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Luis Rojas Marcos, psiquiatra español, analiza efectos mentales del sismo

"Las adversidades no nos hacen más fuertes sino todo lo contrario"

por 23 marzo 2010

El profesional español, que dirigió durante siete años el sistema hospitalario de Nueva York tras el 11-S, publicó el mes pasado Superar la adversidad. El poder de la resiliencia (febrero 2010, Ed. Espasa) donde analiza la fuerza “universal y común a los humanos que nos hace superar adversidades como el terremoto del 27 de febrero. Sin esa capacidad para resistir sin rompernos, la especie humana se hubiera extinguido hace muchísimo tiempo”, señala.

-Los equipos de rescate y bomberos que participaron en las tareas de asistencia tras el terremoto, ¿son inmunes al dolor?

-Una cuarta parte de las personas que sufren estrés postraumático en una tragedia como la de Chile no la han sufrido directamente  Los rescatistas y bomberos, deben ser conscientes que el estrés por ayudar a las víctimas se va acumulando en silencio y que pueden ser víctimas.

Ellos no son las víctimas directas pero vieron lo que las víctimas vieron y oyeron lo que las víctimas oyeron. Su empatía y compasión les hace ser víctimas indirectas.

Yo mismo tras el 11-S y con la incertidumbre de lo que iba a ocurrir, decía que había que celebrar los cumpledías, no los cumpleaños.

-Una tragedia colectiva como el terremoto del 27 de febrero ¿es más difícil de superar que una desgracia individual?

-Cuando las tragedias afectan a mucha gente, en general son más fáciles de superar que la tragedia individual. La persona que se siente parte de un grupo, sea la familia, los amigos, religioso, etc, supera la adversidad mejor que el que se siente aislado. El terremoto del 27 de febrero en  Chile como el de antes en Haití, son grandes tragedias, pero el hecho de compartir y convivir en la solidaridad, ayuda.

-¿Cuánto tardamos en superar una desgracia como el terremoto?

-En general los seres humanos que se han enfrentado a adversidades muy fuertes como la muerte de seres queridos, graves enfermedades o experiencias como una guerra o el terremoto, en general en dos años  superan esas adversidades. Eso no quiere decir que se olvide, eso no es posible,  pero gracias a la resiliencia esa persona vuelve a disfrutar de la vida, a pensar que vale la pena apreciar su día a día.

-¿Es cierto que las adversidades que superamos nos hacen más fuertes?

-Los seres humanos tenemos un límite en el número de adversidades que podemos superar; las adversidades no nos hacen más fuertes sino todo lo contrario. Pero está claro que sin la resiliencia, nuestra especie hubiera desaparecido hace mucho tiempo.

-¿Qué es la resiliencia?

-La resiliencia es una cualidad de la física que mezcla la resistencia y la flexibilidad, un ejemplo sería un muelle o una caña de bambú que se dobla pero no se rompe. Cuando esto se aplica al ser humano representa la capacidad natural y universal que para encajar y superar adversidades de todo tipo, unas son esperadas o esperables como la muerte de un ser querido por enfermedad y otras son imprevisibles como puede ser un desastre natural como un terremoto.

-¿Qué elementos la componen?

-El primero es la solidaridad entendida como sentirse parte de un grupo; otro es pensar que tenemos un cierto control sobre nuestra vida y la situación que enfrentamos. Obviamente no se tiene control sobre el terremoto, pero hay estudios que demuestran que las personas que localizan el centro de control de su vida en ellas mismas tienen más posibilidades de sobrevivir a una tragedia o de salir adelante más fácilmente que las personas que sienten que el control está fuera de ellas con la actitud de “que sea lo que Dios quiera”, por la sencilla razón que toman menos medidas de autoprotección.

Otro factor es la autoestima, las personas que se valoran a sí mismas y tienen confianza en su capacidad para luchar, para estar dentro del pensamiento positivo y dentro de éste, de la esperanza, en pensar que lo que me ocurre -las consecuencias del terremoto o de la enfermedad o la desgracia que sea-, no va a durar para siempre. Finalmente es el tener motivos para vivir, algo tan sencillo como eso.

-¿Sólo nos cambian para mal las desgracias?

-Las personas que han superado momentos muy difíciles a menudo descubren cualidades que no sabían que tenían, descubren que son más fuertes de lo que pensaban. También hay gente que considera que estas experiencias los han hecho mejores personas, porque aprecian más las relaciones con los demás, o modifican sus prioridades, separando lo importante de lo que no lo es tanto y pueden disfrutar más de la vida. Yo mismo tras el 11-S y con la incertidumbre de lo que iba a ocurrir, decía que había que celebrar los cumpledías, no los cumpleaños.

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