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Juan Pablo Hermosilla explica el cambio de piel del grupo que apoyó a Frei

Océanos Azules, el quinto partido de la Concertación

por 4 febrero 2010

Océanos Azules, el quinto partido de la Concertación
Un movimiento político, con comité ejecutivo, comisión política y todo, pero en formato ciudadano y 2.0. Así es el diseño que tienen en mente en la recién creada corporación. Dicen que serán oposición a Piñera en onda constructiva, reafirman domicilio ideológico en la centro izquierda y se perfilan para disputar un espacio de poder desde ahí.

El abogado Juan Pablo Hermosilla cobró especial relevancia en el mundo político como uno de los voceros de Océanos Azules, la plataforma programática del ex abanderado Eduardo Frei. Tras la derrota y el correspondiente diagnóstico, este organismo está listo para el siguiente paso: convertirse en un movimiento político, cuyo principal objetivo es contribuir a la tan reclamada renovación.

En esta etapa en que el nuevo gobierno está preparando la instalación e insiste en invitar a la que será su oposición a implementar la “democracia  de los acuerdos”, Océanos Azules ha cobrado especial relevancia, dada su postura de contribuir en todas aquellas materias que resulten beneficiosas para el país y la iniciativa de incentivar a quienes sienten vocación por el servicio público a postular a cargos técnicos en el Estado, a través de la Alta Dirección Pública. Sin embargo, Hermosilla aclara que seguirán siendo oposición. “Nosotros vamos a estar en la oposición”, subraya, pero precisa que “no vamos a tener una visión, por así decirlo, sectarea de los temas”.

-¿Cómo surge la idea de un movimiento político?

-Desde que partió Océanos Azules, a mediados del 2008, teníamos dos objetivos: uno, servir de plataforma programática para crear un programa ciudadano de apoyo a la candidatura de Frei. Y, además, tratar de construir un movimiento ciudadano, social y político, que permitiera de algún modo renovar la política desde las ideas y desde la ciudadanía. En febrero o marzo iniciamos nuestros trámites para formar una corporación, Océanos Azules, y que culminaron hace un mes y medio, con la publicación en el Diario Oficial del decreto que nos concedía la personalidad jurídica. En el fondo es un camino que se inicia desde aquella época.

-Pasaron a una segunda etapa.

-Claro, a la de ser un movimiento ciudadano político, destinado a tratar de renovar la política, a abrir nuevos espacios a la política del siglo XXI. Y, todo esto, desde la centroizquierda, desde el progresismo y, sobre todo, por seguir muy fuerte en el camino de la igualdad y la justicia social.

-¿Cuáles son los objetivos en los que se enfocará el movimiento durante el 2010?

-En varias áreas. Va a haber un foco hacia organizaciones ciudadanas y sociales y vamos a apoyar el trabajo conectándonos con diversas organizaciones, algunas más políticas, otras menos políticas. Organizaciones de consumidores, de estudiantes, sindicatos. Otra área es la territorial y consiste básicamente en desarrollar Océanos Azules en regiones, en las comunas, con el fin de reactivar a los ciudadanos, para que con nuestra metodología de trabajo se inserten en la política y tengan opinión. Para que sean capaces de participar con un nuevo estilo, que es la política que se verá en los próximos años en Chile. Otro foco estará destinado a activar y abrir espacios a los jóvenes. Uno de los problemas que tuvimos en esta campaña es que nadie, ni Marco Enríquez, pudo convencer a dos millones y medio de jóvenes que se inscribieran y votaran.

"Nosotros no somos como la gente de derecha o como era Lavín hace algunos años que estamos denostando a la política y los políticos. No. Nosotros la criticamos, pero la defendemos".

Nuestra idea es participar activamente incentivando a los jóvenes a incorporarse a la política, pero sobre todo desde escucharlos. La idea es ser una especie de facilitadores, de abrir espacios para que ellos puedan integrarse con sus realidades, con sus demandas políticas. Por último, dentro de la estructura de la corporación vamos a tener un centro de estudios, en el sentido más tradicional. Un ente preocupado de desarrollar e instalar ideas y, sobre todo, de fomentar debates ciudadanos en la perspectiva de la política del siglo XXI. Esas son las cuatro áreas de trabajo que tenemos planificadas para este año.

Espíritu no agresivo

-¿Cómo vamos a conocer públicamente este nuevo referente?

