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Deficiencias en el manejo del tema preocupan a La Moneda

Alzas de tarifas del Transantiago: la amenaza latente del Gobierno

por 22 julio 2010

Alzas de tarifas del Transantiago: la amenaza latente del Gobierno
La nueva administración enfrenta su propio zapato chino con el transporte público de la capital. El alza de tarifas, según fuentes de Palacio, no ha sido correctamente administrada por el ministerio de Transportes liderado por Felipe Morandé, lo que podría traer repercusiones incluso para la imagen presidencial. El tema implica nubes en el horizonte por lo que se están barajando soluciones, que, incluso, podrían incluir cambios en cargos clave.

En medio del apagón que el lunes pasado afectó a algunas comunas de la capital, los dardos de los pasajeros del transporte público atascados por casi dos horas en varias estaciones del Metro no apuntaban en contra de las eléctricas. El gran culpable para los usuarios de los atrasos, incomodidades e incluso el fallecimiento de una persona ese día, era el Transantiago.

Es que el nombre es sinónimo de caos. Y aunque la desaprobación de la ciudadanía dejó de estar en los top ten de los temas más conflictivos durante varios meses, revivió con fuerza luego de la seguidilla de alzas tarifarias que los usuarios han debido enfrentar. Sin anestesia ni mejoras sustantivas del servicio.

La cuenta no ha llegado sólo a los hogares. También habría tocado la puerta del ministerio de Transportes. Según fuentes de La Moneda, la percepción desde el gobierno es que la cartera liderada por Felipe Morandé no ha sabido o no ha podido transmitir comunicacionalmente, “para que la gente lo entienda”, que la responsabilidad del alza de las tarifas es del gobierno anterior.

Porque según el acuerdo alcanzado el año pasado “el precio del pasaje quedaba congelado durante el 2009. De lo que se desprende que este año debía comenzar a concretarse el alza de las tarifas”.

Transantiago y la CEP

En La Moneda no descartan que esto se pueda reflejar en los resultados en los próximos sondeos,  incluida la esperada encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP).

Admiten que hay algo de expectativa y, concientes de que durante el trabajo de campo de la CEP se produjeron algunas de las alzas del Transantiago, no descartan que algún efecto de eso se pudiera reflejar en los resultados del estudio de opinión.

De allí que una fuente de Palacio reconozca que el Transantiago y sus efectos en la imagen Presidencial “son un tema sensible”. Si bien aclara que aunque puede ser un factor a considerar en la medición de la popularidad del Mandatario, es sólo un elemento. Y adquiere importancia únicamente si al hacer un análisis profundo encuesta en mano, explica, “se comprueba que en los estratos bajos de la Región Metropolitana se produjo una baja tan radical en la popularidad de Piñera, que puede terminar influyendo en el porcentaje general”.

Esto, porque sólo la población capitalina es la afectada por el sistema de transporte público a partir del año 2007. Además no toda, sino los estratos más bajos que son los que se han visto más afectados a la hora de utilizar el transporte público. Por ello en el gobierno desestiman que cobre tanta relevancia en un sondeo que se efectúa a nivel nacional.

Según fuentes del sector, Brahm habría advertido al ministro la preocupación por el costo político del manejo del Transantiago. Desde la cartera rechazan esta versión, aunque señalan que la valoración del “transporte público en la Encuesta Adimark ha venido cayendo en evaluación, pero este  puede ser un factor, como otros, en los cambios de la imagen presidencial”.

Las cifras con las que juegan en el gobierno están entre el 44 y el 46 por ciento de aprobación para el Presidente. Una fuente de La Moneda sostiene que estos números no son malos, si se considera que en gobiernos anteriores el primer sondeo siempre ha sido menor a la cifra con la que el Presidente de turno resultó electo.

Frente a los trascendidos de que el jefe de Estado se estaría empinando en el 48 por ciento de popularidad, según la CEP, no son pocos los que en Palacio afirman que ese porcentaje sería “muy bueno”, dado los problemas –que admiten- ha tenido la actual administración en el proceso de instalación. A lo que otros suman los efectos del terremoto, pues no todos los afectados están conformes con las soluciones que la autoridad ha diseñado.

Preocupación desde el segundo piso

La semana pasada, el ministro de Transportes, Felipe Morandé y su equipo de asesores, dirigieron sus pasos hacia La Moneda. Allí se reunieron con la jefa de asesores, María Luisa Brahm y abordaron diversos temas relacionados con la estrategia para mejorar el Transantiago y evitar que continúen aumentando las tarifas.

En dicha reunión, según fuentes del sector, Brahm habría advertido al ministro la preocupación por el costo político del manejo del Transantiago. Desde la cartera rechazan esta versión, aunque señalan que la valoración del “transporte público en la Encuesta Adimark ha venido cayendo en evaluación, pero este  puede ser un factor, como otros, en los cambios de la imagen presidencial”.

Y reconocen que lo más complejo ha sido “el aumento de tarifas heredado y en manos del Panel de Expertos”.

En el sector, algunos apuntan a la gestión de la coordinadora de Transantiago, Ana Luisa Covarrubias, quien viene de Libertad y Desarrollo.  Incluso, según estas fuentes, se estaría evaluando su continuidad en el cargo.

Los flancos del ministerio

Según un experto en comunicación estratégica, el manejo del tema desde el ministerio no ha sido efectivo. Esto, “porque se han escudado en el Panel de Expertos, que aunque es independiente y decide el aumento de los precios de los pasajes, para la gente común el Panel de Expertos no existe, lo que existe es el Gobierno”.

Por otra parte, “un alza tarifaria sólo la puedes justificar asociándola con una mejora, como aumento de frecuencias, ampliación de horarios. Pero con una marca desprestigiada como esta si eso no se ve los usuarios se sienten estafados”.

“Tampoco sirve echarle la culpa al gobierno anterior: no mejora el servicio ni la percepción de este. Para la gente el asunto es que justamente para eso eligieron nuevas autoridades”.

Por otra parte, señala la misma fuente, “ha habido huelgas de trabajadores, quiebras de operadores, problemas operacionales con el Metro y el gobierno no ha dado explicaciones públicas, sino que ha preferido bajarle el perfil al asunto. Aquí no hay técnicos de chaquetas rojas metidos en el asunto. La gente lo percibe.”

Pero quizás lo más complicado es que “no hay una cara visible a quien culpar. En la Concertación (Sergio) Espejo lo era. Luego apareció René Cortázar como el solucionador. Pero ahora no hay un vocero claro, por lo que lo que va a pasar es que la gente culpará al Gobierno, a Piñera”.

Desde Transportes no concuerdan con esta percepción y aseguran que Morandé sí se ha posicionado como el vocero del tema. Destacan las propuestas que ha liderado en las últimas semanas, entre ellas el envío al Congreso de  un proyecto de ley que introducirá más facultades al Estado para regular a los operadores y la solicitud de recursos extraordinarios al Parlamento que permitan evitar las alzas desproporcionadas de tarifas.

“Hay que tomar en cuenta que es muy difícil hacer cambios profundos en pocos meses”, explican las mismas fuentes. Y aseguran que desde Presidencia la “percepción es que hay que resolver el problema. Y es lo que estamos haciendo”.

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