Sábado, 23 de septiembre de 2017 Actualizado a las 09:27

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Después de las primarias: tres derechas, dos izquierdas y desafíos al centro

Después de las primarias: tres derechas, dos izquierdas y desafíos al centro
Si Piñera no puede sumar todos los votos del sector para una eventual segunda vuelta, tampoco Guillier puede hacer similar ejercicio con los del FA, pues choca con la estrategia de llegar a ser una alternativa de izquierda.

1.-  Las primarias, un recurso empleado por los partidos en Estados Unidos desde comienzo siglo XX, tienen efectos políticos que van más allá de los objetivos planteados por quienes las importaron a Chile, concretados en un proyecto de ley del Gobierno de Sebastián Piñera y aprobado en el 2012 (ley 20.640). Este tiene el objetivo de legitimar la selección de los candidatos presidenciales fuera de los órganos de los partidos y reducir el número de candidaturas presidenciales en aquellos conglomerados que acuerden someterse a ese mecanismo.

Sin embargo, sus consecuencias son más complejas. El candidato ganador, dependiendo de la intensidad de la competencia electoral y del resultado, puede quedar debilitado de cara a la elección en primera vuelta. Fue lo que le ocurrió a Ricardo Lagos en 1999, elegido en una primaria con el 75% sobre el candidato del PDC, Andrés Zaldívar. Lagos  se impuso por escasos 30.141 votos al candidato de la derecha, Joaquín Lavín, alcalde de Las Condes. Y el (o los) derrotado puede ganar en conocimiento y apoyo electoral, que refuerza sus aspiraciones políticas de mediano y largo plazo.

2.- Como es bien sabido, en las primarias del 2017 votaron 1.811.411 personas, 1.417.637 por la lista de Chile Vamos y 327.613 por la del Frente Amplio (FA). Hubo 66.161 nulos y blancos. Esta participación superó todas las expectativas y es una señal positiva, considerando que venía cayendo en forma sostenida desde hace muchos años.

En las de Chile Vamos se impuso el ex Presidente Piñera, recibiendo 827.347 votos, un 58,36%. Se impuso al senador Manuel José Ossandón, consiguió un importante número de votos, 372.011, el 26,24%, y a Felipe Kast (Evópoli), que totalizó 218.279 sufragios, un 15,40%. La votación de Piñera fue levemente superior  a la obtenida por Andrés Allamand y Pablo Longueira en la primaria del sector el 2013: 808.002 votos. Esta semejanza también se da a nivel comunal. Por ejemplo, Piñera obtuvo 53 mil votos en Las Condes, y Allamand y Longueira, 56 mil; en Providencia fueron 21.311 y 21.979, respectivamente, y en Concepción 13.192 y 14.623. El ex Mandatario apeló al voto duro de derecha, contó con amplios recursos económicos,  recibió el apoyo de parlamentarios y dirigentes territoriales de RN y la UDI y tuvo una amplia cobertura de prensa, que no poseyeron sus competidores.

3.- Chile Vamos aumentó su votación en comparación con la primaria del 2013 (algo más de 600 mil votos). Es un aumento de dulce y agraz, porque aquel resultado se obtuvo en un pésimo momento de la derecha, al final del Gobierno de Piñera, que tenía una bajísima popularidad, que llevaría a su aplastante derrota con Evelyn Matthei, nominada a último momento después de la sorpresiva renuncia de Longueira, el candidato elegido por la primaria del sector. En la primera vuelta, Matthei obtuvo 1.647.490 votos, apenas el 25%, mientras Michelle Bachelet alcanzó 3.073.570 votos, un 46,7%. En la segunda vuelta, Matthei alcanzó 2.111.830 votos, un 37,8%, mientras que Bachelet recibió 3.470.055 votos, que representaban el 62,2%.

Por otro lado, la votación de los otros candidatos es heterogénea. La votación de Kast fue inferior en 60 mil votos a la obtenida por Andrés Velasco en la primaria del 2013, pero la correlación a nivel comunal entre ambas votaciones es alta, quedando la incógnita de cuántos de esos votos son sumables a Piñera. Kast concentra su votación en la RM (50%), especialmente en comunas acomodadas, Las Condes (17.460 votos) y Providencia (8.040 votos). También obtuvo buen resultado en Viña del Mar (7.558 votos). Esas tres comunas representan un 15,1% de su votación.

Si Chile Vamos vio ampliada su votación, ello no significa que Piñera cuente con los votos de Ossandón y Kast, y enfrentará, de cara a la primera vuelta, un nuevo escenario, con “tres derechas”.

Ossandón, por otro lado, tiene un electorado distinto. El senador tuvo mayor respaldo en la Región Metropolitana (58% de su votación) y las tres comunas con mayor votación fueron Puente Alto (54.417), La Florida (18.054) y Maipú (12.337). También le fue muy bien en otros lugares del país (26,2% en la Región de Arica). Ossandón hizo una campaña con discurso muy crítico del ex Presidente, con énfasis en una condena a la intervención del dinero y la política, que apela al electorado centrista, y se extiende incluso a la centroizquierda, al cuestionar las desigualdades económicas. Tampoco es posible sumar la totalidad de sus votos a Piñera.

La votación obtenida por Ossandón reforzará su decisión de continuar como un candidato presidencial fuera de los partidos de derecha, captando votos desencantados del actual Gobierno y de la NM, enfrentando a una derecha dominada por la UDI y a Evópoli, que llegará a un acuerdo con Ciudadanos, bajo el liderazgo de Andrés Velasco, de cara a las elecciones del 2021, apostando a un eventual Gobierno de Piñera que enfrentará más protestas sociales que en su primera administración.

