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Empoderamiento económico femenino para terminar con los abusos

por 11 julio, 2018

Empoderamiento económico femenino para terminar con los abusos
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La palabras asimetrías y abusos, al parecer van juntas y en las últimas semanas hemos visto cómo el tema de los derechos de las mujeres a vivir en libertad y en igualdad de oportunidades se ha tomado la prensa y la agenda política. Para algunos, las tomas y marchas feministas a ratos boicotean el objetivo cuando se radicalizan y penalizar los piropos parece un despropósito, pero el objetivo se logró: no hay vuelta atrás.

Dado que la asimetría aumenta cuando existe una dependencia económica, ya no basta con sólo avanzar hacia la igualdad desde la provocación de una toma, el poder de crear leyes y entidades que fiscalicen, hoy también necesitamos generar herramientas de empoderamiento económico.

En este último punto estamos muy rezagados. Nuestra participación en el mercado laboral alcanza el 47%, dado que es la mujer en su mayoría es quien queda al cuidado de niños, enfermos o adultos mayores en el hogar; ganan un 25% menos que los hombres, por lo que su capacidad de ahorro es menor y todavía su sueldo es considerado como complemento al presupuesto familiar. Además, el 64% de los “Ninis”, quienes no trabajan ni estudian, de nuestro país son mujeres.

Hablamos de emprender con calidad: con alto nivel de profesionalización, dando empleo con sueldos acordes al mercado y por tanto, generando más valor social e impacto económico para sus familias, entorno y el país.

Como consecuencia nos enfrentamos a grandes brechas como una mayor aversión al riesgo por falta de conocimientos y herramientas; bajo acceso a redes de contacto y cadenas de valor; desconexión y desinformación, invisibilidad y desigualdad frente al financiamiento.

Para impulsar el avance de las mujeres y terminar con las asimetrías, debemos trabajar en su empoderamiento económico a través de darles las oportunidades para que puedan capacitarse e incluirse en la fuerza laboral o apoyarlas para que puedan tomar el camino de emprender, pero emprender con calidad: con alto nivel de profesionalización, dando empleo con sueldos acordes al mercado y por tanto, generando más valor social e impacto económico para sus familias, entorno y el país.

Ese empoderamiento económico debe partir en el colegio, con clases de finanzas y educación financiera por ejemplo; en los estudios superiores con herramientas o cursos de manejo de proyectos; promoviendo la inserción laboral; la educación temprana de habilidades digitales en las niñas; con el fomento de uso de plataformas de redes; con una política general de visibilizar más historias de mujeres que se han desarrollado. Más emprendedoras, no sólo significa menos asimetría y por tanto menos violencia de género; más paridad, sino también desarrollo país; porque cuando las mujeres avanzan no van solas, lo hacen con un entorno.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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