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Ex vocero y ex ministro del Gobierno de Bachelet

El ciudadano Vidal y su confrontación con el sector tecnócrata de la Concertación

por 6 junio 2010

El ciudadano Vidal y su confrontación con el sector tecnócrata de la Concertación
Fiel a su labia, que lo caracterizó cuando ejerció el ministerio Secretaría General de Gobierno, da cuenta de los sucesos conflictivos que acontecieron durante la administración de la primera mujer en el poder, y responsabiliza de la derrota del conglomerado a “un grupo muy reducido con cero vínculo con la base social, política y cultural de la Concertación, pero que logró tener una sobrerrepresentación en los gobiernos”.

Francisco Vidal o el ciudadano Vidal, como él mismo se autodefine ahora que no está en el poder, sostiene que hubo una acumulación de situaciones que provocaron que la coalición de partidos perdiera presencia en los sectores populares y que conllevó, posteriormente, a la derrota electoral y la entrega del gobierno a sus adversarios de la derecha.

En una entrevista a El Mercurio, Vidal precisa que es necesario asumir un tema importante en el marco de la autocrítica, definiendo esto como la presencia al interior de la Concertación de una cierta “lógica tecnocrática y tremendamente liberal en lo económico. Es necesario discutir el rol que ha tenido en los gobiernos de la Concertación y, particularmente, en los dos últimos”.

Además, es enfático en asegurar que la Concertación, desde la vereda de la oposición”, está desconcertada, y pone en el tapete tres tareas que son fundamentales para ser alternativa en las presidenciales de 2013.

“Primero, defender lo hecho, que fue mucho y muy bueno. Segunda tarea: una autocrítica de verdad, profunda, honesta, que no deje espacio a las inmunidades ni a las impunidades. Debemos reconocer las deficiencias y errores que en parte nos llevaron a la derrota. La tercera tarea, tan relevante como la segunda, es ser una oposición con propuestas para el país y constructivas para el Gobierno”, explica.

El ex vocero de Bachelet también señala la existencia de un grupo reducido, con cero vínculo con la base social, política y cultural del conglomerado, pero que logró tener una sobrerrepresentación en los gobiernos. Incluso, menciona que “es un grupo que a través de redes y de contactos consiguió saltarse el proceso de toma de decisiones de la Concertación y conducir a ciertas políticas que fueron equivocadas”.

Sus dardos apuntan a Expansiva y, principalmente, al ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco, a Daniel Fernández y Eduardo Bitrán, asegurando que ellos “están equivocados y no representan ni la historia ni la génesis de la Concertación”.

Respecto al reproche que da cuenta sobre la existencia de diferencias ideológicas dentro de la coalición, Vidal menciona que “eso es consustancial a la Concertación, pero yo quiero que las diferencias tengan un denominador común. Las diferencias sin límites lo que producen es una bolsa de gatos, no una coalición política. El problema es que nunca hemos debatido lo que era comentario obligado en los locales partidarios, en los pasillos de Gobierno y de los ministerios, en los consejos de gabinete. Eso es lo que estoy colocando en letra imprenta”.

Ante la consulta de lo que propone es la expulsión de la coalición, el ciudadano rechaza esta alternativa, pero deja en claro que las fuerzas no liberales en lo económico “que somos el 99% de la coalición, también tenemos derecho a poner la atención en las políticas equivocadas que se cometieron por parte de estos grupos. No creo que sea bueno para la Concertación que yo quiera, como alternativa presidencial para 2013, no despejar este tema”.

En relación a las políticas equivocadas tomadas por la Concertación, Vidal explica que “Quiero debatir si fue bueno o malo para el país y para la Concertación no haber hecho el puente del canal de Chacao. Y el rechazo de ese proyecto por parte del ministro de Obras Públicas de la época, Eduardo Britan, obedece a una cierta mirada que está en debate. El Presidente Lagos lo dijo en "El Mercurio" el domingo pasado: se cuestionó el costo del puente del Chacao, pero resulta que lo pagaba la inversión privada. Existió una racionalidad exclusivamente de costo-beneficio económico. Segundo ejemplo: el tren al sur. Y es primera vez que lo estoy diciendo, porque me he informado en detalle: la gente confunde el fracaso del tren al sur, hasta Puerto Montt, con el tema judicial de fraude al fisco. Quiero discutir por qué el segundo plan trienal que dejó el Presidente Lagos en las oficinas de partes de las oficinas de Hacienda y Obras Públicas, entre el 6 y el 9 de marzo de 2006, luego se guardó en unos cajones y no se hizo. Porque, en mi opinión, si eso se hubiera hecho, porque estaba recomendado por el Sistema de Empresas Públicas, en una de esas tendríamos hoy tren a Puerto Montt. Detrás de esta decisión hay una razón profundamente ideológica, que era no concebir que el Estado tuviera trenes”.

Asimismo, dijo que la Presidenta Bachelet se enteró de lo anterior cuando alguna vez él se lo preguntó, ante lo cual ella consultó y pidió información, pero un año después.

Las decisiones que tuvieron un costo político para Lagos

Vidal sostiene que la cancelación del tren al sur no solamente le causó un daño tremendo al país, sino que también un costo político a “uno de los liderazgos de la Concertación”, Ricardo Lagos.

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Agrega que la derecha fue inteligente en asociar la imagen de un presidente que inaugura estaciones y luego mostrar, seis meses después, que éstas se encuentran “comidas por los ratones. Hay que preguntarse por qué dejamos que eso ocurriera. Fue un canapé servido en la poca”.

