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Cómo regionalizar Chile

por 4 marzo 2014

Se debe avanzar hacia la regionalización de los tributos para una reforma tributaria que se preocupe de que las empresas paguen impuestos en el lugar donde tienen sus faenas productivas, además de reformar la ley de rentas municipales, que permite la tremenda injusticia de grandes empresas como el retail y las papeleras que pagan una miseria en impuestos municipales.

Un tema en el cual hubo acuerdo transversal durante la campaña en todas las candidaturas fue la necesidad de regionalizar y descentralizar a Chile. Pareció que al tema le había llegado su momento histórico, tal como ocurrió en su oportunidad con los Derechos Humanos o el medio ambiente. Quedó, en definitiva, como un tema país.

La Presidenta electa habló de su importancia, y quedó como compromiso en el programa. Es decir, el denominador común de su gobierno y el elemento al cual debieran sujetarse todos quienes componen la Nueva Mayoría, lo que quedó reafirmado en la reunión que sostuvo con los intendentes que nombró.

La pregunta ahora es ¿cómo se hace?, y al respecto sugiero lo siguiente:

1)    Hay una necesidad de avanzar en la descentralización, ya que difícilmente se llegará al desarrollo si es que no existe mayor igualdad territorial.

2)    La Regionalización es algo que se presenta mejor que otras alternativas, pues en Chile no existe tradición federal, y además nadie pretende que no se mantenga la unidad del Estado. A lo que hay que agregar que no existe país desarrollado en el mundo que al mismo tiempo no tenga un grado importante de descentralización y poder local, independientemente de su sistema político o de sus rasgos culturales.

3)    En el Programa se propone una Comisión para abordar la temática. ¿Cómo evitar entonces los malos resultados asociados a este instrumento? Creo que de una sola manera: no constituir una comisión gigantesca que trata de tener a todos los sectores incorporados y hacer, por lo tanto, lo que no corresponde; es decir, reemplazar al Congreso en sus prerrogativas. También se busca un consenso ficticio que al final nadie siente que lo representa. Creo que hay que imitar los buenos resultados de las comisiones reales en países como Inglaterra, convocando a un grupo relativamente pequeño de especialistas que hagan una propuesta técnica a ser asumida por el mundo político, para que las definiciones se hagan en la instancia correspondiente, es decir, que sean tomadas por los representes electos, tal como corresponde en una democracia, pero proponiendo plazos y las reformas necesarias.

4)    La  regionalización debe ser un producto relacionado con lo que Chile es y no una imitación de otras realidades, tales como las autonomías españolas. Sería, en todo caso, un cambio de carácter histórico y revolucionario, toda vez que Chile ha tenido regímenes políticos muy diversos y gobiernos de centro, izquierda y derecha, pero cuyo denominador común ha sido el centralismo. En otras palabras, nuestra Patria ha tenido muchos tipos diversos de sistemas políticos y económicos, pero nunca ha sido un país verdaderamente descentralizado, característica que antecede a la independencia, ya que proviene del imperio español.

5)    Hoy existe el suficiente apoyo para proponer este cambio con rapidez, y con toda seguridad se pueden alcanzar acuerdos más rápidos y con menor oposición que otros que se han propuesto. Para evitar un nuevo Transantiago, tiene que ser un cambio gradual, para que sea eficiente, efectivo y mejore la calidad de vida de los chilenos. Además, para legitimarlo debe ser plebiscitado, abriendo el camino a algo de lo que hoy carecemos, que definiciones de fondo del país sean aprobadas o rechazadas por el soberano mismo, es decir, el pueblo, abriendo así una vía para otras necesarias modificaciones constitucionales.

Se debe avanzar hacia la regionalización de los tributos para una reforma tributaria que se preocupe de que las empresas paguen impuestos en el lugar donde tienen sus faenas productivas, además de reformar la ley de rentas municipales, que permite la tremenda injusticia de grandes empresas como el retail y las papeleras que pagan una miseria en impuestos municipales.

6)    Un Estado regionalizado trae consigo un nuevo tipo de Estado en Chile, una cuarta etapa del país, después del Estado como constructor de la nación (Constitución del 33), el Estado de compromiso (Constitución del 25), y el todavía vigente Estado subsidiario (Constitución del 80 y sus reformas posteriores).

7)    ¿Qué significa concretamente un Estado regionalizado?

A) Trae consigo, por delegación del Congreso Nacional, una Asamblea Legislativa de rango constitucional que a nivel regional se pronuncie sobre temas como salud, medio ambiente y educación, y donde su máxima autoridad electa represente poder. A nivel más local, se crean Asambleas Provinciales, para evitar que las ciudades más grandes de cada región les hagan a las más pequeñas lo que Santiago les hace hoy a ellas, y para evitar que la regionalización en vez de descentralizar produzca una especie de confederación de 10 o 12 grandes ciudades.

B) También genera la transformación de las municipalidades en verdaderos gobiernos locales en reemplazo de lo que hoy existe: meras administraciones sin recursos ni atribuciones suficientes.

C) De la mayor importancia, el proceso debe generar frecuentes plebiscitos regionales y locales, donde temas como el mall de Castro, el de Valparaíso en el Muelle Barón o el gasto en el monumento a las víctimas del 27F sean decididos por quienes allí viven, tal como ocurre en países desarrollados, sin otra consecuencia que incentivar una mayor participación democrática y electoral.

D) Trae consigo también una nueva forma de mirar al país, donde previo a presentar un gran proyecto al Estado y a bancos nacionales, las empresas deberán obtener ANTES el visto bueno de la comunidad donde se sitúen, compensando a estas, lo que evita la actual judicialización de problemas que en sí no son jurídicos.

E) Se debe avanzar hacia la regionalización de los tributos para una reforma tributaria que se preocupe de que las empresas paguen impuestos en el lugar donde tienen sus faenas productivas, además de reformar la ley de rentas municipales, que permite la tremenda injusticia de grandes empresas como el retail y las papeleras que pagan una miseria en impuestos municipales, creando en cambio externalidades que deben ser financiadas por la comunidad. También se podría avanzar en el camino de que parte de las utilidades que se generan en cada región le sean devueltas a la comunidad, además de compartir el IVA con la administración central, y que el porcentaje correspondiente a la inversión publicitaria quede en la prensa local, para fortalecerla.

F) El número de municipalidades y regiones debe ser redefinido, pudiendo ser más o menos, pero lo importante radica en que sean equivalentes en tamaño y recursos, para aumentar la igualdad. Lo anterior significa la probable subdivisión de la Región Metropolitana, y también su salvación, ya que el crecimiento actual de Santiago, simplemente, no es sustentable.

G) También debe incluirse un sistema de compensaciones entre las regiones, para evitar desigualdades generadas por la naturaleza (minería), lo que significa que aquellas que sólo reciben beneficios (ej., Electricidad) retribuyan a aquellas que reciben las externalidades negativas (medio ambiente).

H) Un efecto positivo es que la regionalización permitiría una profundización de la democracia, ya que asambleas locales y un nuevo rol para las municipalidades les daría poder y recursos, lo que también implica la incorporación de muchos líderes conocidos por sus comunidades a la vida pública a través del país, con el agregado de que ello conlleva responsabilidades, pues estos gobiernos locales también pueden quebrar si no se manejan adecuadamente.

I) La Regionalización también permite una mayor dignidad y poder para los pueblos originarios, toda vez que no sólo Chile es diverso (los problemas del sur son distintos a los del norte), sino también lo son ellos entre sí, ya que eso ocurre en lo cultural entre mapuches, rapa nui y quechuas, a modo de ejemplo, lo que se evidencia en el escaso número de matrimonios interétnicos en nuestro país. Así, además de abordar el tema a  nivel nacional, a nivel de asambleas regionales y provinciales, sus números van a permitir que, donde viven, sus tradiciones adquieran la prominencia, igualdad y dignidad de las que han sido privados.

El Estado centralista que prestó muchos servicios al país, sobre todo, en el Siglo XlX, hoy es un anacronismo histórico. Por cierto que no podemos pasar a convertirnos en un país federal y continuaríamos siendo unitarios, pero en condiciones de igualdad entre las regiones y despojados de un centralismo que ahoga, lo que permitiría encontrar a nivel regional una mejor solución para los fracasos de la municipalización en salud y educación, a través de corporaciones regionales de derecho público, en vez de regresar a aquellas épocas donde el Ministerio respectivo decidía en la capital la designación de profesores y médicos a través de todo el país, o se necesitaba esa autorización para reparar una escuela o un hospital.

Como el cambio es de enorme envergadura, se necesita un gran apoyo y un pacto lo más amplio posible. Por sobre todo, le daría al país un horizonte de desarrollo y progreso del cual se ha carecido durante demasiado tiempo; ante todo, si el proceso es, tal como se sugiere, gradual, pero con un calendario definido y apoyado por reformas constitucionales que partan por un plebiscito nacional acerca de la regionalización del país.

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