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Ex canciller Alejandro Foxley recibió nota diplomática secreta

La estratégica respuesta argentina para negar a su espía detenido en Uruguay

por 20 marzo 2009

La estratégica respuesta argentina para negar a su espía detenido en Uruguay
El tema de la detención del agente del SIDE detenido en la república atlántica, Iván Velásquez, en cuyo notebook se hallaron correos hackeados de autoridades chilenas, está lejos de terminar. Y esto porque ayer la jueza que lleva el proceso en Montevideo recibió el peritaje final. Esta semana, en tanto, la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Diputados escuchó al subsecretario de Relaciones Alberto Van Klaveren y al jefe de la Agencia Nacional de Inteligencia, el PS Gustavo Villalobos, quienes informaron de los alcances del caso.

Cuando un espía es descubierto, su gobierno siempre lo negará. Y todas las reacciones posteriores siempre deben ser leídas bajo las palabras de Julio Cortázar: "En lo contrario está la verdad".

Así fue al menos lo que sucedió en la Cancillería cuando llegó a manos del ex ministro Alejandro Foxley, la nota diplomática con la versión del gobierno argentino, el pasado 3 de marzo, respecto a la detención en Uruguay del agente del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE) Iván Velásquez, en cuyo notebook se encontraron hackeos a correos personales de diplomáticos y ministros chilenos.

La misiva oficial -Nº121/09- fue obtenida por El Mostrador en la Cancillería de Buenos Aires.

El documento de dos páginas está firmado por el embajador trasandino en Chile, Ginés González, quien se limita a señalar que su gobierno carece de antecedentes respecto a si Velásquez ha trabajado o no como espía del SIDE.

"De los antecedentes obrantes en la causa que se tramita ante la justicia argentina no surge ninguna vinculación con ilícitos relacionados con o que afecten a la República de Chile o a alguno de sus funcionarios", escribió González.

La respuesta fue interpretada en la Cancillería, como también en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), como que no están frente a un aficionado del hackeo, sino a un sujeto que trabajaba para el SIDE haciendo espionaje, con alta capacitación y avanzados softwares, pero que de pronto se descarrió y había que detenerlo, por lo que sus propios "amigos" decidieron denunciarlo. Pero que escapó, y con información sensible.

Y es que en el notebook de Velásquez se hallaron cientos de correos, entre otros, del ex  ministro de Defensa chileno Jaime Ravinet, empresarios y funcionarios de distintas ramas de países como Uruguay, Paraguay y Brasil, entre otros.

Por eso es que algunos párrafos de la nota diplomática no cobran sentido para las fuentes de inteligencia chilena, consultadas por este medio.

¿Un hombre que pertenecía al "escalafón más bajo en la policía de seguridad aeronáutica" con ese nivel de instrucción y que trabajaba además con otras dos personas? ¿La justicia argentina en tiempo record intenta extraditarlo? ¿Para qué? ¿Buscaría evitar que se conociera el contenido del hackeo o piden la extradición para conocer el alcance de los hechos? Según las fuentes consultadas, la nota del país vecino es sólo un acto para ganar tiempo, "mientras se hace un control de daños".

Por ahora, el caso está tranquilo, pero en los próximos días podría volver a retomar fuerza, todo esto en medio del conflicto con Perú que se ventila en la Haya, ya que la magistrada que sustancia el proceso en Uruguay, Graciela Gatti, recibió ayer el peritaje final al notebook de Velásquez que podría abrir toda una caja de Pandora en la relación con los argentinos. Sin duda, un documento que muchos quieren tener.

La reunión en la Cámara

Parte de toda esta información fue entregada el martes pasado en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Diputados, a la que concurrió el subsecretario de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren y el jefe de la ANI, el PS Gustavo Villalobos. En la oportunidad, expusieron los alcances del espionaje a las autoridades chilenas y de cómo ya estaba comprobado en Uruguay "que Velásquez trabajaba para el SIDE", dijo uno de los presentes.

Las incursiones del espionaje argentino en Chile no son nuevas. Un caso cercano en el tiempo se produjo en 2004 en Punta Arenas, donde agentes del Destacamento Especial de Inteligencia (DEI) de esa zona austral, seguían al cónsul argentino Juan Andrés Basbús. Este último sentía predilección por los listados de pasajeros que viajaban a Malvinas y por la información sobre la personalidad de autoridades regionales.

Un día como cualquiera los agentes entraron secretamente a la repartición, pero fueron descubiertos por Basbús. Por un error absurdo, uno de los espías chilenos abandonó su billetera con toda su documentación mientras huía, desatando un impasse político con el gobierno trasandino y la consabida vergüenza para los agentes, quienes fueron dados de baja.

Antes de ese incidente, en la embajada Argentina en Chile, estuvo destinado como primer secretario, de 2000-2003, nada menos que Fernando Pocino, quien llegaría a ser el director de Inteligencia Exterior del SIDE en 2004.

Por eso expresiones como "oportunidad para reiterar las seguridades de su más alta y distinguida consideración", son sólo la formalidad de una nota diplomática que en los próximos días, cuando el contenido del peritaje al computador de Velásquez sea conocido, no sólo quedarán en el olvido, sino que se convertirán en una jocosa ironía.

 

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