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Ricardo Lagos analiza sistema educacional y la crisis de las instituciones

“En el CAE seguramente hubo colusión de los bancos”

por 26 septiembre, 2012

“En el CAE seguramente hubo colusión de los bancos”
La presente entrevista la dio el ex Presidente el 12 de septiembre pasado durante una visita a la Universidad de California, Berkeley por invitación de CLAS (Center for Latin American Studies). Aquí señala que no es necesaria una nueva Constitución si se modifican el sistema electoral y los quórum para cambiar las leyes. Y agrega sobre una asamblea constituyente que “la única manera de empezar de cero es una revolución”.

-¿Que opina Ud. del movimiento estudiantil y del estado de la educación chilena en este momento?
-A ver. El año pasado estuvo en medio del conflicto estudiantil el Presidente Santos de Colombia, e hizo una observación. Dijo, “estamos acostumbrados a que Chile esté a la cabeza en todo, y no me cabe duda que Chile también está a la cabeza de los movimientos estudiantiles, porque lo que está ocurriendo en Chile lo vamos a ver en el resto del continente”. Yo diría que lo que ocurre en Chile es resultado de dos cosas: una mayor conciencia, no solo de los estudiantes, de los sectores medios ascendientes, de lo que son sus derechos y de lo que son sus expectativas. Y esas demandas son mucho más difíciles de satisfacer que reducir pobreza. Segundo tema: la forma en que se ha producido la revolución de la educación en Chile no tiene parangón, que yo sepa, en ningún otro país. De 200 mil jóvenes en educación superior a 1 millón 100 mil en 20 años. Eso suena muy bonito. Lo que no es bonito es que el sistema educacional en Chile, para tener esa expansión, se expandió sobre la base fundamentalmente de inversión privada en educación, e inversión privada que busca el lucro, que busca ganar plata.

Yo fui ministro entre el ‘90 y el ‘92, y le dije a las universidades que están en el Consejo de Rectores que “este sistema no va a funcionar, porque yo gobierno con la plata para pagar la beca, y uds., como son autónomos, dicen cuánto es la matrícula. ¿Cómo va a cerrar eso?” Porque la beca me la ajustó Hacienda el 5 % lo que era la inflación y la matrícula me la aumentaron en 20 %. Bien. Entonces ahí comenzó un proceso. Cuando la explosión fue mayor todavía, porque estabamos pagando beca para el 20 %, 25 % más pobres, ya llegaste a sectores medios más amplios, y decidiste “bueno, vamos a dar crédito”. El único problema es que si recibiste crédito y estás estudiando pedagogía para ser profesora de matemáticas, o de español, o de historia, tu sueldo de profesora es muy pequeño para el costo del crédito que tienes que pagar. Estoy de acuerdo. Eso es lo que te permite estudiar: el crédito. Pero: ¿cómo lo pagas? Para reducir el costo del crédito, estableciste el crédito con aval del Estado, el CAE. Estoy hablando del Chile del 2005. En el Chile del 2005, los bancos se presentaron a esto. El que menos cobró, cobró 6 %. Inflación más 6 %. No puede ser, si es con aval del Estado. ¿Cómo va a cobrar 6 % de interés real sobre inflación? Hubo una colusión seguramente de bancos y cobraron 6 %, con aval del Estado. Eso no puede ser. Bueno, el gobierno ahora ha pensado una cosa distinta. Armar una agencia estatal, que la agencia estatal preste la plata, que la agencia estatal cobre 1 % más inflación o 2 % más inflación, cosa que me parece sensata y correcta. Mi única observación que hice fue, “¿Que habría dicho la derecha si el socialista Lagos hubiera propuesto una agencia estatal para darle plata a los estudiantes? Habrían puesto el grito en el cielo y habrían dicho esto es el colmo, ¿no?”.

Si las cambias fuera del sistema legal, ¿cómo se hace eso? Que a mi me digan que todas las constituciones de Chile han sido el producto de eso no me dice nada, porque yo quiero saber cómo se llega a eso. O sea: llegamos a la Constitución del ‘80 porque hubo un golpe de Estado y violaciones a los derechos humanos. Llegamos a la Constitución de 1925 porque los militares depusieron a un gobierno. Llegamos a la Constitución del ‘33 —1833— porque la guerra civil, la batalla de Lircay la ganaron los conservadores, y los conservadores le dijeron a don Mariano Egaña, “Haga una Constitución”. Entonces mi pregunta es, ¿Cómo se va a hacer?

