Sucesión de signo incierto se abre tras la muerte del Papa Juan Pablo II - El Mostrador

Sábado, 18 de noviembre de 2017 Actualizado a las 18:22

Cardenales italianos y un arge

Sucesión de signo incierto se abre tras la muerte del Papa Juan Pablo II

por 3 abril, 2005

El diario italiano La Repubblica indica que hay grandes probabilidades que el sillón de Pedro vuelva a ser ocupado por un religioso nacido en la península, y arroja varios nombres, mientras que el francés Le Monde menciona al arzobispo de Buenos Aires, José María Bergoglio, como un papabile con alto favoritismo.

Tras el fallecimiento del Papa ayer, a las 21:37 horas de Italia (15:37 horas de Chile), y luego de los ceremoniales y rituales litúrgicos que conlleva la desaparición del hombre que ocupó el sillón de Pedro por casi 27 años, poniendo fin a una tradición de cuatro siglos de Papas únicamente italianos, se abre un proceso de sucesión de pronóstico reservado en el cual no sería extraño, según afirman destacados vaticanistas, que el timón de la Iglesia Católica volviera a manos de un religioso nacido en la península.



De hecho, el diario italiano La Repubblica, que cuenta con información privilegiada acerca de lo que ocurre en los pasillos del Vaticano, pese a su condición de periódico laico, se atrevió a lanzar el ruedo el nombre de varios "papabiles" itálicos que tienen grandes posibilidades de ser ungidos. Entre ellos, sobresale el nombre del arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi. De 71 años, ha sido secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y arzobispo de Génova. Tres años atrás, su transferencia a Milán por decisión del Papa Wojtyla pareció a ojos de muchos una investidura o espaldarazo decisivo.



Otro "papabile" más joven, dentro de la legión de 20 italianos -una de las delegaciones más numerosas dentro de un universo de 117 purpurados que concurrirán al cónclave decisivo del cual deberá salir humo blanco para nominar al próximo pontífice, es el patriarca de Venecia-, Angelo Scola, un sexagenario. Scola, que proviene del grupo Comunión y Liberación (uno de los que creció con fuerza dentro de la Iglesia, al igual que el Opus Dei, durante el pontificado del Papa polaco), recibió una señal de predilección del fallecido conductor de la Iglesia, cuando lo nombró relator del próximo sínodo. Por otra parte, tanto Tettamanzi como Scola son teólogos de gran fama y provienen ambos del mundo académico.



Sodano, ex Nuncio en Chile



El presidente de la CEI, en tanto, Camillo Ruini, también recibió gestos de favoritismo. Junto con Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano hasta tanto se produjo la "sede vacante", y ex Nuncio Apostólico en Chile, eran dos de los principales colaboradores de Juan Pablo II. Ruini, de 74 años, es particularmente conocido por haber sido el relator especial del sínodo de 1990 sobre Europa y porque la CEI ha ayudado con generosidad a las iglesias del Tercer Mundo, lo cual significa amigos (y votos) en todas partes.



Figuras conocidas y prestigiadas son también las del cardenal progresista Carlo Maria Martini y Giacomo Biffi, arzobispo de Boloña, pero a los dos les juega en contra su avanzada edad. Y se descarta a priori, por falta de experiencia pastoral, aunque no por escasez de contactos en la Curia romana, a los obispos Sodano, Ré, Nicora, Sepe, Marchisano, Sebastiani y Martino, asegura La Repubblica.



No obstante, se hace la salvedad de que Sodano, luego de su paso por Chile, tiene fluidos contactos con representantes de la Iglesia y los gobiernos de varios países latinoamericanos. Y no se puede pasar por alto el dato de que América Latina llevará 21 electores al Colegio Cardenalicio, contra 58 de Europa, 14 norteamericanos (de EEUU y Canadá), once africanos, once asiáticos y dos de Oceanía.



De Latinoamérica, dice La Repubblica, los nombres más creíbles de posibles "papabiles" son cinco: Nicolás López Rodríguez, de República Dominicana; el salesiano Oscar Rodríguez Maradiaga, de Honduras; Norberto Rivera, de Ciudad de México, Claudio Hummes, de San Pablo (Brasil) y el argentino José María Bergoglio.



¿Un Papa argentino?



El diario Le Monde, de París, también cita a Bergoglio, en una exclusiva lista de cinco hombres con probabilidades de dirigir los rumbos de la Iglesia en los próximos años. Su desventaja más apreciable es que es jesuita, una congregación que no ha sido particularmente beneficiada con los vientos de conservadurismo e incluso integrismo religioso que reinaron en los últimos tiempos en la Santa Sede.



Los otros cardenales mencionados por Le Monde son Tettamanzi, al que califica de "reformista moderado"; Angelo Scola, al que llama "intelectual ambicioso"; Joseph Ratzinger, el "doctrinario riguroso" que desde su puesto de prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe se transformó en algo así como el guardián de la ortodoxia y el enemigo número uno de la "Teología de la Liberación", con la cual -la verdad sea dicha- coqueteó en su juventud; y, por último, Ivan Dias, el "diplomático indio", arzobispo de Calcuta.



Según Le Monde, Bergoglio, de 68 años, ha denunciado la corrupción de la clase política y la crisis de valores de la sociedad argentina. "Bergoglio -apunta- sería un buen primer Papa ítalo-americano. Vive frugalmente en Buenos Aires, viaja en metro y autobús y pasa sus fines de semana en las parroquias más desfavorecidas, en contacto con los sacerdotes de las villas miseria (poblaciones)".



El punto que lo desfavorece: vive con un solo pulmón desde los 20 años y tiene poca experiencia en el gobierno central de la Iglesia; es decir, en la Curia. Por su parte, para el diario español El País, el sucesor de Juan Pablo II está "entre Roma y Latinoamérica". Después de todo, el continente americano, con sus 35 electores, representa a 513 millones de fieles, mientras que Europa, con 58 sufragantes, sólo lleva la voz al Consistorio de 283 millones de católicos.



La opción de un "tapado"



No obstante, como hay varios que entraron al cónclave como papas y salieron cardenales, tampoco sería de extrañar que hubiera nuevas sorpresas. Después de todo, para ser Pontífice ni siquiera es necesario ser cardenal, aunque la tradición así lo consagra. Sólo basta con ser hombre y estar en comunión con la Iglesia. Basados en esos parámetros, también podría ser perfectamente elegido el conservador obispo chileno Jorge Medina Estévez, que tiene buenos enchufes en el Vaticano.



Aunque hay también quienes fantasean con un Papa chino, africano o de un origen aún más exótico, pese a que todos saben que el cardenal "in pectore", del cual se desconoce su identidad, seguramente es el ex secretario del Papa saliente, el polaco Estanislao Dziwisz.

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