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Cuestionado presidente de Cruzados S.A.D.P.

El negocio que convirtió a Estévez en el socialista preferido de la élite

por 21 octubre 2011

El negocio que convirtió a Estévez en el socialista preferido de la élite
Gracias a la ley que ampara el secreto bancario, no se conocen los detalles de la operación mediante la cual BancoEstado mientras él era presidente del directorio, le prestó US$ 120 millones al grupo Luksic para comprar el Banco de Chile. Desde que salió del gobierno, el ex ministro ha observado el ocaso de la Concertación, desde el directorio de importantes empresas, incluido por supuesto el banco de la Teletón y la sociedad anónima que controla el equipo de la franja.

Jaime Estévez vivió el exilio en México, y como asesor tuvo acceso al círculo más cercano del presidente Luis Echeverría, (1970-1976) quién estando en confianza  confesaba su receta para mantenerse vigente: “No hay que pensar que los enemigos son pendejos, uno tiene que parecer pendejo. Pero lo importante  es no ser pendejo”, decía en lenguaje directo y vulgar (en chileno podría ser aweonao) uno de los “próceres” del PRI mexicano, que recibió a otros  militantes del MAPU como Juan Gabriel Valdés y José Miguel Insulza.

Estévez por cierto ha seguido la máxima. Economista de la Universidad de Chile, desde que dejó la política activa, en 2005 como ministro de Lagos, ha sido invitado como director de importantes empresas, como Endesa y el Banco de Chile, donde labora actualmente.

Cambio de imagen

La prueba de que no sólo era un político, sino también un hombre de números y mentalidad empresarial, la dio como presidente del BancoEstado, institución a la que logró reposicionar en el mercado. Lo que incluyó el cambio de imagen corporativa, a cargo de la agencia de Eugenio Tironi, otro ex Mapu.

Estévez en el banco es recordado por su trato cálido. “Era el Presidente del Banco, pero si le tocaba hablar con un cajero o un  ejecutivo de cuentas de una sucursal en Concepción, lo trataba con su nombre de pila, como si lo conociera desde siempre. Retenía muy bien los nombres” cuenta alguien que trabajó con él en esa época.

Con la templanza de un seminarista (estuvo tres años en el Seminario Pontificio Menor, donde conoció a otro MAPU, Enrique Correa) debió salir a explicar una de las primeras decisiones que tomó desde su puesto al mando de la entidad financiera.

El préstamo a los Luksic

A fines de 2000 BancoEstado prestó US$ 120 millones a Quiñenco, la matriz del grupo Luksic, para comprar el 51% del Banco de Chile, una parte de los US$ 541 millones que costó la operación en total.

Para quienes conocen su trayectoria este pragmatismo no es nada nuevo: “Cuando estuvo en el MAPU, fue de los que decidió fríamente pasarse al PS para usarlo como plataforma de poder, junto a Correa, Insulza y Gazmuri, a fines de los ’80. Ahora, sabe que su lugar para influir ya no está en la política sino en los negocios y en sus buenas relaciones con el empresariado”, dice un militante socialista.

“Con los empresarios hacemos negocios, vemos sus balances y les cobramos, pero con los pobres no. Hay cien comunas donde nadie más va y nosotros tenemos que estar en todo el país. El Banco del Estado va a competir y vamos a tratar de estar en todos los grandes negocios”.  Fueron los argumentos de Estévez para justificar la transacción, cuando la opinión pública y un grupo de parlamentarios DC quisieron saber detalles de la operación. Pero  se negó amablemente a entregarlos, amparado en la ley de bancos, que lo prohíbe.

Esa es la principal razón para el silencio sobre este préstamo. Pero también que Andrónico Luksic lidera el grupo económico con más alto patrimonio en Chile y como tal, hace tiempo que está entre los que aportan dinero en las campañas políticas. Estévez lo sabe  como economista y encargado territorial de la campaña que llevó hasta La Moneda a Ricardo Lagos, en 1999.