-Pero el problema sigue siendo el mismo, ¿no? Las universidades siguen y seguirán aumentando la matrícula.                      
-Entonces, creo que lo que ha habido es una crisis mayor porque los estudiantes —con razón— están diciendo, “este sistema no nos gusta”. Y la respuesta que tú viste el año pasado, que fue muy masiva, era básicamente una propuesta de sectores medios. ¿Por que? Porque si tú perteneces a los sectores más modestos y más pobres, esos tienen una beca real. ¿Ya? Si tú perteneces al 20 % o 25 % de los menores ingresos en Chile y lograste llegar a la Universidad —lo cual no es fácil— tienes beca.
Entonces, para concluir esta parte de la historia, lo que tú tienes en Chile es una protesta de sectores medios. Porque son los sectores que no reciben la beca. Esos sectores medios depositan la plata para tener social security cuando esten viejos en un fondo de pensiones privados. El fondo de pensiones privados compra bonos del retail, ¿ya? Y con los fondos de esos trabajadores, esos empleados de sectores medios, compran bonos en inflación más 5 % con su plata. ¿Okey? Y ese mismo empleado se pone ahora el sombrero de consumidor, y se va a las grandes tiendas a comprar la camisa o el zapato. Y le cobran inflación más 30 %. Entonces ese señor dice, “¡Ajá! ¿Cómo es esto? A mi plata le pagan inflación más 5 %. Y con un pedacito de mi plata me dan crédito, ahora como consumidor, y me cobran inflación más 30 %. Este sistema no me gusta”. Entonces a la protesta estudiantil le unes la protesta del sector medio, ya, y eso tiene que ver con un tema más complejo, que es que en la sociedad moderna el ciudadano se informa más, protesta con mayor fuerza porque conoce los hechos. Lo que tú estás viendo en Chile ahora a mi juicio, es en consecuencia una protesta que tiene una fundamentación mayor. “¡Sí, pero Ud. apoyó el crédito con aval del Estado!” me dicen a mí. “Claro, y gracias a eso está ud. estudiando. Y gracias a ese crédito con aval del Estado hoy día ud. desfila, porque quiere que eso se acabe, lo cual me parece muy bien”. Pero ojo, el Chile del 2005 era un Chile de $10.000 por habitante. Hoy es un Chile de $16.000 o sea: Chile puede más.

-¿Cómo llegamos a una situación en Chile donde la educación es la más cara —de acuerdo de ingresos per capita— del mundo?
-Eso es consecuencia de haber colocado demasiado énfasis en educación privada y donde el Estado comenzó a buscar, primero becas, y después crédito fiscal, para pagarla. Y ahí se produjo entonces lo que yo llamaría incentivos perversos. Porque si yo, el Estado, voy a asumir el costo para que todos los jóvenes tengan la oportunidad de estudiar, y a los más modestos darles becas u otros créditos, y tú vas a fijar el precio, entonces empiezas a subirlo. Entonces, ¿por qué digo que es un incentivo perverso? Porque cuando tú sabes que alguien en el Ministerio de Educación, en el gobierno, va a tener que hacerse cargo de los más modestos, entonces la puedes subir. Y a su vez, no se estableció una reglamentación o una legislación que le de facultades al Estado que diga, “perdon, ud. puede cobrar lo que quiera, pero cuando yo estoy becando a un joven, la matrícula máxima que yo pago es tanto”. ¿Me entiende la figura?

-¿Y ve los mismos problemas en la educación primaria?
-No, porque la mayor parte de la educación primaria es gratuita, tanto la educación municipal como la privada que recibe subvención del Estado. Entonces yo diría que la educación básica y media —no sé las cifras ahora—, pero deben ser gratuitas en un 60-70 %. Y, entre 60 % y 70 % de educación gratuita hay un rango de entre 10 % y 15 % que es lo que llaman financiamiento compartido, donde el Estado pone una parte y el privado pone otra. Ahora, cuando eso se hizo, yo no era ministro. Yo me opuse a eso.

