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Vicepresidente del Senado, Jai

"La política tiene una grave enfermedad: nuestra democracia es precaria"

por 23 marzo, 2004

Según el senador del PS es urgente cambiar el sistema binominal, pues ha llevado a que la política se base en los consensos ''como si el consensismo fuera el bien superior''. Además, asegura que a la oposición ''le cuesta votar en contra del Presidente y lo que pretende es una cosa que, en democracia, es absurda: ser consultados en todo. ¡Si ellos son oposición!''.

Convencido de que el consenso no es siempre la mejor alternativa política y que es urgente cambiar el sistema electoral para que se noten las diferencias, el recién asumido vicepresidente del Senado, Jaime Gazmuri -59 años, socialista- se ha autoimpuesto la misión de incluir en el debate nacional la importancia de fortalecer el sistema político, pues a su juicio, el que existe es precario.



Además asegura que desde su nuevo cargo no sólo vigilará que el presidente de la Cámara Alta, Hernán Larraín (UDI), cumpla su promesa de no usar su cargo como trinchera de la oposición, sino también se preocupará de que en los próximos dos años electorales, el Senado siga ejerciendo su función.



Gazmuri asegura que en el Senado, actualmente, a la oposición "le cuesta asumir su rol" y que prefiere asumir "una especie de rol protector, garante y que quiere ser consultada en todo. Así no funciona".



El vicepresidente del Senado además criticó "la cultura de la sobrenegociación y del consensismo, como si fuera el bien superior de la política. Eso crea un vicio donde es indispensable ponerse de acuerdo... ¡No! Si la vida no es así y la democracia no es así", aseguró.



Añadió que "muchas veces hemos perdido la oportunidad de ser más claros ante el país. Hay diferencias sustantivas con la derecha".



- Usted ha dicho que no es partidario de los consensos. ¿Cómo pretende lograr los acuerdos que se necesitan en el Senado?
- Lo que he dicho es que en la política necesariamente hay que buscar acuerdos. Eso significa construir políticas públicas que tengan mucho apoyo. Pero también es propio de la política la diferencia y, por lo tanto, una segunda dimensión es debatir las diferencias con rigor frente a la opinión pública y resolverlas por mayoría. Como tenemos un sistema político, sobre todo en el Senado, donde es muy difícil construir mayorías, la política en el país tiene una enfermedad que yo califico, a estas alturas, de grave. Creo que estamos en un sistema democrático muy precario, pues es muy difícil que funcione una democracia si el principio central de la democracia, que es el principio de la mayoría, no funciona.



"Si en los próximos años en Chile no generamos las condiciones para lograr un gran acuerdo político, vamos a tener un sistema muy precario. Y eso es una preocupación muy fuerte", añadió Gazmuri.



- Pero la Concertación, cuando tuvo la mayoría, no cambió el sistema...
- Con la Concertación nunca hemos podido hacerlo porque la Constitución está llena de cerrojos para su cambio. Nunca hemos tenido las mayorías necesarias. Hemos tenido la mayoría para aprobar leyes, pero nunca hemos tenido la mayoría para realizar reformas constitucionales.



"Voy a dar esta batalla hasta que se gane y cuanto antes mejor. La verdad es que Lavín decía que hay muchos sistemas, pero lo que Lavín no dice, y la derecha siempre oculta, es que éste es el único sistema electoral que está construido para dificultar la expresión de las mayorías. El sistema británico elige uno por lista, pero el que tiene más distritos gana y, por lo tanto, se constituye en mayoría sólida. Nosotros con el 52 por ciento de los votos nacionales no hemos tenido la mayoría en el Senado. Eso obliga a una sobrenegociación o que temas que son importantes se eternicen", agregó.



Gazmuri agregó que "la derecha dice que este problema no le interesa a la gente. Claro, los problemas más asfixiantes son los económicos y sociales. Pero el sistema político también es un componente central. De hecho, las crisis económicas, generalmente, se originan en crisis políticas".



A juicio de Gazmuri, "no tenemos una crisis todavía, pero si no cambiamos hay fenómenos que son preocupantes. Uno es el crédito público y lo segundo es la cantidad de ciudadanos que no se están inscribiendo para votar. Este fenómeno de la apatía política pone en riesgo la democracia. No hay un país desarrollado que no tenga un sistema democrático sano".



"Lo primero es convertir este tema en un tema de debate. Ganar más audiencia en la opinión pública. Hay que plantear esto como un gran tema de país, porque no está planteado de esa manera. Creo que este año va a ser muy difícil, pero hace cuatro años plantear un royalty a la minería era imposible, y hoy estamos discutiendo la forma de la ley", indicó.



"La Alianza y la Concertación no son iguales"



- La mayoría de las encuestas demuestran que la gente, en general, considera que no hay grandes diferencias entre la Alianza y la Concertación. ¿Eso también es culpa del sistema político?
- El tema del divorcio lo tuvimos parado 10 años. El tema del royalty, que considero indispensable, es un gran debate donde toda la derecha está en contra. Esto que estamos siempre de acuerdo, no es así. Hay diferencias. Lo que ocurre es que hay una tendencia a no considerar las diferencias y lo otro es que es muy difícil que se imponga un criterio. Eso, a mi juicio, puede ser muy paralizante para el país.



Según Gazmuri, "podemos llegar a un sistema donde no hay mayoría posible; donde asuntos graves no se resuelvan. Yo prefiero que se imponga la mayoría, pero aquí en muchos temas estamos llegando al sistema del empate, donde no hay mayorías y donde no hay democracia".



- La apatía política, que se demuestra en la no inscripción electoral, ¿no tiene que ver con la mala imagen del Senado, en el sentido de que el trabajo es lento y que muchas veces no se discuten temas contingentes?
- Tenemos que hacer un esfuerzo por hacer mejor nuestro trabajo. La mayor dificultad que tiene el Congreso es vincularse con la ciudadanía. En ese sentido, deberíamos desarrollar más iniciativas, ver si es posible modernizar nuestro trabajo. El proceso de la ley siempre tiene una cierta lentitud respecto de la rapidez de los medios. Vivimos en la sociedad de la imagen al instante. El ritmo de la sociedad en que vivimos es más acelerado que el del Parlamento y ahí hay un problema casi estructural. Sin perjuicio de ello, creo que hay que hacer un esfuerzo de comunicación sobre nuestro quehacer.



- Una cosa es que el trabajo legislativo sea más lento que las coyunturas mediáticas, pero hay proyectos que duermen años y años en el Congreso.
- Las leyes que han dormido años en el Senado son en las que hay empate y no hay acuerdo. Un ejemplo es la ley de Bosque Nativo, donde no hay acuerdos y no tenemos cómo resolverlo. Por eso digo que el tema del empate es muy complicado. Cuando hay acuerdo, claro es razonable y las cosas salen, pero si no... el Código de Aguas lleva 11 años en el Senado, porque tenemos una derecha que se resiste de una manera brutal a modificarlo; no hay acuerdo.



"Si hubiera un parlamento donde se estableciera el principio de la mayoría, ese proyecto hubiera salido hace años. Es necesario mejorar nuestro trabajo, donde todos estamos comprometidos. Pero algunos de los problemas de este sistema político no se resuelven sólo con trabajo, sino mejorando las instituciones y la constitución", añadió.



- Si no hay mayorías, ¿por qué no simplemente demuestran las diferencias rechazando la ley y explicando por qué se rechazó?
- Puede ser. Estoy de acuerdo, y ahí tenemos una discusión al interior de la Concertación y con el Gobierno, porque obviamente lo que el Ejecutivo quiere es sacar su agenda. Se ha creado lo que yo llamo una cultura de la "sobrenegociación" y del "consensismo", como si fuera el bien superior de la política. Eso crea un vicio donde es indispensable ponerse de acuerdo... ¡No! Si la vida no es así y la democracia no es así.