El contrato de Transantiago

Precisamente Lagos lo llama a ponerse el casco, salir de BancoEstado  y asumir el Ministerio de Obras Públicas, en enero de 2005. Justo el último año en el que se terminó de trazar el plan Transantiago.

Entre los contratos que Jaime Estévez firmó como ministro, estuvo el suscrito con el Administrador Financiero del Transantiago (AFT) en cuya propiedad el Banco de Chile tiene el 20%.

René Cortázar el ministro que llegó a solucionar los problemas del plan de Transporte, no tardó en criticar las condiciones de este contrato y una de sus tareas fue intentar modificarlo.

Pero Estévez ya estaba lejos del gobierno. Primero como director de AFP Provida, perteneciente a los españoles de BBVA y luego en Endesa, donde representa a la administradora de fondos. Además, desde 2007 a la fecha es director del Banco de Chile, el banco de los Luksic, segundo en tamaño después del Santander.

Desde la otra vereda

Mientras algunos de sus amigos de la “Megatendencia” en el PS como Jaime Gazmuri; o Carlos Ominami,  tratan de “sobrevivir” al ocaso de la Concertación, Estévez se privatizó justo antes. Como anticipando lo que venía salió de la política activa a tiempo. Y su vínculo con el Partido Socialista es hace tiempo, poco más que nominal.

“De a poco fue perdiendo poder y ya con Lagos comenzó a pensar en privatizarse. Hoy en día nadie lo quiere mucho la verdad, salvo gente como (Enrique) Correa u (Oscar Guillermo) Garretón, que llaman ahora a no ‘demonizarlo’, dice una fuente al interior del partido, refiriéndose a la reciente polémica entre la concesionaria de Universidad Católica y los hinchas de Colo Colo, y que tiene a Estévez pasado al Tribunal Supremo del PS.

El socialista pragmático

Jaime Estévez, antiguo hincha del equipo de la franja, entró en 2009 al primer directorio de Cruzados S.A.D.P. que se encargó de sacar el club a la bolsa. En ese directorio se sentó junto a otros hinchas, de sensibilidad política distinta a la suya como Luis Larraín Arroyo de Libertad y Desarrollo, y  los actuales ministros Felipe Larraín y Alfredo Moreno.

Ellos salieron para integrarse al gobierno de Piñera y Estévez se quedó; fue  elegido como Presidente del Directorio y en ese rol ha salido a enfrentar en su estilo conciliador, las fuertes críticas a la institución por la actitud “clasista” hacia los hinchas de Colo-Colo.

“El argumento de la discriminación ‘es una afirmación superficial, porque basta con mirar a nuestra barra, que tiene la misma composición social que la de ellos. Aquí viene gente de Puente Alto, de La Pintana, de Renca, de Cerro Navia, de Recoleta, de todas partes, sólo que somos de Católica”, dijo.

Antes, Estévez, contra todo lo que argumentaba su sector político, estuvo en el bloque de la ANFP que sacó a Marcelo Bielsa, lo que también le costó críticas desde su partido.

Para quienes conocen su trayectoria este pragmatismo no es nada nuevo: “Cuando estuvo en el MAPU, fue de los que decidió fríamente pasarse al PS para usarlo como plataforma de poder, junto a Correa, Insulza y Gazmuri, a fines de los ’80. Ahora, sabe que su lugar para influir ya no está en la política sino en los negocios y en sus buenas relaciones con el empresariado”, dice un militante socialista.

Por eso, la sanción del Tribunal Supremo parece más un “saludo a la bandera” que una sanción muy dolorosa. Sobre todo porque, como dicen en el partido, “jurídicamente es medio complicado configurar de manera precisa su falta. Por eso es que muchos estaban por condenar públicamente su actitud discriminatoria, pero no pasarlo al Tribunal Supremo. El problema que se genera es otro: se le castiga por el fútbol pero no por ser director de una empresa regulada apenas salido del gobierno”, afirman  refiriéndose a su lugar en Endesa.

Pero para Estévez, que tiene 10 días para hacer sus descargos, esa aparente falta de pudor no es tan importante como seguir el consejo de su amigo el presidente Echeverría y no portarse como un “pendejo”.

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