-¿Por qué?
-Porque me pareció que el financiamiento compartido iba a continuar estratificando la educación. ¿Ya? Entonces, eso se hizo después de que yo dejé el ministerio. Me fui, y yo no era nadie en ese momento, había sido candidato y había perdido para ser Presidente en unas primarias del año ‘93, ‘94. Y yo di una rueda de prensa diciendo que me oponía. Porque me parecía que el sistema anterior era más claro. O había fondos públicos que eran subvención del gobierno o escuelas privadas pagadas 100 %. Pero luego se agregó la tercera figura, del financiamiento compartido. O sea que ahora va a ver dos tipos de educación en Chile: el que no puede pagar nada y los demás. Y esa fue la razón por la cual después, ya estando como Presidente, introduje la idea que las escuelas concursaran para poder tener una subvención suplementaria del Estado. Y eso era sobre la base de un proyecto educacional que hacía cada escuela, donde tenían preferencia las escuelas más pobres. Y en donde tú decías, “necesito que me aumenten la subvención,” y el aumento de la subvención podía ser del 50 % o del 25 % según el proyecto que tú querías desarrollar. Y ese proyecto se aprobó.

-¿O sea que las escuelas más necesitadas tienen que competir unas con otras?
-Claro. Por un proyecto.

Asamblea constituyente y revolución

-Cambiando de tema, señor Lagos. ¿Qué opina sobre los diagnósticos relativos a la crisis de las instituciones?
-Creo que efectivamente hay muchas instituciones que no tienen una gran legitimidad o que la han ido perdiendo. Ahora, el tema es como ud. reemplaza eso.

-¿Hay que dejar que sigan funcionando? ¿Hay que cambiarlas? ¿Hay que operar fuera de su marco?
-Si las cambias fuera del sistema legal, ¿cómo se hace eso? Que a mi me digan que todas las constituciones de Chile han sido el producto de eso no me dice nada, porque yo quiero saber cómo se llega a eso. O sea: llegamos a la Constitución del ‘80 porque hubo un golpe de Estado y violaciones a los derechos humanos. Llegamos a la Constitución de 1925 porque los militares depusieron a un gobierno. Llegamos a la Constitución del ‘33 —1833— porque la guerra civil, la batalla de Lircay la ganaron los conservadores, y los conservadores le dijeron a don Mariano Egaña, “Haga una Constitución”. Entonces mi pregunta es: ¿cómo se va a hacer?

-Esa es la pregunta.
-Entonces, cuando yo he dicho, hasta ahora hemos ido cambiando la Constitución, y si están pidiendo asamblea constituyente, ¿sabes tú por qué es?

-No.
-Porque ya los enclaves autoritarios de Pinochet desaparecieron. Si el Presidente de la República no pudiera despedir a los Comandantes en Jefe, ¿qué estarían pidiendo, asamblea constituyente, o que el Presidente pueda despedir a los Comandantes en Jefe? Si existiera el Consejo de Seguridad Nacional como lo pensaba Pinochet, en donde cuatro Comandantes en Jefe eran tan poderosos o más poderosos que el Presidente de la República, el Presidente del Senado, el Contralor General de la República y el Presidente de la Corte Suprema, ¿te das cuenta? Cuatro generales y cuatro civiles que eran nada menos que estas personas que te he dicho. Y cuatro generales —ellos se podían autoconvocar al Consejo—. Yo les dije, “Señores, el día que uds. autoconvoquen el Consejo sin mi consentimiento, busquen un lugar donde reunirse, porque a La Moneda no van a entrar, y a ese Consejo yo no voy a ir.” ¿Okey? Ya. Se derogó eso. Entonces tú puedes pedir ahora una constituyente, hagamos todo tipo de cosas. Pero es porque se acabaron los enclaves autoritarios. El único enclave que no se cambió fue el sistema electoral. Entonces, yo dije: “Mire, seamos claros, esto es una caldera”. Es como una olla a presión. Si tú no le dejas a la olla a presión—schhhhiiiiiis— que salga un vapor, explota. Acá hay dos cosas importantes: el sistema electoral y los quórum para cambiar las leyes. Son esas dos cosas. Si tú cambias esas dos cosas, entonces a lo mejor no necesitas asamblea constituyente. Sí, yo sé que es más fácil una asamblea constituyente, es más fácil empezar de cero. ¿Pero cómo? La única forma de empezar de cero es con una revolución.

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