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El conflictivo escenario que se proyecta con el senador presidiendo la UDI

Lo que piensa el piñerismo del regreso de Longueira

por 14 mayo 2010

Lo que piensa el piñerismo del regreso de Longueira
La sola posibilidad de que el senador por Santiago Oriente llegue a liderar nuevamente al gremialismo augura una difícil relación entre esa colectividad y La Moneda. No pocos piñeristas consideran que con la polémica entrevista con la que salió de su ostracismo de dos meses, el parlamentario no hizo más que notificar al Ejecutivo de cómo serán en adelante las cosas. Y señalan sus aprensiones porque “es bien fácil levantar un liderazgo negativo a costa del gobierno”.

Mientras en la UDI aún no hay claridad acerca de quién encabezará el partido por los próximos dos años y el paso de los días no hace más que aumentar la incertidumbre, en el piñerismo observan la complicada situación que atraviesa la colectividad más grande de la Coalición por el Cambio. Y si bien están divididos en cuanto a las posibilidades de que en este incierto escenario sea Pablo Longueira quien termine liderando al gremialismo, no hay dos miradas respecto de la postura que asumiría la tienda de Suecia 286 si es que el senador por Santiago Oriente vuelve a la presidencia: una relación más dura con el gobierno, de necesaria negociación permanente, dicen.

Para muchos piñeristas la polémica entrevista que el senador dio a La Segunda hace justo una semana constituye, a lo menos, una declaración de principios y con ella se dan por notificados acerca de la postura con que Longueira enfrentará su relación con La Moneda, de aquí en adelante. Y observan con cautela. Una fuente de Palacio tiene la convicción de que con el parlamentario a la cabeza de la tienda, “se fijaría una posición de trato duro hacia el gobierno”, pero aclara que “el problema no es que haya un trato duro, sino que más allá de las formas, los acuerdos se respeten”.

Para algunos la posición de Longueira, sea cual sea, también incluye la relación que tendría con sus socios de pacto. Pero un piñerista aclara que eso es lo de menos, puesto que “las negociaciones se hacen con el gobierno, y no entre partidos, y es en base a esas negociaciones que se van a definir las relaciones entre la UDI y el gobierno y también con Renovación”.

Límite al desmarque

Con una mirada absolutamente pragmática, una fuente de La Moneda plantea que el senador podría asumir una postura confrontacional, como la que se percibía en la entrevista. Pero aclara que no es lo más adecuado para los objetivos electorales que pudiera tener el gremialismo a mediano plazo. Aún liderada por Longueira, la UDI “no se podría desmarcar mucho del gobierno, porque lo necesita para las elecciones”, aludiendo a los comicios municipales y parlamentarios que vienen en los años 2012 y 2013, respectivamente.

Por lo que “no puede jugar demasiado. De hacerlo terminaría perjudicando a su partido” dice este piñerista inquilino de Palacio. Incluso observa que Longueira estaría haciendo algo parecido a lo que hizo el propio Andrés Allamand con sus críticas a la conformación del gabinete: “Está marcando un punto político, pero no creo que vaya más allá de eso”. A su juicio, con sus respectivas posiciones, tanto Allamand como Longueira, “están apostando a una segunda etapa de gobierno, más política que la actual. Pero para eso falta mucho todavía”. Ello, porque ambos senadores, añade, “coinciden en gran parte de su diagnóstico”.

Para el piñerismo la polémica entrevista que el senador dio a La Segunda hace justo una semana constituye, a lo menos, una declaración de principios y con ella se dan por notificados acerca de la postura con que Longueira enfrentará su relación con La Moneda de aquí en adelante.

Otro piñerista de La Moneda sostiene que ve difícil que el senador asuma nuevamente la responsabilidad de encabezar al gremialismo. No obstante, también reconoce que Longueira “es el líder capaz de subsanar las divisiones que han quedado patentes al interior de la UDI”. De llegar a la presidencia de la colectividad, seguramente tomaría “una postura de hacer valer el peso de su partido al interior del gobierno”. Con lo que se deja entrever la preferencia del Ejecutivo porque fuera Coloma quien extendiera su actual gestión.