-Se va a seguir llamando Océanos Azules. El nombre tiene la ventaja de que refleja nuestro espíritu no agresivo, nuestra idea de defender con humildad un nuevo estilo en la política, sin recurrir a algunos de los códigos tradicionales que tanto la alejan de la ciudadanía. Nuestro propósito no es denostar a la política, sino reencantar a la gente con la política, pero con un estilo distinto. Política de conversación, participando, discutiendo e instalando temas. Esto, ojo, no significa ser pusilánime, porque una cosa es no ser agresivo y otra cosa es no ser firme para defender tus propias ideas.

-Ustedes se van a estrenar como movimiento político en la oposición ¿Cómo va a ser este inicio?

-Nosotros vamos a estar en la oposición. Pero vamos a estar en una oposición con nuestro espíritu. Vamos a estar observando el programa de Sebastián Piñera y monitoreando los proyectos de ley que se presenten por parte del Ejecutivo. Pero al mismo tiempo colaborando en todas aquellas iniciativas que vayan en interés del país. No vamos a tener una visión, por así decirlo, sectarea de los temas.

-¿A qué se refiere exactamente con “colaborar”? Porque en algún minuto alguien de Océanos Azules dijo lo mismo y quedó la tendalada. Piñera entendió que en el gobierno y ustedes insisten en que serán oposición.

-Lo que pasa es que así como tenemos discrepancias con parte del programa de Sebastián Piñera, yo creo que hay otras áreas en las que no hay gran discrepancia.

-¿Por ejemplo?

-En el diagnóstico y las propuestas en torno a cómo manejar el Sename. Ahí, por la información que yo tengo, no tenemos grandes diferencias. Y, por lo tanto, las propuestas que formuló Tantauco y las que elaboramos nosotros no tuvieron gran divergencia. Por lo tanto, como es de un alto interés para el país tener una institucionalidad que funcione para nuestros menores en situación de riesgo, tenemos que empujar en esa dirección. Hay otras áreas, por ejemplo educación o seguridad, en que sí tenemos serias discrepancias. Ahí plantearemos nuestros puntos de vista opuestos o distintos a los que presente el Ejecutivo. Entonces, la idea es colaborar siempre participando en el debate de las ideas y, al mismo tiempo, apoyar las iniciativas que vayan a favor del país y si estimamos que no son las adecuadas, las criticaremos y debatiremos con propuestas alternativas.

“No somos todos iguales”

-Siempre desde la oposición.

-Siempre desde la oposición y, además, aclarando que una cosa es el gobierno y otra es el Estado. Obviamente, nosotros vamos a estar en la oposición al gobierno de Piñera, con un espíritu constructivo a favor del país; pero al mismo tiempo nos interesa  incentivar que quien tiene vocación de servicio se pueda incorporar en aquellos cargos que son concursables en la Alta Dirección Pública. Aquellos cargos que no son de confianza política del Presidente, sino donde sencillamente se buscan cuadros técnicos que tengan méritos suficientes para hacerse cargo de una tarea específica. Porque tenemos vocación de servicio público, ahí vamos a tratar de incentivar y apoyar a nuestra gente.

-¿Cuál es su postura entonces respecto de la democracia de los acuerdos que promueve la derecha para el gobierno de Piñera?

-Como sucede muchas veces, tengo la impresión de que se entiende el tema de forma difusa. Creo que se está hablando de cosas distintas. Yo tiendo a compartir lo que han dicho algunos en cuanto a que el escenario de Chile el 2010 no es el mismo del escenario de la transición de los años 90. Por lo tanto, tratar de replicar una democracia de los acuerdos al estilo de aquella época, en que estábamos todos preocupados de reforzar la institucionalidad, no tiene sentido. Otra cosa es que no cabe duda que toda persona bien nacida que esté interesada en lo público tiene por sobre los intereses personales el interés del país. Hay 600 situaciones en las cuales es evidente que hay diagnósticos cruzados compartidos y que, además, el diagnóstico que se hace de la derecha hasta la izquierda es que la situación es de urgencia. Desde ese punto de vista, nos parece que lo obvio y lo ético, lo único ético, es sumarse a todos los que vayan en la misma dirección a producir una modificación institucional. Esto ocurre en algunas áreas de salud, infraestructura, en fin.