Sobre el Transantiago, uno de los planes que más costo político tuvo para la Concertación, el ex ministro de Defensa explica que esta idea proviene de la tecnocracia y de la idea de que bastan incentivos para que esto se resuelva.

“Proviene del desconocimiento absoluto de la idiosincrasia, de la política y de los fenómenos sociales. Por la información que recabé, sé que esto fue debatido en el gobierno y que, en el proceso de la toma de decisiones, finalmente se impuso la tecnocracia”, añade.

Y a reglón seguido afirma que fue la obsesión de ponerlo en marcha en febrero de 2007, ya que “como ciudadano y ex ministro me pregunto: ¿por qué, si se postergó de octubre de 2006 a febrero de 2007, no se postergó de nuevo, como la Presidenta dice que hubiera sido lo correcto? Por el prejuicio tecnocrático. Si aquella idea de lanzar de todas maneras el Transantiago tenía como razón evitarse la multa, quiere decir que la evaluación económica de esa decisión estaba errada. Al final se implementó un sistema mal hecho, se pagó un costo político y social enorme, y desde el punto de vista económico el gobierno pagó cien veces la multa cuando lo razonable habría sido aplazar el Transantiago hasta que todas las piezas que lo integraban estuvieran desplegadas”.

Asimismo, menciona que la decisión de llevar a cabo este proyecto de remodelación del transporte público fue muy conflictiva, y agrega que toda la ciudadanía conocía la intuición de Bachelet, pero no las “diferencias entre Belisario Velasco y Andrés Velasco”.

“El ministro del Interior era partidario de no ponerlo en marcha por consideraciones políticas y de orden público. La otra posición, más allá de cierta soberbia tecnocrática que siempre existe desde la lógica económica, era por qué el Estado iba a pagar multa si estábamos en condiciones de lanzarlo. Coloco el ejemplo durísimo de la peor política pública de los últimos 20 años”, arguye.

También reclama que el sector tecnócrata dentro de la Concertación llevó al gobierno a tener diversos problemas como “el conflicto de los camioneros de junio de 2008: ellos pedían 8, el gobierno ofrecía 6, terminamos dando 10, con paro mediante. Los empleados públicos en noviembre de 2008 pedían 10, ofrecimos 7, terminamos en 10, paro mediante. Los contratistas del cobre en mayo de 2008: pedían Z, el gobierno ofrecía N, y terminamos dando O. La lógica tecnocrática no considera las consecuencias políticas de las decisiones de un gobierno”.

“La ideología de la que hablo tiene la ingenuidad de creer que las políticas que se proponen pueden penetrar en el ABC-1, y el ABC-1 tiene una conciencia de clase brutal. El ABC-1 en la Concertación multiplicó su patrimonio por 10, por 20, por 30. Sin embargo, la respuesta política del ABC-1 en Vitacura fue de 82% de respaldo a Piñera y 18% para Frei. Los liberales en la Concertación le causaron un daño a esta coalición política. Y sobre todo el daño es porque tuvieron cargos muy importantes en los gobiernos. Fueron ganando hegemonía y la otra fuerza comenzó a perder materialidad”, precisa.

La tecnocracia y la influencia de Velasco

Vidal argumenta que este sector tecnócrata comienza su presencia desde el gobierno de Eduardo Frei en adelante, pero se da con más fuerza en las administraciones de Lagos y Bachelet.

“Esa influencia condujo a errores que tuvieron un efecto político. Y si no solamente quiero hacer historia, sino que ver futuro donde volvamos a ser mayoría, el debate no puede permanecer en el silencio”, mencionó.

El ex vocero da cuenta de otro ejemplo, todavía más duro, y que nunca se ha dicho “toda la política anti-recesiva de principios de 2009 es obra del empecinamiento, la perseverancia y la decisión política de Michelle Bachelet. Los bonos, los montos de los bonos, el plan completo. No en su diseño técnico, sino que es su decisión política. Los 4.000 millones de dólares, la rebaja transitoria al impuesto de timbres y estampillas, la rebaja transitoria a los combustibles... Todo eso fue obra de ella, muchas veces teniendo en contra a esta lógica que describo. La opinión pública tiene que saber que esas acertadas decisiones fueron producto sólo de la voluntad de la Presidenta”.

En todo caso, el ciudadano Vidal exculpa a Bachelet de la omnipresencia del liberalismo económico dentro de su gobierno, afirmando que “me consta que ella nunca quiso discriminar a ningún grupo de la adhesión y porque, por lo demás, sé que un presidente, habiendo tratado con dos, tiene entre sus múltiples responsabilidades la del equilibrio. Y aunque parezca paradójico: me consta que la Presidenta tuvo siempre conciencia de esto y que hizo lo posible por evitar que esta lógica se impusiera en todos los frentes. Es un grupo muy poderoso que se va retroalimentando. ¿Cuánto nos costó a Pérez Yoma y a mí terminar con el conflicto de los contratistas? Y eso era porque Codelco no nos hacía caso. Así de simple, porque hay cierta autonomización de este poder. ¡No nos hizo caso!”.

Sobre la influencia que ejercía Andrés Velasco, el ex vocero sostiene que Hacienda era como un segundo Poder Ejecutivo, que tenía subordinado a los otros 21 ministerios. “La sectorialista de la División de Presupuestos tenía mucho más poder que yo como ministro de Defensa y que el subsecretario”.

Ante la consulta de si sus críticas apuntan a evitar que Michelle Bachelet vuelva a gobernar con los mismos, Vidal explica que su idea es que la Concertación haga su propio ‘nunca más’ y evitar que un gobierno suyo sea dominado nuevamente por tecnócratas.

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