La preocupación de un importante sector del piñerismo se basa, dicen, en una serie de hechos que darían cuenta del “difícil temperamento” de Longueira. Por lo pronto, el primer elemento que un parlamentario saca al tapete es el episodio que culminó con el senador gremialista abandonando el comando presidencial en plena campaña, a mediados de abril del 2009. Esto como resultado de la molestia que provocó en la UDI el hecho de que sus socios pensaran ponerle una fuerte competencia al entonces presidente de la Cámara Baja, Rodrigo Álvarez. Sin embargo, añaden, “meses después volvió como si nada”, lo que lo transforma en una figura “de muy baja predictibilidad y para un gobierno eso es extremadamente complicado”.

Entre muchos otros, en el piñerismo también recuerdan el hecho de que el senador tenía tantas pretensiones como su par de RN, Andrés Allamand, de integrar el gabinete. Muchas veces dijo en público que aspiraba a llegar a Vivienda o al algún ministerio social. Pero al igual que su socio de coalición, no fue considerado. En el piñerismo atribuyen su silencio de casi dos meses a su desazón por lo sucedido. Pero también alarma el hecho de que tenga, según lo ven desde el entorno de Piñera y RN, “una agenda propia”. Pues no descartan que aspire a ser el continuador del actual gobierno.

Crisis de identidad

A los piñeristas que ven en Longueira a un “caudillo” de la UDI, les preocupa que llegara a darse el escenario de que el senador encabece nuevamente el partido. Porque tienen la convicción de que ejerce una influencia muy significativa al interior de la colectividad, pues “lo siguen ciegamente”. Actitud que ven como perjudicial para el gobierno, sobre todo después de la famosa entrevista de La Segunda. Tras este episodio un piñerista asegura que si bien pueden existir desencuentros entre los partidos de gobierno y el Ejecutivo, “lo importante es canalizarlos pacíficamente”. Y, claramente molesto por el hecho de que el senador gremialista haya usado una tribuna como La Segunda para hacerlo, sentenció que “es justamente lo que no ha hecho Longueira”.

Aunque en el piñerismo siguen apostando por la continuidad de Juan Antonio Coloma, esta idea está comenzando a sonar cada vez más compleja al interior de la UDI. De allí que especulen que si por el azar del destino, finalmente Longueira diera una sorpresa, ese escenario “podría tensionar y radicalizar las relaciones con el gobierno”. Otro piñerista muy cercano al Mandatario enfatiza que esa situación “podría ser muy complicada, porque es bien fácil levantar un liderazgo negativo a costa del gobierno”.

Para una parte del piñerismo, sus socios de pacto están pasando por una “crisis de identidad que se refleja en dos estilos” de pararse frente al gobierno, lo que hace emerger nuevamente la figura de Longueira enfrentada a la de Coloma. E incluso se atreven a manifestar una visión muy poco aliancista y es que “nosotros nunca vamos a contar del todo con la UDI. Así es que hay que arar con los bueyes que tenemos no más”. Y especula que como “al gobierno le va a terminar yendo bien, va a resultar muy problemático” para sus socios “no acoplarse y, además, les resultaría de un alto costo político no hacerlo”.

En RN se niegan a admitir públicamente que han seguido los vaivenes del accidentado proceso interno por el que pasan sus aliados. Pero reconocen que por estos días se “ha escuchado”, al interior del piñerismo, que si Longueira volviera a encabezar a la UDI, en Renovación habría que levantar una figura que le hiciera “contrapeso”. Esa figura sería nada más y nada menos que el senador Andrés Allamand. Con quien su par gremialista ha protagonizado varios desencuentros públicos, pero con el que también han trabajado amigablemente cuando ha sido necesario.

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