Lo que no tiene sentido es tratar de negar las diferencias que hay entre ser de derecha y ser de izquierda o ser de centro. Lo que me preocupa detrás de esta discusión es que el concepto puede sonar bien según el enfoque que se le dé, pero lo que no es así es que aquí como que da lo mismo y que somos todos iguales. Eso no es así, por suerte tenemos divergencias y proyectos distintos desde la derecha o desde la izquierda. Y desde ese punto de vista creo que no hay que confundir a la gente y hay que decirlo claramente, cosa que el día de mañana la gente pueda elegir con su voto entre un Presidente u otro. Tengo la impresión de que ahí hubo un error comunicacional  de Sebastián Piñera y su equipo al instalar el tema de esta forma tan difusa porque se terminó destruyendo el concepto.

-Algo similar ha pasado con el concepto progresista que durante la campaña la derecha también asumió como propio.

-Lo que pasa es que la forma de llevar a cabo, en la política concreta, un modelo de sociedad que sea básicamente igualitario y tienda a la igualdad, que tienda por lo tanto a producir justicia social, tienes ribetes distintos. Hoy día, por ejemplo, requiere –como lo hemos planteado nosotros- modificar el marco constitucional y establecer un Estado social y de derecho más amplio en que los ciudadanos estén en ejercicio de sus derechos de primera, segunda y tercera generación, sean capaces de convivir armónicamente y de exigirle al Estado que cumpla con su objetivo y esté al servicio de las personas y su desarrollo y no sólo al servicio de los más poderosos. Una de las cosas que nosotros hicimos con mucha satisfacción fue lograr reencontrarnos con el concepto de centroizquierda, de progresismo, en el siglo XXI y dar cuenta de todos los desafíos que ello plantea. Los desafíos del punto de vista de lo que es evitar o contener la concentración de riqueza y de poder económico. Eso no es lo mismo en la Concertación que en la Alianza, no puede serlo.

-¿Cómo movimiento político ustedes tienen aspiraciones de llevar candidatos en las elecciones que vienen en adelante?

-Es un tema que estamos debatiendo, no lo tenemos claro. Hay diversas opiniones, está por discutirse si nos vamos a plegar a apoyar a todos los candidatos progresistas o si vamos a tratar de llevar candidatos propios.

-Pero los movimientos políticos tienen que tener algún objetivo para su existencia y prolongación en el tiempo y promover su ideario.

-Pero en estos momentos estamos en una etapa primaria. Lo que nosotros queremos es abrir espacios de cercanía y reencanto de los ciudadanos con la política. Nosotros no somos como la gente de derecha o como era Lavín hace algunos años que estamos denostando a la política y los políticos. No. Nosotros la criticamos, pero la defendemos.

Mayoría progresista

-Ustedes tienen un desafío muy grande porque no sólo van a competir, por decirlo así, con los partidos tradicionales, sino también con muchos que comenzaron a emerger tras las elecciones presidenciales como los de Sebastián Bowen y de Marco Enríquez ¿Cómo se conjuga tanto movimiento político bajo un mismo paraguas?

-Esto me alegra, no me confunde ni me complica. Estos movimientos confirman que nosotros vamos en al línea correcta, no competimos con ellos. Nosotros, desde hace unos cuatro o cinco meses, fuimos los primeros en lanzar el concepto de colaborar modestamente, desde nuestras capacidades a aunar fuerzas, a ayudar a que se catalizara un grupo que se orientara hacia un modelo de desarrollo distinto al tradicional y comenzamos a hablar sostenidamente de ayudar a la formación de una mayoría de centroizquierda o una mayoría progresista.

-¿Cuál va a ser la estructura de este movimiento político?

-Hay gente trabajando en cuál va a ser la estructura y eso va a estar listo en marzo. Pero básicamente vamos a tener un grupo de gente que va a coordinar estas áreas y ellos van a nombrar delegados, por así decirlo, para armar una especie de Comité Ejecutivo Ampliado que va a integrar una especie de Comisión Política. Va a haber un grupo más chico, unas seis o siete personas, que van a ser las que van a llevar a adelante y ejecutar los acuerdos del grupo más amplio. Eso es lo que estamos conversando hasta el momento, pero está en borrador todavía.

-¿Cómo se van a financiar?

-Básicamente con los aportes voluntarios que hacemos nosotros mismos. Nosotros nos hemos financiado siempre con los aportes de nuestros miembros y vamos a seguir así.

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