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En el intertanto Piñera trata

Renovación Nacional espera en vilo resolución del Tribunal Supremo

por 10 junio, 2003

El senador Sergio Romero y Sebastián Piñera cedieron en parte sus posiciones extremas con lo que se evitó un daño mayor al partido. El parlamentario aceptó que las negociaciones con el Gobierno sigan adelante y presidente de RN admitió que sí hubo un acuerdo interno del partido para pedir a La Moneda que el aumento de cupos senatoriales se aplicara gradualmente hasta el 2013.
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Pese a que hasta el fin de semana recién pasado se especulaba que el senador Sergio Romero podría ser expulsado de Renovación Nacional debido a la confrontación entre él y el presidente de la colectividad, Sebastián Piñera, a raíz del tema de las reformas constitucionales, el timonel del partido dejó ayer en claro que eso es algo que la directiva nunca ha estudiado y precisó que por eso se le solicitó al Tribunal Supremo que se manifieste acerca de la conducta del parlamentario.



En este contexto, la comisión política de RN se realizó anoche a duras penas. Esto porque tras la seguidilla de declaraciones del presidente del partido, Sebastián Piñera, y el senador cuestionado por la directiva, Sergio Romero, un grupo de diputados presentó una carta en la que exigían que en la reunión no se tratara el tema de la presentación del parlamentario ante el Tribunal Supremo, como se había anunciado que ocurriría.



La mesa aceptó esta petición, fundamentada en la necesidad de esperar que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre la presentación que hiciera la directiva en contra de Romero y porque la comisión política no tendría atribuciones para pronunciarse sobre esta materia, según lo precisó el propio Romero.



El día trascurrió bastante agitado para la colectividad de Piñera. Al mediodía el senador Sergio Romero presentó sus descargos, señalando que la gradualidad de la propuesta, que considera transformar a trinominales siete circunscripciones binominales, fue planteada por él en virtud a "un mandato" de todos lo senadores.



A ello agregó que "jamás los senadores hemos desconocido que esta propuesta de la gradualidad es la final, sino que siempre hemos estado abiertos a nuevas iniciativas que deberán ser discutidas y acordadas si así se conviene", añadiendo que "la expresión sine qua non, que le preocupa a algunos, se refería a la integridad de la propuesta concordada y no al cierre del proceso negociador, ya que nuestra decisión es avanzar en destrabar las reformas constitucionales".



No obstante, el término sine qua non al que Romero le resta importancia es ahora el único argumento en el que se sostiene la presentación de la mesa en su contra. Entre otras cosas, porque la idea de alargar la gradualidad hasta el año 2013 surgió del senador Alberto Espina, quien la propuso sólo como elemento negociador, pero en ningún caso -según explicó el timonel del partido- se consideró imponerla en las conversaciones con el gobierno y la Concertación.



Piñera insistió que, en ese contexto, Romero no sólo puso en juego la consecución de un acuerdo en torno a las reformas constitucionales, sino que el senador puso una vez más en duda la credibilidad del partido, ya que -según recordó el dirigente- ya existe como precedente en contra del parlamentario rebelde su actuación tras el Consejo General de 1995, en Temuco, cuando luego que esta instancia acordara avanzar en materia constitucional, Romero votó en contra en el Congreso.



En este sentido, Sebastián Piñera recibió -en la reunión de la directiva- el respaldo "unánime" de los senadores, quienes representados por Carlos Cantero y José García Ruminot admitieron que en el encuentro que sostuvieron el martes 3 en el Congreso "convinieron" que quedaba a su cargo la negociación de la gradualidad, pero que ello no impedía avanzar en las conversaciones, como lo habría dejado entrever Romero en lo que respecta a la fórmula trimonimal.



Ausencias insoslayables



Aunque nadie en el partido apuesta a que las cosas lleguen tan lejos como para que pudieran desembocar en un quiebre del partido, es imposible desconocer que al menos la colectividad atraviesa una nueva crisis.



Una señal nada menor la constituye la notoria ausencia del senador Baldo Prokurica -jefe de bancada junto con Romero- en la conferencia de prensa en que la voz de sus pares fue representada por García Ruminot y Cantero, y tras la cual Prokurica admitió que la gradualidad "estaba dentro del acuerdo que se tomó" entre los senadores, por lo que a su juicio Romero siempre actuó por mandato del partido.



Mientras tanto, el rumor entre los diputados es que varios de ellos han planteado su disposición a suspender su militancia en Renovación Nacional si se persiste en sacar adelante un acuerdo que implique modificar, aunque sea en parte, el sistema binominal.



Esto, evidentemente, deja en un muy mal pie al presidente del partido para cumplir sus compromisos con el Gobierno, si es que se llega a alguno. No habiendo unanimidad para que la reforma al sistema electoral ingrese por el Senado, pues la UDI no la dará, Piñera podría quedar también sin piso en la cámara.



Acusado y acusadores a la espera



Mientras el senador Romero prepara su defensa ante el Tribunal Supremo convencido de que sus argumentos encontrarán acogida, lo mismo hace la directiva del partido, pues considera que existen todos los elementos para que el organismo sancione al parlamentario.



Sin embargo, aunque en el partido se le intenta bajar el perfil a la crisis, lo cierto es que Romero tiene un importante respaldo entre los diputados, más aún cuando varios de ellos ni siquiera están de acuerdo en la fórmula que generó la polémica e incluso plantean "fuera de cámara" que la votación de la comisión política ampliada que la acordó "esta viciada" porque cuando se trata de reformas constitucionales se debe votar dos veces.



Por otra parte, en la reunión habitual de los senadores, según trascendió, Romero logró que éstos admitieran la existencia del acuerdo respecto a que se negociara con una gradualidad hasta el 2013, pese a que algunos de ellos le señalaron que si bien era necesario negociar duro el plantear que la fórmula 2013 era sine qua non fue una exageración.



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