Martes, 6 de diciembre de 2016Actualizado a las 14:28

Señales tras el “pololeo” de fin de semana con la UDI

Piñera endurece la mano en temas de orden público y busca aprobación de la derecha dura

por 4 octubre 2011

Piñera endurece la mano en temas de orden público y busca aprobación de la derecha dura
Su interés por acercarse al centro político y mantener cómodos a quienes representan a ese sector está quedando en el pasado. Los malos resultados exhibidos por todos los estudios de opinión pública podrían estar, en un punto que algunos consideran sin retorno, empujando al mandatario hacia la derecha más conservadora. Algo de eso se evidenció en el Consejo General del gremialismo el fin de semana. A partir de allí, la agenda del gobierno está cargada hacia los signos de autoridad en materia de orden público y a lo social en lo económico.

Desde que los máximos dirigentes gremialistas comenzaron a organizar el Consejo General de este año, sabían que no podía ser sólo uno más. No dejaron ningún detalle al azar. Porque el cónclave tenía que consolidar la percepción que ya existe en el mundo político: que el verdadero partido eje del gobierno de Sebastián Piñera es, precisamente, la UDI. Tal vez por lo mismo, la actitud del mandatario estuvo a la altura. Su discurso, aunque muy parecido en ideas fuerza al que dio en similar cita de RN sólo tres semanas antes en el mismo Congreso Nacional, estuvo notoriamente cargado a los temas que le importan a la derecha más conservadora y que representa la tienda de calle Suecia.

Justamente el tipo de electorado que en La Moneda saben que tienen que recuperar para poder revertir la permanente baja en las encuestas y es el piso histórico de la derecha (35-40 por ciento). Por lo mismo, la participación del jefe de Estado en la cita estuvo cargada de señales y gestos hacia los anfitriones. Todos los que dieron una clara señal de que está dispuesto a ceder ante la UDI, generando un discurso, por un lado, inclinado a endurecer la mano en materia de orden público y a avanzar, paralelamente, en el área social. Algo que para otros tiene un solo nombre: populismo.

Por lo pronto, la tienda se dio el lujo de conseguir que 14 ministros, sin mencionar a un montón de subsecretarios, incluido el jefe de gabinete Rodrigo Hinzpeter, participaran del cónclave y que encabezaran las 10 comisiones de trabajo en que el partido no sólo hizo una evaluación acerca de cómo ha actuado el gobierno en materias como orden público y transportes; sino que además le dio a los consejeros la oportunidad de dirigirse y plantearle sus reclamos directamente a los secretarios de Estado. Al punto que, según varios de los participantes en la comisión de seguridad ciudadana, el ministro del Interior debió enfrentar “duras críticas”. Tanto así que un diputado, considerado duro de los duros dentro del partido, lo instó a reconocer “que perdimos la batalla contra la delincuencia”. Sin embargo, también se le concede al titular de Interior que “salió muy bien parado y supo enfrentar la situación pese a la presión”, por lo que todos quedaron contentos.

A esa altura aún quedaba el plato fuerte. Pasadas las 22 horas concluyó el trabajo de comisión y los cerca de 400 consejeros se trasladaron al Hotel O’Higgins de Viña del Mar, donde cenaron y compartieron. Muchos de ellos ya saboreaban lo que venía para la jornada del sábado 1 de octubre. Porque, según la organización del evento, al medio día arribaría Piñera para hablar ante el consejo. Lo cierto es que, sorprendentemente, el mandatario llegó puntual –como muy pocas veces hace- a la cita, flanqueado por el ministro de Economía, Pablo Longueira, su antaño más acérrimo detractor al interior de la UDI, pero que esa jornada llegaba precedido de una entrevista que concedió a Reportajes de La Tercera y en la que elogia con entusiasmo al jefe de Estado. Asegura que desde que es ministro se ha vuelto fanático de las “bilaterales” e incluso destaca las ventajas de la omnipresencia del Presidente, a pesar de que hasta hace unos meses era uno de los más fuertes críticos a que Piñera fuera tozudo en este aspecto e insistiera en ser parte de todas las decisiones del gobierno.

Con una agenda cargada a la seguridad y el orden, algo que el electorado de la UDI estaba echando de menos hace rato y que, según análisis de la tienda, ha influido bastante en la caída de Piñera en las encuestas, más las iniciativas sociales promovidas particularmente por Longueira, que lo han puesto en una disputa nada de soterrada, con Felipe Larraín, arman la ecuación perfecta para comenzar a revertir la baja popularidad del gobierno.

