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Educación: una reforma que patinará en el Congreso

por 5 julio, 2014

Los cambios son necesarios, las sociedades evolucionan y se necesita emparejar la cancha para todos. Pero los cambios hay que hacerlos bien. Y es que centralizar la educación municipal en una subsecretaría, no definir los conceptos claves de la discusión, olvidarse de la importancia del desarrollo del estatuto docente y preocuparse de invertir más en compras de establecimiento que en recursos humanos y modernización, sólo terminará creando una reforma que "patinará" en el Congreso y destruirá lo poco y nada que se ha avanzado en educación.

La participación de Chile en el Mundial fue un recreo en medio de la vorágine de las reformas del actual gobierno. Ahora demos vuelta la página y concentrémonos en discutir los temas que definirán el futuro de nuestra sociedad las próximas décadas. 

Uno de los más candentes hoy es la reforma educacional. De ella poco y nada se sabe, pese al bombardeo de información. Basta ver cómo la preocupación se ha instalado en las reuniones de colegio, donde padres y apoderados están desorientados, sin saber cuánto tendrán que pagar de mensualidad el año entrante o si tendrán que sacar a sus hijos de la escuela porque se transformará en particular.

A toda la confusión ha contribuido el ministro de Educación, con sus frases para el bronce, y la errática política comunicacional del gobierno, cuestionada incluso al interior de sus propias huestes. Eyzaguirre ha tenido frases desafortunadas y confusas. Pretender “bajar de los patines” a la educación particular subvencionada para mejorar la educación pública es a todas luces un error garrafal. Con esta medida, el programa de la Nueva Mayoría apunta más a nivelar hacia abajo que a emparejar la cancha para todos los niños y jóvenes.

Los cambios son necesarios, las sociedades evolucionan y se necesita emparejar la cancha para todos. Pero los cambios hay que hacerlos bien. Y es que centralizar la educación municipal en una Subsecretaría, no definir los conceptos claves de la discusión, olvidarse de la importancia del desarrollo del estatuto docente y preocuparse de invertir más en compras de establecimiento que en recursos humanos y modernización, sólo terminará creando una reforma que "patinará" en el Congreso y destruirá lo poco y nada que se ha avanzado en educación.

Al enredo se suma la definición real de lucro que maneja el conglomerado de gobierno, que presenta diferencias entre sus propios partidos. La educación no es un gran negociado como nos quieren hacer creer, sólo un dato: de los 5.963 sostenedores de colegios particulares subvencionados, hay 3.860 que tienen un sólo establecimiento, con costos fijos que cubrir, desde el pago de profesores, inversiones, etc. ¿Eso es lucro desmesurado?

Los populismos y las frases para sacar una portada en el diario hay que dejarlos a un lado y enfrentar la discusión con conceptos claros y transparentes sobre qué pasará con la calidad, eso es lo que espera la ciudadanía. La gente no quiere que el Estado se transforme en una inmobiliaria y se gaste más de 400 millones de dólares en la compra de establecimientos de privados, lo lógico es invertir en mejorar la infraestructura existente y flexibilizar la malla curricular.

Si buscamos calidad debemos invertir en profesores efectivos y que estén conformes con el ambiente laboral, ahí se debe gastar el presupuesto, para motivar a los buenos estudiantes a seguir esta carrera. Pero no podemos incentivar a las nuevas generaciones si hoy el campo profesional es tan poco valorado y mal pagado. En ese sentido, debemos mejorar los salarios y ofrecer alternativas concretas a los actuales profesores que no tienen opción de jubilación por lo bajas que son sus pensiones.

Por otra parte, se deben revisar los estatutos legales que tienen amarrados de manos a los municipios para manejar directamente las contrataciones de docentes. No es posible que haya un aumento en las contrataciones y una disminución en las matrículas públicas. Algo está funcionando mal y muy mal a nivel de gestión. Tampoco es tolerable que los municipios solventen la educación comunal, cuando es el Estado el que debe contribuir con un financiamiento coherente. Si el gobierno no es capaz de entregar los $160 mil que se necesitan por alumno para una educación completa –pretende dar $60 mil y hasta $90 mil en casos especiales– no tiene mayor sentido eliminar el financiamiento compartido. Con el populismo y las frases rimbombantes sólo se conseguirá “bajar de los patines” a miles de alumnos que sueñan con llegar a ser profesionales. 

Los cambios son necesarios, las sociedades evolucionan y se necesita emparejar la cancha para todos. Pero los cambios hay que hacerlos bien. Y es que centralizar la educación municipal en una subsecretaría, no definir los conceptos claves de la discusión, olvidarse de la importancia del desarrollo del estatuto docente y preocuparse de invertir más en compras de establecimiento que en recursos humanos y modernización, sólo terminará creando una reforma que "patinará" en el Congreso y destruirá lo poco y nada que se ha avanzado en educación.  

 

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