En síntesis, si Chile Vamos vio ampliada su votación, ello no significa que Piñera cuente con los votos de Ossandón y Kast, y enfrentará, de cara a la primera vuelta, un nuevo escenario, con “tres derechas”.

4.- En la primaria del FA votaron 327.613 personas, recibiendo Beatriz Sánchez 221.248 votos (67,6%) y Alberto  Mayol, 106.265 (32,4%). La votación del FA no puede subestimarse, porque supera ampliamente la alcanzada por los candidatos de los distintos partidos del conglomerado en las elecciones municipales del 2016, aproximadamente 270.000 votos. El entusiasmo de algunos de los voceros del FA los llevó a cometer el error de plantearse metas muy superiores, lo cual abortó la posibilidad de celebrar el resultado.

Es difícil medir esta votación con anteriores elecciones, porque es un conglomerado de reciente creación. Se pueden considerar los votos del FA obtenidos en las comunas en las cuales tiene una presencia más larga, como las de los diputados Gabriel Boric (Punta Arenas), Giorgio Jackson (Santiago) y el alcalde Jorge Sharp (Valparaíso):

-Punta Arenas: 2.465 votos (en parlamentarias de 2013 votaron 47 mil)

-Santiago: 12.302 votos (2013, diputados, votaron 121 mil)

-Valparaíso: 10.729 votos (en las municipales de 2013 Sharp obtuvo 45.035)

La capacidad de movilización de Boric y Jackson en sus distritos fue baja y fue significativa la de Sharp. Sin embargo, los dos primeros se desplegaron a lo largo del país, para apoyar a Sánchez, descuidando sus distritos. Esto demuestra, además, que el FA no es un movimiento personalizado en estas tres figuras, porque esas comunas reúnen 10% de los votos recibidos.

5.- Más allá del resultado electoral, el FA se benefició de las primarias, pues tuvo la oportunidad de organizarse a lo largo del país, que le proporciona importantes recursos en su estrategia de convertirse en un nuevo referente de la izquierda y competir con los partidos del sector, especialmente el PS. Esa perspectiva es posible porque se ha dejado un espacio en la izquierda que la actual directiva no está ocupando.

En consecuencia, si Piñera no puede sumar todos los votos del sector para una eventual segunda vuelta, tampoco Guillier puede hacer similar ejercicio con los del FA, pues choca con la estrategia de llegar a ser una alternativa de izquierda.

Ello también tiene consecuencias en las elecciones parlamentarias, en que esa competencia puede complicar a los candidatos del PS-PPD-PC-PRSD, por ejemplo, en la de senadores de la V región.

6.- La campaña ha mostrado la emergencia de tres derechas, la que encabeza el ex Presidente Piñera, bajo el liderazgo de la UDI, con Andrés Chadwick como su principal dirigente; la que representa Ossandón, que apela al centro y hasta la centroizquierda; y una derecha más liberal, encabezada por F. Kast.

Sin embargo, el FA tiene importantes limitaciones programáticas, porque no las ha exhibido y no ha dado a conocer un paradigma de ideas que oriente la formulación de aquellas, para que dé contenido a su discurso de movilizar a votantes desencantados de la izquierda tradicional. Tampoco la izquierda del PS tiene una propuesta programática novedosa, pues no es novedoso el catálogo de derechos sociales e ignora las complejas exigencias institucionales para hacerlos realidad, como ha quedado de manifiesto en el actual Gobierno con la reforma a la Educación.

Tampoco tiene una figura que pueda actuar como un líder nacional que empuje su crecimiento. Beatriz Sánchez fue nominada candidata para suplir ese vacío. Su inexperiencia política quedó de manifiesto en la breve campaña de las primarias, que puede convertirse en un factor de inseguridad para el bloque en la larga campaña presidencial y hace difícil que sea la líder del futuro partido. El FA no es Podemos de España.

7.- ¿Qué pasa con el centro político? Este nuevo escenario político plantea importantes desafíos al PDC y a la candidatura de la senadora Carolina Goic, que enfrenta una nueva competencia en el centro, que es el espacio natural de crecimiento, que la DC ha descuidado desde hace muchos años, acentuado esto en los últimos años por estar en la NM. Hasta ahora, el PDC enfrentó a una derecha ubicada más al extremo de la escala política, pero ese escenario terminó. Además, debe asumir las consecuencias del fin del binominal y la adopción del proporcional, que le obliga a diferenciarse de la candidatura del senador Guillier y de los partidos de izquierda que lo apoyan y de esta nueva derecha. Debiera hacerlo con un nuevo discurso, atractivo a sus votantes históricos y a los centristas desencantados, para evitar que los conserven Ossandón y Kast. Apelando al votante centrista, el PDC puede asumir un papel de vanguardia en el sistema político, que convoque a innovarlo, como lo planteó Jaime Castillo Velasco en el pasado.

Ese discurso programático debe asumir las limitaciones del sistema político, con la crisis de representación, agravada con los escándalos de financiamiento ilegal de partidos. En el plano económico, debe asumir las sombras y carencias, proponiendo cambios institucionales y no limitarse a formular una batería de políticas que acentúan las continuidades de las debilidades y problemas del sistema económico. Esa definición no es fácil, porque no hay acuerdo en la evaluación del actual sistema económico. Algunos no quieren considerar las consecuencias negativas de la alta concentración económica, otros no cuestionan la dependencia de los recursos naturales y un tercer sector enfatiza otro modelo productivo, con preponderancia en la mediana y la pequeña empresas.  Una posición de consenso puede desarrollarse en torno a la economía social de mercado, inspirada en la experiencia de Alemania, que constituye otro sistema económico, que pone énfasis en la competencia y el combate a los monopolios, el Estado regulador y los derechos de los trabajadores. El actual es un sistema de mercado a secas, sin adjetivo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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