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Experto internacional analiza las amenazas sobre el influyente think tank

El peligro que acecha a Libertad y Desarrollo

por 29 marzo 2010

El peligro que acecha a Libertad y Desarrollo
Lo dijo Arturo Fontaine, director del CEP: “No somos Libertad y Desarrollo”, aludiendo a la coincidencia de agendas que se esperaba entre el gobierno piñerista y el centro de pensamiento que tiene cinco nombres en el gabinete. Pero el debate sobre el aumento de impuestos ha arrojado luces sobre el conflicto de identidad latente que vive L&D, casi como un adolescente que busca su destino.

Cristián Larroulet, ex cabeza de L&D y ahora ministro de la Segpres, debe haber dudado mucho los últimos meses. Mejor dicho, Libertad y Desarrollo (L&D) debe haber dudado mucho si es que los think tanks o laboratorios de ideas tuvieran emociones. Al menos eso es lo que opinan los expertos mundiales en este tipo de fundaciones de elaboración y promoción de ideas y políticas públicas, ya que la presidencia de Sebastián Piñera va a significar una crisis de crecimiento para L&D, o quizás incluso una crisis de identidad.

Y es que un think tank próximo ideológicamente a una formación política que ha pasado largo tiempo en la oposición, cuando ésta llega al poder debe tomar “decisiones estratégicas que pueden marcar su futuro a medio y largo plazo”, según opina James McGann, director del Think Tanks and Civil Societies Program de la Universidad de Pennsylvania que publica el ránking mundial anual de los más poderosos e influyentes laboratorios de ideas sobre un total de más de 6 mil think tanks.

“El principal peligro es identificarse demasiado con el Presidente y el gobierno, lo que llevaría a una reducción de efectividad, independencia y objetividad; el segundo riesgo, relacionado con este puede ser la pérdida de capital intelectual y humano si esa identificación ideológica lleva a que personajes clave del think tank entren en la nueva ‘administración’ como servidores públicos”, añade McGann.

El balanceo, añade el académico norteamericano, entre influir desde demasiado cerca y perder independencia y dejar más distancia a riesgo de perder influencia y poder real, es una decisión clave.

A esto se le añade la distorsión que significa que la proximidad ideológica y valórica es con uno de los dos partidos de la Coalición, y no precisamente el del Presidente.

Parece que todas estas posibilidades se han cumplido con la conformación del gobierno. Y parece que de ellas ha tomado nota Luis Larraín, actual director del centro de pensamiento, cuando le ha salido al paso al gobierno en su idea de aumentar los impuestos  a las utilidades de las empresas como uno de los mecanismo para financiar la reconstrucción. Larraín, secundado por el ex ministro de Hacienda de Pinochet, Hernán Büchi -otro pro hombre de L&D- ha optado por la pureza de pensamiento proponiendo privatización de empresas públicas, antes que por secundar el realismo político que debe calcular el Ejecutivo.

El balanceo, añade el académico norteamericano, entre influir desde demasiado cerca y perder independencia y dejar más distancia a riesgo de perder influencia y poder real, es una decisión clave. Para los think tanks marcados ideológicamente, el momento que vivió L&D justo antes de la conformación del gobierno e incluso ahora, fue y es de gran tensión, ya que se juegan la definición de su futuro. “Los cantos de sirena son muy tentadores pero las rocas están detrás”, comenta McGann.

Líder pero menos

El pasado 21 de enero, se publicó el ránking mundial de Think Tanks 2009, dirigido por McGann. Este estudio expone qué laboratorios de ideas de los 6 mil trescientos que hay censados en el mundo son líderes. L&D ocupa el sexto lugar en la clasificación de los 40 “mejores” think tanks de Latinoamérica y Caribe. Otro centro chileno, el CEP está tres posiciones por delante, es el tercero de 40 en el índice latinoamericano, y además figura entre el top 50 mundial –excluidos los think tanks norteamericanos que van en una clasificación aparte- con el número 47.

Este estudio se elabora a partir de unas extensísimas tablas que llenan cientos de responsables de los mismos think tanks, universidades, periodistas, etc, que eligen a través de diversos campos (influencia, utilización de nuevas tecnologías, capacidad de innovación…) los mejores y más influyentes centros entre estas fábricas de influir.

El ranking del año 2008 situaba a L&D tercero en la clasificación de los top 40 de Latinoamérica y Caribe, mientras el CEP era cuarto. Es decir, ha habido una inversión de los términos entre ambos centros de pensamiento.  Y si nos remontamos al estudio de 2007, L&D entra en el top 5 de los think tanks más representativos de Latinoamérica mientras el CEP se quedaba fuera.

Relaciones Exteriores

Lo más sencillo es adjudicar el cliché de que L&D está tutelada por sus pares norteamericanos, los adalides de las políticas más neocon, de los que tanto se habló en las dos presidencias de Bush jr. como los que dictaban desde la sombra las políticas más duras del presidente que invadió Irak.

Sin embargo, los contactos, que existen, parecen indicar que la relación es más bien de simple sintonía valórico-programática. Hay reuniones, simposios donde se encuentran, comparten y profundizan lazos, y también hay reconocimientos mutuos como el que hizo la conservadora Heritage Foundation al entregar el pasado año el sir Antony Fisher Award al libro “Pobreza: Ideas para Superarla”, editado por L&D. Este premio también lo recibieron publicaciones respaldadas por L&D en 2003 y 1995.

Ray Walser, analista político para Latinoamérica de Heritage comenta que “nuestro programa de relaciones externas organiza un encuentro semestral al que asisten grupos como Libertad y Desarrollo. Con L&D definiría nuestra relación como de compartir ideas más que de cooperación o influencia directa”.

Respecto a la victoria de Piñera, añade: “Los contactos entre los think tanks como Heritage y los políticos chilenos son y seguirán siendo importantes. El propósito de Heritage no es tanto hacer recomendaciones sobre políticas concretas a seguir (impuestos) sino favorecer un clima –doméstico e internacional- favorable a los valores conservadores, la libertad individual… Deseo que estas ideas hayan influido en el pensamiento del presidente Piñera”.

Otros think tanks conservadores o incluso neocons de EE.UU. consultados no otorgan ningún valor especial a la relación con LyD más allá de compartir fuentes de inspiración o guías valóricos (Hayek, von Mises, Friedman).

Los amigos españoles

Quien sí que sigue muy atentamente lo que hace L&D y más aún lo que hace Piñera se sitúa al otro lado del Atlántico. La española Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) es quizás el think tank más entusiasta –incluidos los chilenos- con la victoria de Sebastián Piñera el 17 de enero pasado. El coordinador de Programas para Iberoamérica de la FAES, Guillermo Hirschfeld, publicó el día después de la segunda vuelta un documento titulado Chile: el triunfo de la alternativa, en el que aplaudía a Chile por favorecer la alternancia en el poder y daba a la victoria de Piñera un componente casi místico: “Existen momentos históricos en los que las naciones deben elegir entre quedarse atrapadas en paradigmas del pasado o avanzar hacia futuros renovadores. Éste era uno de esos momentos para Chile”.

Quizás el nombre FAES no diga mucho a la mayoría pero si vemos quién la preside: José María Aznar, y que desde 1989 aparece como un órgano de pensamiento al servicio de las ideas y valores del Partido Popular español o, siendo puristas, de su sector más ultramontano valóricamente, hay similitudes interesantes con L&D.

Hirschfeld considera que la situación actual en Chile es similar a la vivida en España tras la victoria de Aznar en 1996, tras 14 años de gobiernos socialistas. El PP también hizo su viaje al centro desde la derecha más identificada con el periodo franquista y por eso, refiriéndose a Chile afirma “vivir sumergidos en el pasado es nocivo para las sociedades”. Que si 40 años no son nada, menos son 17, podría decir la canción de los que se sienten incómodos con el pasado en países que sufrieron dictaduras, parecería.

Aznar y la FAES están tan entusiasmados con la victoria de Piñera que se olvidan de que el socio preferente y natural del PP (cuya presidencia de honor ostenta Aznar) es la DC, la misma en la que milita Eduardo Frei.

Tan sólo el pasado año, Piñera se prodigó en actos organizados por FAES: participó en la jornada de jóvenes líderes de Chile (enero), y en los campus FAES en España (junio) y Argentina (septiembre).

Entre FAES y L&D hay intercambios, visitas mutuas y contacto frecuente, pero parece bastante más importante la influencia que FAES puede realizar en la futura Administración de forma directa que no a través de su alianza natural con L&D. Uno de los aspectos en que FAES y Aznar se han mostrado más activos en los últimos años en el panorama internacional es en posicionar su respaldo a la disidencia cubana y su oposición a los excesos de la administración chavista.

Es muy posible que se busque la sintonía con el nuevo gobierno chileno en este aspecto y que tanto L&D como FAES no dejen pasar la oportunidad de “marcar” la política exterior en este sentido. De momento Hirschfeld lo deja entrever: “Es de esperar que el contraste entre los regímenes autoritarios de la izquierda de América Latina con el nuevo gobierno de Chile se haga más evidente y que tanto en política exterior como en la mesa de la geopolítica latinoamericana la nueva Administración pueda ejercer un papel clave para frenar los embates del populismo. Y que el nuevo Gobierno realice una aportación significativa…”.

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