"Tengo la impresión de que muchas veces hemos perdido la oportunidad de ser más claros ante el país. En que hay diferencias sustantivas con la derecha, aunque perdamos una votación. Eso nos permite, por lo menos, tener una opinión pública más informada. Creo que eso puede romper también una cierta apatía de los ciudadanos, que dicen bueno, si estos señores son todos los mismos, para qué me voy a dar la molestia de inscribirme en el registro electoral -que ya es algo muy molesto- y después ir a votar, si ese voto no va a influir. Porque esa gente que no se inscribe no es que no tenga ideas o que no tenga opinión o intereses. Entonces la gente dice que no está ni ahí. Sí está ahí, porque vive en un barrio y le pasan cosas y eso es la política", aseveró.



"La oposición no quiere asumir su rol"



- Durante seis años fue Andrés Zaldívar quien tuvo que buscar los apoyos. Ahora, ¿cuál va a ser su misión como vicepresidente del Senado, teniendo en cuenta que el presidente de la Corporación es de la UDI?
- En esta misión, lo que quiero hacer es un seguimiento muy cercano a los proyectos. Tendré una relación muy cercana a los ministerios del área política, además pertenezco al grupo de los 12, que somos el área legislativa de la Concertación. En ese sentido veré los acuerdos necesarios para el Senado. En esa misma línea está el presidente Larraín, quien ha señalado que no va a usar el cargo como trinchera de la oposición. Eso habrá que verlo y probarlo en la práctica. No desconfío de las buenas intenciones de nadie, pero vamos a tener que ver cómo eso se concreta.



"Vamos a tener dos años cruciales, con mucha carga electoral. En ese sentido, también va a ser un trabajo de seguimiento en términos que soy de la idea de que un Gobierno tiene que gobernar hasta el final y no que el tema electoral domine tanto. Dos años es mucho tiempo y hay muchos temas que resolver y creo que también tengo que hacer una contribución para que el Senado siga haciendo su tarea. La idea es seguir con la agenda que corresponda. Las elecciones son muy importantes, pero no pueden absorber todas las energías", añadió.



- En las últimas semanas han existido diversas críticas de los parlamentarios a la relación del Gobierno con el Senado. De hecho, incluso se ha dicho que el Ejecutivo los usa de "buzón". ¿Cómo ve usted esta relación?
- Creo que las relaciones son buenas. No he participado nunca de la afirmación de que el senado es un buzón, porque lo que pasa es otra cosa. El Congreso tiene menos atribuciones de las que tienen los Congresos en otros países democráticos. Tenemos un sistema muy presidencialista y los Presidentes suelen utilizarlo, incluido -por cierto- el Presidente Lagos, que tiene una vocación presidencialista muy fuerte. Además, Lagos es un presidente que tiene mucha popularidad. Entonces hay un costo al "enfrentar" al Presidente y eso, para la oposición es complicado. Para nosotros no, porque estamos contentos de apoyar al Presidente y que él tenga tanta popularidad.



"A la oposición le cuesta, en asuntos duros, votar en contra del Presidente y es lo que tendrían que hacer, usar sus prerrogativas. En esa situación, pretenden una cosa que en democracia es absurdo: ser consultados en todo. ¡Si ellos son oposición!", aseveró.



- Pero la DC ha hecho las mismas críticas...
- Sí, pero es otro asunto; es distinto, es distinto. Porque la consulta para la base de apoyo es natural, pero a la oposición dónde, por qué, salvo en asuntos de Estado, que vayan más allá del gobierno. Entonces el Presidente puede consultar, pero puede no consultar y eso no significa "basurear" al senado, no. El senado no es un órgano de consulta.



"El último episodio fue el de Haití donde creo que el Presidente se equivocó en cómo dijo las cosas al país. El Presidente se equivocó al decir he resuelto enviar tropas en 48 horas. Debió haber dicho he resuelto pedir autorización al Senado para enviar en 48 horas tropas a Haití".



Según Gazmuri, cuando esto ocurrió, "les dije: si no están de acuerdo con mandar tropas a Haití, voten en contra. Eso es la democracia. Si el presidente no tiene los votos no manda las tropas. Entonces aquí nadie quiere asumir su rol. Hay una oposición a la que le cuesta asumir su rol y quiere asumir una especie de rol protector, garante y que quiere ser consultada en todo. Así no funciona".



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