Chile

por 13 enero, 2014

En las clínicas yo no vi que le preguntaran a los padres nada, por lo que la conclusión es evidente: los centros de salud, en concomitancia con las isapres y, desde luego la empresa i-Med, son partícipes de una actividad económica ilícita como es la captura de datos de menores de edad a través de contratos que constan en ese plástico sobre el que apoyamos el dedo y que se firman con la huella dactilar.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

El asunto es simple, lo he visto en la Clínica Santa María y en la Clínica Las Condes, y no tengo razones para creer que no se repite en otras instituciones que utilizan el sistema i-Med de verificación de identidad: se hace enrolar a niños mayores de 6 años en el sistema (“ponga el dedito aquí”) y automáticamente con ello celebran un contrato por el cual una empresa se apropia ilícitamente de los datos personales de nuestros hijos.

Lo explico con más detalle: Como el lector sabe, desde hace algún tiempo los centros de salud ya no venden “bonos de atención de salud” de la forma tradicional, sino que las isapres, de un día para otro, decidieron que bastaba poner el dedo en un lector de huellas dactilares y pagar el precio, sin necesidad de acreditar identidad de otra forma.

Cuando instalaron el sistema no se molestaron en advertirnos del negocio subyacente: la isapre quería un sistema de verificación de identidad de los cotizantes y les importaba un soberano carajo lo que pasara con nuestros datos después de ello. Por supuesto que nos daban opciones: vaya usted a la calle del quinto pino, segundo subterráneo, haga fila hasta que nos dé puntada y ahí, si quiere, compre el bono sin necesidad de entregarnos su huella dactilar.

Entonces, a cambio de un trámite abreviado, hemos sido llevados a entregar nuestros más importantes datos personales, como son los biométricos y de identidad, a empresas que no tienen nada que ver con el servicio sanitario que creíamos que nos estaban prestando: i-Med no se dedica a la medicina, sino al lucrativo negocio del tratamiento de los datos personales ajenos.

No me cansaré de repetir que todos tenemos el derecho a la protección de nuestros datos personales y que este derecho es básico y fundamental para el funcionamiento de una sociedad democrática: quienes llegan a conocer nuestros datos personales están en posición de tomar decisiones arbitrarias a nuestro respecto y, de un día para otro, sin saber por qué ni de dónde vino el golpe, nos podemos quedar sin empleo, te rechazan en los trabajos, te suben el precio de los planes de salud, no admiten a tus hijos en los colegios, y un largo etcétera de sinsabores que tienen la misma fuente: alguien cree saber algo de ti y, arbitrariamente, toma una decisión a tu respecto.

De hecho, la falta de un adecuado nivel de protección de datos, que es el triste caso de Chile por desidia de los sucesivos Gobiernos, repercute en que se pueden vulnerar todos nuestros derechos constitucionales y legales sin que podamos saber de dónde vino el golpe, quién tiene datos de ti y cuáles son estos. Y ni hablar de corregirlos, suprimirlos o siquiera conocerlos.

Ahora, vamos a la perversión jurídica máxima señalado al inicio de esta columna: cuando las Clínicas/Isapres (porque ya son lo mismo, ¿verdad?) le dicen a un niño que “ponga el dedito”, lo que están haciendo es inducir a una persona que no tienen voluntad (legalmente hablando) a firmar un contrato, y en virtud de ese contrato jurídicamente imposible es que ese niño le cede gratuitamente los datos de su nombre, fecha de nacimiento, género y RUT a la empresa i-Med, para que ella haga con estos lo que le plazca, salvo transferirlos (porque ese no es su negocio).

Es decir, los niños y los datos que les conciernen, protegidos teóricamente por las leyes chilenas y por las convenciones internacionales por constituir el tesoro más preciado de la humanidad, son explotados comercialmente dentro de procesos de verificación de identidad y servicios conexos.

Seamos claros: el tratamiento de datos personales no es ilegal, sino que la libre circulación de los mismos es una de las bases del desarrollo económico, político y social de una Sociedad en Red, pero para realizar operaciones de tratamiento de datos necesitas o el consentimiento expreso de las personas o que la ley lo autorice. No hay más.

Los niños no tienen voluntad y no pueden celebrar contratos. En las clínicas yo no vi que le preguntaran a los padres nada, por lo que la conclusión es evidente: los centros de salud, en concomitancia con las isapres y, desde luego la empresa i-Med, son partícipes de una actividad económica ilícita como es la captura de datos de menores de edad a través de contratos que constan en ese plástico sobre el que apoyamos el dedo y que se firman con la huella dactilar.

Y ya es hora que, como país, pongamos punto final a esta situación de abuso.

 

*Publicado en El Quinto Poder

Ver el posteo original

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV