Alberto Barrera, el desconocido jefe territorial del comando de Bachelet - El Mostrador

Miércoles, 22 de noviembre de 2017 Actualizado a las 04:45

Dejó mundo privado para unirse

Alberto Barrera, el desconocido jefe territorial del comando de Bachelet

por 3 abril, 2005

El Beto, como lo conocen sus amigos, es socialista hace 30 años, trabajó en la clandestinidad contra el régimen de Augusto Pinochet y fue uno de los ''cerebros'' de la operación que trajo en secreto a Clodomiro Almeyda a nuestro país. Hoy, cuando recuerda este hecho, este hombre de pocas palabras aún se emociona.

Reservado. Esa es una de las principales características de Alberto Barrera Vergara, el encargado territorial del comando de Michelle Bachelet. Cuesta sacarle palabras, no le gustan las fotos y mantiene en el más estricto secreto las características de su trabajo en la clandestinidad durante la dictadura de Pinochet.



Todos lo llaman "Beto". Desde los 14 años que es militante del PS, donde siempre se sintió cercano a la fracción más izquierdista de esa colectividad cuando ella se dividió en los años '80, la de Clodomiro Almeyda; es decir, todo un "almeja".



Con 30 años de militancia, el "Beto" sólo conocía a Michelle Bachelet por encuentros esporádicos en el partido y apenas la vio un par de veces durante su exilio en Alemania. Con la ex ministra de Defensa sólo tuvo más contacto cuando organizó el viaje de la abanderada del bloque progresista a Nueva York, ciudad donde residía hasta hace unos meses.



Cuando vino a Santiago de vacaciones, en diciembre, le pidieron que organizara el viaje de Michelle Bachelet y así lo hizo. Salió todo bien y la propia candidata lo invitó a participar en su campaña y él aceptó encantado, pese a que "ya estaba reciclado en el mundo privado". Así se transformó en el encargado territorial del comando y cambió la Quinta Avenida de Nueva York por la pequeña "casa blanca" de Michelle, en la calle Antonia Bellet, de Providencia.



Su historia
"Beto" es antofagastino, hijo de dos profesores normalistas: Alberto Barrera y Vilma Vergara. Su madre falleció hace 10 años y su padre vive en la capital de la Segunda Región, con una de sus hermanas.



Sus progenitores siempre fueron de izquierda. De hecho, su padre es comunista, pero ya no hace vida de militante y hoy se declara a favor de Michelle Bachellet. Entre sus nueve hermanos hay distintas posturas, pero hoy todos se cuadran con la abanderada del PPD-PS.



En 1975 ingresó al Partido Socialista que estaba en la clandestinidad. Como era muy joven, pasó desapercibido trabajando en la reconstrucción de la colectividad a través de enlaces y visitas a los presos.



Hubo una represión muy fuerte en Antofagasta y su amigo Hernán Burg le dio un muy buen consejo cuando logró salir de la cárcel: que se fuera de Chile porque la cosa se venía dura.



Así, a sus 17 años, decidió abandonar el país sin su consejero y amigo, quien después logró salir a Inglaterra, aunque cuando regresó ilegalmente en 1980 fue asesinado. El "Beto" partió en 1978 a Alemania, más específicamente a Francfort, donde estudió Ciencia Política y Construcción.



En su exilio conoció a Michelle Bachelet, pero nunca fueron amigos, ya que ella vivía en Alemania Oriental y la diferencia de edad entre ambos en esos años era demasiada.



El retorno del "Cloro"



Retornó a Chile a fines del 80 y ahí trabajó en la clandestinidad contra Pinochet. Salía muy temprano y volvía tarde, se reencontró con algunos amigos, aunque no todos eran ligados al socialismo. Entre ellos estaba un viejo amigo de la infancia que tenía un taller mecánico, lugar donde llevaba a "sus compañeros" sin informar al dueño del local, que al igual que él, se encontraban viviendo a escondidas. Sólo cuando volvió la democracia le contó la verdad a su amigo ya que las personas que frecuentaban el taller comenzaron a aparecer como parlamentarios o ministros.

Pero no todo fue lucha. También Barrera se enamoró de una mujer socialista de nombre Ana, con quien tuvo dos hijos, que hoy viven en Noruega. El "Beto" es reservado al máximo con su vida privada y como a su ex esposa no le preguntó si podía dar a conocer su apellido, mejor se lo guarda.



En 1987, el "Beto" hizo un trabajo de joyería junto a otros "almejas": trajo a Chile en forma clandestina a Clodomiro Almeyda, el líder de su fracción partidaria. Participó en la "operación retorno" de uno de los máximos líderes del socialismo y eso a él lo marcó profundamente ya que se dio cuenta que era posible hacer muchas cosas. En medio de esta "operación" se gestó su segundo hijo y eso hasta el día de hoy lo emociona.



Tras el triunfo del No en el plebiscito de 1988, partió a Noruega con su familia hasta 1993, cuando decidió separarse y retornar a un Chile bastante distinto al que dejó. Los amigos que él ayudó estaban en puestos públicos o eran parlamentarios.



Se dedicó al ámbito privado, hizo negocios, tuvo un taller mecánico, pero igual siempre tuvo contacto con sus camaradas. Incluso fue el "brazo derecho" del actual diputado Camilo Escalona, líder de la "Nueva Izquierda" del PS, donde hoy militan muchos almeydistas.

En 1997 se hizo parte de un proyecto que construyó el actual senador Fernando Flores y uno de los creadores de la universidad Arcis, José Sanfuentes. Allí empezó de abajo. Hizo entrenamiento en la empresa de gestión y liderazgo, luego se transformó en consultor, hasta llegar a ser consultor senior y ejecutivo de la empresa. Ha sido el creador de los Diplomados de Gestión y Liderazgo Social, en el que han participado más de 300 dirigentes sindicales en Santiago, Concepción y Valparaíso.



Cuando Flores decide ingresar a la política, tres socios, entre ellos Barrera, compraron la empresa. Una compañía de alto desarrollo tecnológico ligada al diseño de procesos y nuevos negocios. Con ella han participado en proyectos estratégicos en Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), BancoEstado, Parque Metropolitano, Sename, ferrocarriles Antofagasta-La Paz y otros emprendimientos.



Esforzado



Quienes conocen al "Beto" lo califican como un hombre muy trabajador, que ha llegado donde está gracias a su esfuerzo. "Es planificado, organizado y no está por las cuotas de poder", dijo uno de sus amigos y compañero de partido.



"Se construyó en la lucha. Es un hijo del rigor. Por eso es exigente, pero muy buena persona. Es comprensivo y tiene una buena relación entre la racionalidad y la emoción. Esto de ser un personaje conocido lo complica bastante", comentó otro de sus camaradas.



Como es uno de los más "viejos" del comando, sus colegas lo conocieron recién, pero ya se guardan una buena impresión. "Es una persona ordenada, seria en su trabajo, que conforma equipos y tiene iniciativa. Además, un punto importante tiene interés y sensibilidad frente a problemáticas personales de quienes lo rodean", aseveró uno de sus actuales compañeros de trabajo.



Fanático de la "U"



Es hincha de la "U", le gusta leer novelas y come de todo.
Según sus amigos en el último tiempo ha dado un salto cualitativo en su formación profesional, personal y humana.



Se casó con la ingeniero Claudia Hernández, quien actualmente trabaja con el embajador en Naciones Unidas, Heraldo Muñoz. Por eso vivía en Nueva York, donde abrió una empresa de productos no tradicionales "Sur export" que se llaman "delicatessen".



Llegaron a un acuerdo con su esposa y mientras dure la campaña ella viajará a Santiago. Su compromiso es trabajar hasta las primarias y si Michelle Bachelet gana seguir hasta diciembre para luego volver a sus actividades empresariales, aunque "uno nunca sabe".




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