A tono con los más duros

Desde antes del ingreso del mandatario al salón plenario, las sorpresas fueron una tras otra. En su entrada lo precedió el polémico alcalde de Providencia Cristián Labbé, quien fue ovacionado por la concurrencia, incluso la directiva se puso de pié, mientras el edil recorría la alfombra roja hasta tomar su ubicación. Durante el discurso de bienvenida, el timonel del partido, Juan Antonio Coloma, le planteó a Piñera la necesidad de avanzar en una fórmula para eliminar el impuesto específico de los combustibles, siendo aplaudido con entusiasmo por su salida. Aunque sólo horas antes, en la jornada del viernes, los máximos dirigentes gremialistas trataron por todos los medios de bajarle el perfil al tema para que no cobrara relevancia y para evitar conflictos con sus socios de RN. Incluso el jueves anterior el vocero de gobierno, el UDI Andrés Chadwick, suspendió una reunión con un grupo de diputados de la bancada gremialista que iban a pedirle oficialmente al Ejecutivo la eliminación del polémico impuesto. Sin embargo, la cita fue cancelada. Pese a que ayer lunes, Chadwick sí recibió a los diputados.

Incluso, tras la cita, el timonel del partido reiteró sus palabras, asegurando que en la UDI “estamos convencidos que la próxima política pública (del gobierno) tiene que ser la rebaja al impuesto a los combustibles”.

Pero, finalmente, fue el discurso del mandatario lo que más sorprendió a los presentes. Dado que sólo segundos separaron su entrada de la de Labbé, claramente, Piñera logró captar la temperatura que sobre el tema educacional reinaba en el partido anfitrión. En su exposición, cargada de agradecimientos hacia la UDI, sus ministros y dirigentes, el Presidente defendió la educación particular subvencionada y reiteró que no hay disposición de parte del gobierno para abrirse a la educación universitaria gratuita y que para quienes no pueden pagar los aranceles, habrá becas y créditos. Ello, porque según un discurso que le gusta mucho repetir en estos casos y que sacó vehementes aplausos de parte de sus oyentes, “es injusto que con los impuestos que pagan los más pobres, le paguemos la educación a los hijos de los más ricos”.

¿Nueva versión de la detención por sospecha?

A partir de ahí todo fue ganancia para Piñera. Pero el clímax lo alcanzaron sus anuncios en materia de seguridad pública. Habló de proteger a “nuestros carabineros”  y fue enfático en que “hay una línea muy delgada entre lo que es el diálogo y lo que es el Estado de Derecho”, aludiendo a las manifestaciones y tomas producto del movimiento estudiantil. Y fue en este contexto donde anunció el pronto envío al Congreso de proyectos de ley destinados a castigar saqueos, encapuchados y “delitos que se comentan contra nuestros carabineros”, algo así como la versión 2.0 de la antigua y nunca bien ponderada detención por sospecha, que tanto le costó a la Concertación eliminar de la legislación chilena. Fue ahí cuando, después de ver la imagen de Piñera ingresando escoltado por Longueira, los máximos dirigentes gremialistas supieron que no hay nada que disputar con sus socios de RN y que la batalla ya la tiene ganada el gremialismo.

Con una agenda cargada a la seguridad y el orden, algo que el electorado de la UDI estaba echando de menos hace rato y que, según análisis de la tienda, ha influido bastante en la caída de Piñera en las encuestas, más las iniciativas sociales promovidas particularmente por Longueira, que lo han puesto en una disputa nada de soterrada, con Felipe Larraín, arman la ecuación perfecta para comenzar a revertir la baja popularidad del gobierno. Pero también renuevan el ímpetu del gremialismo en su respaldo a la administración, que desde un sector de RN siempre se está poniendo en duda. Pura ganancia.

Sin embargo, paralelamente, como era de esperar estos anuncios le granjearon la molestia de la oposición. Por lo pronto, el presidente de la Comisión de Educación del Senado, Jaime Quintana (PPD), afirmó ayer que “no parece sensato dar respuestas criminales a problemas sociales y políticos. No se resuelve el conflicto y la crisis de la educación, encarcelando a quienes han tenido la fuerza y la claridad de colocar este tema en la agenda pública”. Y, así, los ecos del polémico discurso de Piñera en la ONU se apagan bruscamente, porque a los protagonistas de una causa “noble y hermosa” como calificó las movilizaciones estudiantiles, hace sólo unas semanas en Nueva York, ahora Carlos Larraín,  timonel de RN, los sindica de “inútiles subversivos”, al afirmar que la iniciativa que busca castigar a los jóvenes que se tomen los establecimientos educacionales “está, en general, encaminada a tratar de impedir que se hagan cargo de estos movimientos ciudadanos las personas que en una oportunidad llamé inútiles y subversivos”.

Noticias Relacionadas

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes