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“Fashion emergency” de especialistas no pasó la prueba

El demoledor análisis de los diseñadores sobre el nuevo logo de Piñera

por 10 marzo 2010

El demoledor análisis de los diseñadores sobre el nuevo logo de Piñera
Improvisado, incoherente, anticuado, torpe, amateur, técnicamente malo, que no resistirá los formatos y que es la farra de una gran oportunidad. Es el juicio de académicos y especialistas sobre la nueva imagen de la administración piñerista que debuta mañana.

Claramente hay decenas de asuntos más importantes que la imagen corporativa del nuevo gobierno. Pero un detalle como el logo que adornará los documentos y el frontis de las instituciones públicas durante los próximos cuatro años, cobra especial relevancia en el contexto de una coalición que ganó el gobierno prometiendo restablecer “la cultura de hacer las cosas bien” y que en este caso, parece haber estirado al máximo el elástico de la improvisación.

Daniel Berczeller, diseñador de la Universidad Católica, gestor cultural y académico, dice que “todo gobierno necesita su tarjeta de presentación, si lo hizo bien o mal, hay varias formas de verlo. Pero se nota que no fue hecho a ojos de un diseñador criterioso”, explica el ex director de la escuela de diseño de la Universidad del Desarrollo en Concepción y ahora dedicado al ejercicio independiente desde su oficina Bercz.

Efectivamente, en el ambiente del diseño gráfico existe la convicción de que el logo presentado ayer por la futura vocera, Ena Von Baer, no lo hizo un experto, sino  habrían sido los publicistas de la agencia Hambre que colaboraron con Piñera durante la campaña y trabajan bajo la atenta mirada de Hernán Larraín Matte, responsable de la franja televisiva, considerada  un avance en relación a lo que había hecho la derecha hasta ahora. Pero en este caso, el resultado final fue un retroceso, según los expertos. Tanto Larraín como los directivos de la agencia declinaron referirse al tema,

“Gobierno’ aparece levemente desplazada hacia la izquierda porque la alineación es matemática y no óptica como se usa en tipografía. Este es un trabajo torpe amateur, ni un estudiante de segundo año, en su primer ejercicio lo haría. Eligieron mal la oficina o se dejaron someter por alguien que no sabe”, dice Manuel Figueroa, académico de la Universidad Diego Portales.

“Me parece una vuelta atrás. Esta cosa de mantener inmaculado el escudo de Charles Wood no está bien, habían logrado avanzar con la estrella durante la campaña. El uso de colores en la tipografía  está bien, pero podría haber sido con una serif, por ejemplo.  Esto no es un logo, es un dibujo con un texto abajo. Hay imágenes que tienen cualidades diseñadas  como el anterior de Lagos, que a pesar de los problemas, tenía un tamiz tecnócrata que ya estaba quedando medio noventero, pero había un trabajo. Esto parece hecho por la secretaria del encargado de asuntos corporativos del gobierno”, dice Pedro Álvarez Casselli, diseñador y magíster en Historia de la Universidad Católica, autor de los libros “Chile marca registrada” e “Historia del diseño gráfico en Chile” con el que ganó un Altazor en 2005.

Cristián González, director de la carrera de Diseño en la Universidad Mayor dice que los creadores “se farrearon una oportunidad, le habían sacado una ventaja a Frei en el estado anímico con la gráfica. Podrían haber mantenido la estrella y haberla rescatado”, dice

Desplazado hacia la izquierda

Según el comunicado a través del que se presentó el logo, con este diseño la nueva administración busca  “recoger las raíces republicanas de nuestro país e incorpora una moderna tipografía en la parte inferior, que refleja el espíritu y el estilo del Gobierno entrante: modernidad y sentido de urgencia”.

Esta explicación podría interpretarse como lo que en el diseño se llama “brief” o carta de navegación, sobre la cual se trabaja una pieza hasta llegar a la versión definitiva.

Para Manuel Figueroa, académico de la Universidad Diego Portales, en rigor este objetivo se logra aunque en términos muy generales “porque la tipografía es una sans geométrica muy antigua que cualquiera puede emular y un trabajo como este debe ser único”, dice. Aunque los errores más graves son de orden técnico “la tipografía está mal ajustada, ‘gobierno’ aparece levemente desplazada hacia la izquierda porque la alineación es matemática y no óptica como se usa en tipografía. Este es un trabajo torpe, amateur; ni un estudiante de segundo año, en su primer ejercicio, lo haría. O eligieron mal la oficina o se dejaron someter por alguien que no sabe”, concluye.

En la agencia Filete, que entre sus clientes tuvo la imagen del pabellón que llevará  a Chile a la Expo Shanghai, Luis Rojas, uno de sus socios, dice que “lo primero que se nota no bien resuelto es el estilo clásico metálico del escudo, con la tipografía de colores. Por otra parte, el  uso del celeste se ve raro, porque no está asociado a la identidad chilena. En general hay poca coherencia”, señala.

Tiempo y dinero

Según las palabras de la futura vocera, Ena Von Baer,  “en estos momentos difíciles, es necesario apelar a la unidad nacional, y es por eso, que buscamos un símbolo que representara nuestra historia republicana y que identifique a todos los chilenos”. Estas declaraciones son para Cristián González, de la Universidad Mayor, la prueba de que el logo se desarrolló en poco tiempo, tal vez en los días posteriores al terremoto “un proyecto como éste se desarrolla mínimo en seis meses”, dice. Según testigos del proceso, el diseño estaba listo hace tres días. Otro asunto es el costo del cambio. Los entrevistados coinciden en que será mucho menor que los US$ 8 millones que costó la nueva imagen de Entel, entre diseño y producción del material con el nuevo logo. Según datos extraoficiales, el diseño habría costado $100 millones.

Además la mayoría concuerda en que lo más grave de no haber hecho un trabajo bien acabado es que el logo  por todos los defectos que tiene, no resistirá los formatos y tamaños  en que debe ser impreso. “Habrá que ver como quedará cuando la impriman a un color; en el diario por ejemplo, o en una tarjeta de visita”, dice Luis Rojas

Y a pesar del revuelo que el logo ha causado en las redes sociales y otros foros ciudadanos, para Daniel Berczeller,  que pone como ejemplo la experiencia del gobierno mexicano, “el logo no aporta novedad, no está a la altura. Seguramente la contingencia hará que pase colado, sin pena ni gloria. Porque es como el agua, no tiene gusto a nada”.

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